DISTRACCIÓN DE LA MENTE
22 balas
JEAN RENO protagonizó la película 22 balas, thriller trepidante que cuenta la venganza de un jubilado miembro de la mafia que, atacado por unos hombres y dado por muerto, recibe una veintena de balas. Sin embargo y para decepción y sorpresa de sus enemigos, sobrevive milagrosamente. La vendetta la sirvió fría. Este veterano actor siempre me gustó. El film que le promocionó en la gran pantalla fue León, obra cinematográfica en la que narra las peripecias de un joven asesino profesional que, por circunstancias de la vida, se erige en protector de una niña indefensa y huérfana, Matilda, a la que no conoce. Su relación es entrañable. En sentido muy similar, en el marco de la temática de suspense y acción, destaca Wasabi, el trato sucio de la mafia, una mezcla de comedia y drama que se desarrolla en Tokio. Jean Reno encarna a un inspector francés suspendido de empleo y sueldo que, acompañado de su compañero del alma (Momo), viaja a la capital nipona cuando se entera de que tiene una hija adolescente a la que tratan de asesinar unos malhechores del hampa japonesa. En todas ellas, las balas son las protagonistas.
Una noticia que ha causado sensación en las últimas semanas y que puede tener consecuencias en las relaciones internacionales de nuestro país, ha sido la decisión del gobierno de la Nación de rescindir un contrato de suministro de balas de un organismo público con una empresa israelí. Varias son las reflexiones que se pueden extraer de esta resolución administrativa. Por un lado, existe una vertiente jurídica, quizás la más delicada, puesto que, al fin y al cabo, el negocio jurídico entre el Estado español y la mercantil israelí debería regirse por el antiguo adagio latino “Pacta sunt servanda” (los pactos deben ser cumplidos), principio básico del derecho público y privado. Su incumplimiento, genera desconfianza, lastra las arcas públicas, conculca el valor de la seguridad jurídica -baluarte del mundo occidental- y desincentiva las inversiones a todos los niveles. Por otro lado, existe una derivada política. Desde un punto de vista interno, el lado más radical del gobierno se ha llevado el gato al agua y ha conseguido doblegar la voluntad de su socio del Consejo de Ministros. Desde una perspectiva externa, se ha producido un nuevo distanciamiento con el Estado Israel, ya iniciado con otros gestos y declaraciones políticas anteriores. Ya veremos cómo termina este embrollo.