PIEDRA DE TOQUE
Mañueco 5, Sánchez cero
SERIEDAD señores. ¿Qué descubren ahora los WhatsApps de Sánchez & Ábalos sobre la fallida moción de censura contra Mañueco en 2021, de la que todo dios habla? Absolutamente nada. Tan sólo oficializan lo que todos sabíamos en Castilla y León, y que fue denunciado aquí en su día con pelos y señales, con los actores de la conjura pillados infraganti, con las meteduras de pata que tuvieron algunos de los conjurados más impacientes, y con el resultado final que todos sabemos: Alfonso Mañueco 5, por lo de la manita, Pedro Sánchez cero.
Semejante operación futbolera fue ideada y pilotada por el tirano desde Moncloa, secundada por Tudanca con la fidelidad de un can asilvestrado que busca el mendrugo, y consensuada por un partido tan centrado en su centralidad bipolar del que ya no quedan ni las rapas, ni las cataratas de no se sabe si de un ojo de arriba o del de abajo.
¿Qué dicen ahora mismo los que entonces tocaban el pandero de la corrupción política con las dos manos? Chorradas para engrifar saltos de cama bolivarianos. Sánchez se queja amargamente de que no vale jugar con ditirambos «privados», pues lo suyo es un lance de amor trampero que cuanto más robo más quiero. Tudanca, desde su poltrona del Senado, sigue esperando a su «transfuga» ideal a orillas del Tormes. Igea habla de un ejercicio de «cinismo» como un jubilado del domund. Carlos Martínez, el del papamóvil, se queja del «sainete», como si no le gustará el hisopo, y pide hablar «fundamentalmente de futuro». ¿Y Mañueco? Con una caja de clínex, y con el decreto de elecciones en la mano, espera tranquilo el día propicio de las urnas, sabiendo lo esencial: que, aunque la traición política se aplace, el traidor siempre está ahí a ver cuándo y dónde te la clava.