Diario de Castilla y León

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Se acaba de presentar en Burgos un libro que recopila las historias sangrientas y misteriosa s que fueron publicadas por ‘El Caso’ y que tuvieron lugar en la provincia. Reportajes y noticias con Burgos como escenario y recogidas entre 1952 y 1987 en el semanario de sucesos en el que, por carambolas del destino, tuvo un papel protagonista uno de los ex directores de El Correo de Burgos, Jesús Carlos Fernández Sedano, fallecido el año pasado. Incluso tuvo los derechos de su cabecera, o eso se cuenta. En los tiempos en los que Sedano era un joven plumilla, las primicias de El Caso eran un acontecimiento social. Recuerdo en cierta ocasión que al viajar de la capital al pueblo llevamos por encargo un ejemplar de El Caso en el que se detallaba un suceso que afectaba a gente del pueblo emigrada a Zaragoza, como tantos entonces. Casi no habíamos entrado por la puerta de casa de la abuela cuando llegó una muchacha con el encargo por parte de su madre de acudir a pedir prestado el periódico. La abuela la despachó hasta que no hubiera leído y releído el papel, como ella llamaba siempre a los periódicos. Los sucesos eran en aquella España de la transición un gran reclamo para la atención del público. Hubo un tiempo en el que las noticias de sucesos eran el centro de las conversaciones. Un crimen violento, un accidente impactante o una tragedia inesperada generaban ríos de tinta a lo largo y ancho de España. Pero hoy, esas mismas noticias pasan casi desapercibidas y en muchos casos solo espantan a los más cercanos. El pavoroso triple crimen de Burgos o los múltiples asesinatos de El Francés en Gamonal y San Millán de Lara conmocionaron a los burgaleses tanto como el crimen de Esther en Valladolid, por poner sólo unos ejemplos. Pero fueron efímeros para el resto del país. La sobreexposición al horror ha jugado un papel clave en esta transformación. Vivimos en una época en la que la violencia, las catástrofes y las tragedias han dejado de ser excepciones y la inmediatez con la que los medios trasladamos al público las noticias hace que se sucedan uno detrás de otro centenares de impactos informativos. Imposible procesar todo. La abundancia de imágenes explícitas y la repetición constante de los mismos relatos han insensibilizado al público las más de las veces. Aunque en ocasiones se producen respuestas como la vivida en Valencia con la DANA con España entera espantada por ese drama gigantesco. Con todo, tengo la impresión de que el público prefiere consumir contenido que no le genere angustia. No es que la realidad haya cambiado, sino que hemos dejado de mirarla con asombro, miedo, repugnancia o indignación. Hoy El Caso no tendría la Inmensa repercusión que tuvo. Y menos en este mundo de bulos, embustes y mentirosos.

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