LA SOLANA
Los cerdos malqueridos pese a su riqueza
HACE unos años se puso de algo de moda, como siempre de la mano de famosos que hicieron de pioneros, tener un cerdo como mascota y algunos nos sorprendimos viendo en ciudades como los paseaban con correa igual que a los perros. George Clooney debió ser uno de los primeros en tenerlo, pero luego vimos a otros famosos, nacionales e internacionales, con esa curiosa mascota, desde Eugenia Martínez de Irujo a Paris Hilton, pasando por otros como Elsa Pataki o Miley Cyrus. Tuvieron imitadores, sin llegar a ser legión y tal vez esa moda no haya tenido gran desarrollo y quizá ya ni se pueda hablar de ella como tal. Ese gusto, con toque esnob, por tener cerca al animal, que no hay constancia que produjera problemas en las ciudades, no se reproduce en el mundo rural, donde a menudo se entabla una batalla contra las granjas de cochinos, que sobre todo no los quieren cerca quienes van al entorno rural buscando un lugar de esparcimiento y no tanto quienes tienen que vivir de los frutos del campo. Con excepciones, como el caso del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duero, que tampoco quieren cerdos cerca de las viñas. Es cierto que la actividad, como casi todas, puede provocar molestias, pero para eso están las normas, que por estas latitudes son abundantes, y la posibilidad de ir adaptándolas a las circunstancias, pero no es menos cierto que la riqueza que produce el cerdo, no porque esté rico, que lo está, es muy relevante y también merece protección. Dicen los detractores que las granjas porcinas no fijan población, pero sí que crean puestos de trabajo. Y lo más importante es que a partir de estos animales surge una potente industria alimentaria que sí que fija población –véase la fábrica de La Hoguera con un centenar de trabajadores en las despobladas tierras altas sorianas– y es capaz de cambiar una sociedad. Ayer, la cooperativa soriana Copiso anunciaba un récord de facturación de más de 300 millones de euros el año pasado, de los que una buena parte salen de la comercialización, también de récord, de más de un millón de cerdos, una actividad que no se va a ver afectada por los aranceles de Trump, porque los destinos principales de exportación son Europa y China. Riqueza del cerdo. Y luego llega la transformación. Un producto como la panceta ha obrado un pequeño milagro en Soria con la marca de garantía primero y con la Indicación Geográfica Protegida más recientemente y sus 11 empresas asociadas no dejan de aumentar producción y ventas. Este año seguramente superen los cuatro millones de kilos producidos que ya rozaron en 2024. Este viernes, el suplemento La Posada publicaba un ejemplo de crecimiento de una empresa como la soriana Moreno Sáez, que ha estrenado unas modernas instalaciones, de la mano del torrezno. Ha pasado en 15 años de una decena de trabajadores a 60. Datos de este tipo avalan al cerdo, seguramente no como mascota, pero sí como producción a proteger, por sus beneficios probados.