Diario de Castilla y León

Editorial

Las Cortes de Castilla y León, a la búsqueda de la reputación perdida

Pleno de las Cortes de Castilla y León

Pleno de las Cortes de Castilla y LeónCacho ICAL

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Les va a costar tiempo y dedicación a los inquilinos de las Cortes de Castilla y León recuperar la reputación de la institución en la que reside la soberanía de los ciudadanos de la comunidad, pero a la que sólo recurren cada cuatro años. El resto, la decisión es hacer de las Cortes un chiringuito de cuatro. Y este asunto empieza por la transparencia. La transparencia de la actividad y las decisiones que se fraguan en su interior. Empezando por la Mesa de Cortes, el órgano que rige y da orden a la actividad política. PP y PSOE han empezado a entenderlo, dando por finiquitado ese grupo de literalmente cuatro personas para decidir sobre el incremento de sueldos y las incompatibilidades de quienes tienen dedicación exclusiva pagada por las Cortes, que somos todos los ciudadanos.

Lo del grupo ese sin luz y taquígrafos, además de excluir a otros grupos parlamentarios, es todo un alarde de lo que son las Cortes desde hace años, un foco de oscurantismo. Hasta tal extremo que la creación de ese grupo, urdida en la Mesa de Cortes, no era conocida por casi ningún parlamentario. Es difícil aplicar rigor a la transparencia si no se empieza por dar publicidad a las decisiones que se adoptan en Mesa de Cortes. A todas, no a las que interesan a los tres grupos que trajinan en ese órgano. Ese oscurantismo sirvió para comprar cuatro BMWs a una empresa asturiana como coches oficiales aprovechando el periodo electoral de 2022 y para subir los sueldos. En eso siempre hay consenso. Nada edificante que logren consenso para lo suyo y luego se despellejen en un ejercicio de cinismo en el hemiciclo, dejando a los ciudadanos desamparados de la política práctica y real.

El presidente de las Cortes, Carlos Pollán, se queda solo en su empecinamiento de la estrategia del grupo privado para decidir asuntos públicos. Tendrá que reunirse con su compañera de VOX. Obstinarse en el error no es la mejor virtud de la política, aunque sea lo que ahora más abunda.

Los grupos mayoritarios, y los menos mayoritarios, pero también con la voz que les han dado los ciudadanos, exigen que esos asuntos de sueldos e incompatibilidades se diriman con luz y taquígrafos. Hay un comisión para ello, la del reglamento. ¿Cuál es el motivo para que no se lleve a su ámbito natural? Porque todavía el presidente de las Cortes no ha explicado la obsesión por desarrollar esos trabajos en un grupo de cuatro, que él mismo organiza y convoca a través de mensajes desde su móvil.

Va a ser difícil avanzar en la dignificación de las Cortes si se dan pasos hacia atrás en transparencia. Muy difícil.

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