EL RUBICÓN
Para empujar
ME DA, pero sólo me da, que como digo siempre en esto de la política doctores tiene la santa madre iglesia católica, y yo no soy uno ellos, que Alfonso Fernández Mañueco no había dibujado el panorama opositor que tiene enfrente ni en sus mejores sueños. Vamos que ni él, que mira que en esto de la política sabe de estrategia, habría sido capaz de diseñar una en la que tuviera al PSOE y a los de la derecha extrema tan descabezados.
Sí, descabezados. Y es que uno puede tener un líder, porque así le han elegido, y no tener cabeza que lo capitanee. Que es justo lo que le sucede al Partido Socialista castellano y leonés. Hace poco más de un mes, elegía a un líder, pero este aún no se ha decidido a agarrar el timón y ha pensado que este barco del PSOECyL funcionaba activando el piloto automático, cual un avión. O, mejor, activándolo con el mando a distancia desde las tierras de Soria. Esas en las que hasta ahora Carlos Martínez Mínguez vivía plácidamente, viéndolas venir y sin que nadie le molestara. Y eso le hacía hablar de una transición tranquila y de ese «liderazgo compartido», que nadie entendía, es probable que ni él mismo. Pero eso le permitía, pensaba el alcalde soriano, creer que todo lo tenía controlado.
Ingenuo. Un micrófono indiscreto, de esos que tienen la maldita costumbre de estar encendidos sin avisar, sacaban a Carlos Martínez de esa idílica y placentera transición que creía tener controlada en el grupo socialista del mausoleo ese de las Cortes, que se asienta en la avenida Salamanca de Valladolid. El vídeo de la Cámara, que también es mala baba no fundir a negro o poniendo el logo de las Cortes como en otras ocasiones que se hace un receso, le daba de bruces a Martínez Mínguez con la realidad de quienes cohabitan en su partido y que creía compañeros.
Bien mirado, puede darle las gracias a las Cortes y a su micro indiscreto, por permitirle ver cómo se inmolaban estos cuatro jinetes, a cada cual más osado, con la voz cantante –por aquello de que es la que más habla el vídeo– de la reina de la osadía, mientras le hacían un traje a él y Óscar Puente.
Casi parecido al que le hacía Mañueco a la nueva voz de VOX en las Cortes. Otro ejemplo más del descabezamiento político en el que viven los dos principales partidos de la oposición parlamentaria de Castilla y León. Y Fernández Mañueco, tan tranquilo. Este sí que va con el piloto automático puesto. Al fin y al cabo se están poniendo para empujar.