Diario de Castilla y León

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NO ES casual que en una región como la nuestra coincidan en apenas unos días hechos y anuncios vinculados al asunto monumental. Pisamos una alfombra con más de 20.000 referencias de sitios, restos y lugares de valor arqueológico. Atapuerca es la reina en el baile, al final de las campañas suelta lastre y pone marcha la poderosa máquina mediática que divulga el conocimiento científico con eficacia y relato. Domina la noticia, el titular. Qué bien fraguó el cimiento don Emiliano Aguirre, padre de los yacimientos burgaleses. Pues bien. Junta y Fundación, fuerzas vivas y medios regionales dan a conocer el último hallazgo resultado de las investigaciones. Desde hace unos años, Rosa Huguet (del instituto catalán IPOHES) nos convence de que el resto de homínido hallado en la Sima del Elefante es más viejo, muchísimo más que el popular antecessor. Bien, tengo especial admiración por el del salacot, Eudald, tan pegado al suelo burgalés desde antes de los reconocimientos internacionales. Siempre pisando murcielaguina. Atapuerca es palabra mayor, santo y seña, yacimiento y cantera para los jóvenes castellanos y leoneses que sueñan con excavar en la vieja vía del tren que silbó en la sierra en el pasado. Al tiempo, otro titular de la otra poderosa máquina mediática y santa nos adelanta la próxima edición de la Magna Exposición. Las Edades en Zamora. Y punto. Dijo el comisario Enrique, asintió el obispo Fernando y confirmó Gonzalo, el consejero, tras contarnos que los lusitanos se habían bajado en marcha. Algunos rayanos y peninsulares ibéricos lo hemos sentido. Esperamos al otoño. Todo para Zamora, que le viene bien obras de arte del XVII para juntarlas con nuestros contemporáneos, que en Zamora son legión. Bien por ese nuevo barniz sacro a la románica ciudad. Atapuerca y Edades son las joyas gordas del collar. Pero no hay que olvidar que, si seguimos distrayendo la atención y el presupuesto del resto de la piedra desconcertada por sitios, lugares, castros, eremitorios y cementerios prehistóricos, sería una necedad e injusticia el no facilitar la cosas a muchos arqueólogos y, más aún, arqueólogas, esas pequeñas empresarias de lo antiguo que tocan en AR-PA y que quieren seguir excavando, investigando y publicando y poner valor uno de esos miles de yacimientos en tierra despoblada y yerma. Todos dicen que el patrimonio es nuestro pilar. Charly, que es el que manda en la DGP repite y repite que hay que gestionar y rentabilizar. Pues eso. Más permiso de excavación y mucha vigilancia y tutela. Ahí están los desaguisados de Santibáñez de la Peña, Castrocalbón y Pintia. No quisiera pensar que vuelven los tiempos de Arrabalde en vez de los veranos de excavaciones y del arqueoturismo.

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