Diario de Castilla y León

MICOLOGÍA

Las lluvias ponen en marcha la nueva temporada de setas

El otoño micológico asoma con fuerza en Castilla y León y los recolectores encuentran los primeros Boletus edulis, en una campaña llamada a superar a la del pasado año gracias a una mayor humedad

Una recolectora muestra un ejemplar de ‘huevo de rey’ (Amanita caesarea).

Una recolectora muestra un ejemplar de ‘huevo de rey’ (Amanita caesarea).PXB / CCO

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Valladolid

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Los montes de Castilla y León comienzan a recuperar la humedad tras el paso de un frente atlántico y una lengua de aire frío que, según las previsiones, mantendrán la inestabilidad en forma de chubascos y tormentas en buena parte del territorio de la Comunidad. Este giro meteorológico, que llega tras una segunda mitad de septiembre inusualmente calurosa y seca, marca el pistoletazo de salida para una temporada micológica que, a juicio de los expertos y de plataformas especializadas como Micocyl, apunta a ser notablemente mejor que la vivida en 2025.

Cabe recordar que la campaña anterior fue una de las peores desde que Cesefor instaló su red de parcelas de muestreo en la Comunidad, lo que incrementa las expectativas positivas para este ejercicio.

Tal y como señala el programa de micología de Castilla yLeón Micocyl (una iniciativa promovida por la Junta de Castilla y León, Diputaciones y más de 320 municipios de la Comunidad), las precipitaciones estivales no se distribuyeron de igual manera en todo el territorio. Mientras que las tormentas más intensas descargaron fundamentalmente en el norte y el oeste de la región, otros enclaves apenas recibieron agua, lo que provocará un arranque de campaña muy escalonado.

En aquellas zonas puntuales de Palencia y León donde la lluvia estival hizo acto de presencia con generosidad, los recolectores ya están encontrando los primeros ejemplares de Boletus edulis y codiciados ‘huevos de rey’. Sin embargo, en el resto de los montes castellanos y leoneses habrá que aguardar un poco más. Desde que el suelo recupera la humedad idónea, los hongos suelen demorar entre dos y tres semanas en fructificar de forma abundante.

Con vistas al puente del Pilar, las previsiones de la Aemet apuntan a una probabilidad alta de precipitaciones por encima de lo normal en el centro y noroeste peninsular, con una señal especialmente clara en Castilla y León. Si estas lluvias se alternan con temperaturas suaves y se logra evitar la llegada de heladas tempranas, el ciclo micológico podría prolongarse de manera muy favorable durante las próximas semanas.

Entre las especies más madrugadoras destaca el huevo de rey (Amanita caesarea), un hongo de carácter termófilo que busca los rincones soleados y aclarados de robledales, castañares y encinares. Como recuerda Micocyl, las mejores fructificaciones de esta especie se desencadenan mediante un particular choque térmico: cuando el suelo se encuentra cálido y una tormenta de verano o otoño lo enfría de golpe.

No obstante, la supervivencia de este hongo se enfrenta a desafíos paisajísticos. En los últimos veinticinco años, el abandono de la ganadería y la falta de gestión en muchos montes han propiciado que zarzas, escobas y espinos invadan los claros, impidiendo que el sol caliente el suelo como la especie demanda. Solo en aquellos montes donde se mantiene el pastoreo, las cortas de leña o la recogida de castañas se logra conservar el ecosistema abierto y soleado que el huevo de rey necesita.

Micocyl insiste en lanzar una advertencia crucial para los aficionados: en su fase cerrada, el huevo de rey es prácticamente idéntico a la Amanita phalloides, una seta mortal que también emerge de un huevo blanco. Para evitar tragedias, la normativa de Castilla y León prohíbe tajantemente recolectar esta especie cuando aún está cerrada. Su recogida solo está permitida cuando la volva está completamente abierta y el anillo roto. Ante cualquier atisbo de duda, la recomendación de los expertos es clara: se debe seccionar la pieza para comprobar que su interior es anaranjado y amarillo frente al blanco de la especie tóxica, o simplemente dejarla en el monte.

Toda esta evolución y el control riguroso de los recursos forestales son posibles gracias al trabajo de campo que Cesefor, con el respaldo de la Junta de Castilla y León, lleva a cabo a través de su red de seguimiento micológico.

Durante los periodos de mayor actividad, los técnicos recorren semanalmente parcelas permanentes y masas forestales para identificar, pesar y clasificar las setas de interés socioeconómico. La recopilación y difusión de estos datos —de la que Micocyl es altavoz fundamental— permite radiografiar el pulso de los montes castellanos y leoneses, ayudando a gestionar de forma sostenible un recurso tan identitario de la Comunidad.

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