Diario de Castilla y León

OCIO

La joven palentina que abre su propio negocio de juegos de mesa con solo 16 años

Valaya Jimeno compagina sus estudios con el trabajo al frente de ‘El Cubil del Mago’, un espacio para jugar, emprender y hacer comunidad

Valaya Jimeno Santos, encargada de 'El cubil del Mago y  sala de Rol

Valaya Jimeno Santos, encargada de 'El cubil del Mago y sala de RolICAL

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Valladolid

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Hay quien piensa que a los 16 años toca decidir qué estudiar, preparar la mochila para marcharse fuera de Palencia y empezar a pensar en un futuro lejos de casa. Hay quien habla también de una juventud que no estudia, que no trabaja o que carece de iniciativa. Y luego está Valaya Jimeno. Tiene 16 años, estudia por las mañanas un grado medio de Administración y Gestión de Empresas y por las tardes y los fines de semana trabaja en un negocio que ella misma ayudó a poner en marcha. No quiere irse de Palencia para encontrar aquello que le gusta. Ha decidido intentar crearlo aquí.

Su proyecto tiene nombre de aventura fantástica: El Cubil del Mago. Está en el número 13 de la calle Eras del Bosque de Palencia y abrió sus puertas el pasado 2 de octubre. Es una tienda especializada en juegos de mesa, wargames, miniaturas y todo un universo de ocio vinculado al rol y al modelismo, pero pretende ser algo más que un establecimiento donde comprar una caja, unas pinturas o unas figuras. Valaya quiere que sea un lugar al que acudir para jugar, aprender, conocer gente y, sobre todo, encontrar una comunidad.

La idea comenzó cuando Valaya cursaba 3º de ESO. Le propusieron entonces realizar un proyecto relacionado con la creación de una empresa. No tuvo que buscar demasiado para encontrar una idea. En su casa llevaba desde pequeña rodeada de juegos de mesa, wargames y partidas de rol. “Llevo jugando ese tipo de juegos desde que soy muy pequeña”, explica a la agencia Ical. Aquella tarea terminó dando forma a una idea que permaneció durante un tiempo en la cabeza de la joven y que después recuperó la familia. “Sería fantástico hacer una tienda de juegos de mesa, que es algo que nos gusta a todos”, recuerda Valaya que pensó entonces.

Lo que comenzó como un proyecto de clase acabó convirtiéndose en un negocio. Llegaron los meses de trabajo, las obras, los trámites y el papeleo hasta que, finalmente, el 2 de octubre El Cubil del Mago abrió sus puertas.

El estreno sorprendió incluso a sus impulsores. Durante la primera jornada fueron muchos los que se acercaron para conocer el espacio y preguntar por las actividades. “Hubo muchísima gente que estuvo preguntando, sobre todo gente nueva que quiere aprender, que quiere ver cómo es este mundo”, explica Valaya.

Valaya Jimeno Santos, encargada de 'El cubil del Mago y sala de Rol

Valaya Jimeno Santos, encargada de 'El cubil del Mago y sala de RolICAL

Esa frase resume una de las principales aspiraciones del proyecto. La familia detectó que en Palencia existe afición por los juegos de mesa, el rol, las miniaturas y los wargames, pero también grupos y aficionados que no siempre disponen de un lugar común en el que reunirse.

La palabra que más se repite cuando Valaya explica qué quiere conseguir es comunidad. “Se está acercando gente de todas las edades”, señala. No se refiere únicamente a jóvenes. También han comenzado a acudir adultos e incluso personas mayores que buscan juegos que formaron parte de su infancia y que ahora quieren volver a disfrutar.

La convivencia entre generaciones es, precisamente, una de las imágenes que más llama la atención dentro del establecimiento. “Están conviviendo gente joven con gente mayor”, resume Valaya.

En las mesas pueden coincidir aficionados que acaban de descubrir este mundo con otros que llevan décadas jugando. Algunos buscan aprender las reglas de un juego; otros quieren recuperar una afición que habían dejado atrás y otros acuden simplemente para conocer gente con intereses similares.

El proyecto tiene además un marcado carácter familiar. Valaya, por su edad, no puede asumir legalmente la titularidad de la empresa, por lo que la actividad se articula a través de la empresa de sus padres. Su padre, Óscar Jimeno, es quien asume la gestión empresarial, aunque la idea y buena parte del impulso proceden de su hija. Óscar también es aficionado a este mundo. Lleva jugando desde los 14 años y reconoce que los juegos de mesa y el rol forman parte de la vida familiar desde hace mucho tiempo. También el nombre de la tienda nació en casa.

Un cubil es un refugio, un lugar propio. Y el mago era un personaje especialmente disputado dentro de la familia Jimeno. “El mago en mi casa era un personaje súper disputado”, explica Óscar. De esa combinación nació El Cubil del Mago.

Valaya también se ha implicado directamente en la imagen del negocio. Ella diseñó el logotipo y la familia ha participado en buena parte de los trabajos realizados en el local. Las mesas de juego, distintos elementos decorativos y parte del acondicionamiento han salido de sus propias manos.

La reforma todavía no ha terminado. El espacio cuenta incluso con una mesa de alrededor de 150 años de antigüedad que perteneció a un convento y que ahora forma parte del establecimiento. La planta superior permanece por el momento cerrada al público. La intención es acondicionarla más adelante y ampliar las posibilidades del negocio si la iniciativa consigue consolidarse.

En la planta abierta hay actualmente siete mesas reglamentarias destinadas a juegos y otras seis más pequeñas para juegos de mesa. La disposición del local permite ampliar esa capacidad en el futuro. Las mesas no están concebidas únicamente como un servicio añadido a la tienda. Son el centro de la actividad que la familia quiere desarrollar.

La programación ya ha comenzado. Durante la inauguración se organizó una partida de rol ambientada en Palencia, con un asesinato ficticio en la plaza Pío XII como argumento. También han comenzado actividades relacionadas con Blood Bowl y la previsión pasa por organizar torneos prácticamente todos los meses. A ello se sumarán cursos de pintura para quienes prefieren el modelismo y las miniaturas y distintas actividades relacionadas con juegos de mesa y rol.

Colaboración con asociaciones

El Cubil del Mago pretende además colaborar con las asociaciones y grupos que ya trabajan en Palencia. La primera partida de rol se organizó junto a la Asociación Cultural Universitaria Palentina (ACUP) y la familia mantiene la puerta abierta a otras comunidades. El objetivo es reunir a grupos que hasta ahora estaban separados. Valaya los define como comunidades “un poco desperdigadas”, resume la protagonista de esta historia. “Todos necesitamos un sitio”, afirma.

La comparación que utiliza es sencilla. “Quienes practican fútbol necesitan campos y quienes disfrutan de estas aficiones necesitan mesas y espacios en los que poder jugar”, afirma de manera simple, pero la tienda tampoco quiere limitarse a los grandes nombres del sector. Aunque en sus estanterías hay productos de marcas y juegos conocidos, la familia pretende incorporar propuestas de pequeños creadores y títulos menos habituales.

Para ello han viajado, conocido a creadores y establecido contactos con algunos de ellos. La idea es ofrecer un escaparate a proyectos que tienen más dificultades para darse a conocer y generar también una comunidad alrededor de esos juegos. El establecimiento dispone asimismo de impresoras 3D para la creación de miniaturas y de pinturas de distintas marcas.

La filosofía se traslada también al precio de las mesas. Durante el primer mes de funcionamiento son gratuitas. Más adelante, la intención es establecer una tarifa accesible, de alrededor de cinco euros, para que jugar no sea una actividad prohibitiva, especialmente para los más jóvenes. Valaya lo explica con naturalidad: “De la gente de mi edad sabemos que hay veces que con las Monster pues vamos un poco más peladetes”.

El proyecto contempla también la creación de un club de socios. La idea inicial pasa por establecer una cuota individual de alrededor de 90 euros al año y otra familiar de unos 120, con acceso gratuito a las mesas y descuentos en productos. Si la iniciativa funciona, la segunda planta podría convertirse en una zona reservada para los socios. El proyecto completo permitiría alcanzar unas instalaciones de cerca de 450 metros cuadrados y una capacidad aproximada para 120 personas.

Pero la historia de El Cubil del Mago no se queda en los juegos. También habla de una joven de 16 años que estudia por las mañanas y trabaja por las tardes y durante los fines de semana en un negocio que considera una prolongación de su afición. No lo vive como una obligación. “Yo lo saco de mi casa y doy cabida a ello en una tienda en la que todo el mundo podamos ir”, explica.

Valaya conoce también el discurso habitual sobre los jóvenes y su relación con el trabajo. Frente a quienes consideran que las nuevas generaciones no quieren trabajar, ella contrapone su propia experiencia y apunta a las dificultades que encuentran muchos jóvenes para incorporarse al mercado laboral.

Considera que existen ideas y ganas de emprender, pero también falta de recursos y un problema especialmente difícil de resolver para quien todavía no ha tenido su primer empleo: la exigencia de experiencia previa. “¿Cómo consigo esa experiencia si no es trabajando?”, se pregunta.

En su caso, el respaldo de su familia ha sido fundamental. También reconoce que el camino no ha sido sencillo y que no ha encontrado ayudas específicas de las administraciones para desarrollar el proyecto. A ello se suma una circunstancia derivada de su edad: legalmente no puede asumir por sí misma la titularidad de la empresa. Pero eso no ha frenado la iniciativa. “No hay que marcharse fuera”, sostiene.

Su planteamiento pasa por observar qué necesita la ciudad y qué interesa a quienes viven en ella. En su caso, la respuesta estaba cerca: una afición que compartía con su familia y que, según considera, podía convertirse también en una oportunidad para reunir a otras personas. Sus compañeros de clase conocen el proyecto y, según explica, algunos se sorprenden al descubrir que una joven de 16 años está detrás de un negocio de estas características.

Para Valaya, esa visibilidad también tiene importancia. Quiere que otros jóvenes puedan comprobar que existen alternativas y que no todo pasa necesariamente por marcharse de Palencia.

Su padre comparte esa visión. Óscar reconoce el orgullo que siente al ver cómo la idea de su hija ha terminado convirtiéndose en un proyecto real. Para él, lo más importante no es solo que haya conseguido poner en marcha la tienda, sino comprobar la implicación de Valaya durante todo el proceso. “Me siento muy orgulloso de ella, de cómo se ha involucrado y de cómo ha sacado adelante todo esto”, explica.

El Cubil del Mago acaba de comenzar. Queda por abrir la segunda planta, consolidar el calendario de actividades, ampliar las colaboraciones y conseguir que las comunidades que ya existen en Palencia encuentren allí un lugar estable. Valaya tampoco sabe todavía hasta dónde puede llegar el proyecto.

Lo que sí tiene claro es el punto de partida: una afición que empezó en casa, una idea que nació en un trabajo de clase y una decisión poco habitual para alguien de su edad. “Estamos más acostumbrados a salir a buscar a otras provincias lo que realmente podemos generar y podemos crear en la nuestra”, concluye Óscar, orgulloso de que su hija haya decidido intentarlo en Palencia.

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