Diario de Castilla y León

FERTILIZACIÓN

El purín solo cubre el 20% de las necesidades de nitrógeno del agro

PROYECTO Soria tendría capacidad para utilizar este subproducto generado a partir de la cabaña ganadera porcina del territorio con el que además puede ahorrarse hasta un 100% de los costes

Vertiendo purín en uno de los campos de ensayo de Copiso

Vertiendo purín en uno de los campos de ensayo de CopisoHDS

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El purín generado por la cabaña ganadera porcina de Soria cubre actualmente apenas el 20% de las necesidades de nitrógeno de la superficie agrícola de la provincia. Las explotaciones ganaderas que disponen de tierras arables, así como aquellos agricultores que tienen acuerdos con ganaderos, podrían llegar a cubrir un porcentaje elevado de las necesidades de nutrientes en sus cultivos.

Son datos que maneja la cooperativa Copiso en un momento en el que la fertilización orgánica está adquiriendo una especial relevancia. La coyuntura geopolítica internacional que ha disparado el precio de los fertilizantes químicos unido a proyectos de investigación como Fertisos, que evidencian que el abonado con purines puede ofrecer las mismas posibilidades que la fertilización mineral, hacen que desde la entidad soriana «consideren necesaria hacer una seria reflexión en el sector agrario», ya que se puede conseguir un ahorro económico considerable que en determinados casos puede alcanzar el 100%, dependiendo de la estrategia de fertilización empleada.

Para Copiso los purines de las granjas deben verse como un recurso de un enorme valor para la agricultura cuando se manejan adecuadamente y con criterios técnicos. Además, la fertilización orgánica mejora la calidad del suelo y favorece la economía circular aprovechando un subproducto generado cerca del lugar de aprovechamiento. La reflexión de la cooperativa social soriana es sencilla: la sostenibilidad y la rentabilidad no tienen por qué ser conceptos enfrentados, sino que el futuro pasa por integrarlos.

Desde sus inicios, la cooperativa ha ofrecido los servicios de asesoramiento tanto a agricultores como a ganaderos y, con este proyecto, refuerzan sus conocimientos para afrontar el reto del cambio de modelo de fertilización. Para ello han sido determinantes los trabajos y ensayos de casi cuatro años realizados con el programa ‘Fertisos: Nuevo programa de fertilización orgánica sostenible para cultivos de secano y regadío en la provincia de Soria’, cuyas conclusiones fueron presentadas recientemente. El asesoramiento que se da es personalizado, real, práctico, preciso y útil para ayudar al profesional a tomar decisiones. Dicho servicio está disponible para todos los socios de la cooperativa que lo soliciten. Siendo en estos momentos, en los que la rentabilidad del campo está en jaque, especialmente importante.

Y es que ahora, con el desarrollo del proyecto de fertilización orgánica, Copiso ha dado un paso referencial, sobre esta cuestión, para Soria, Castilla y León y para todo el país. Con ese proyecto, que finaliza con la cosecha de este 2026, se ha demostrado que el abonado orgánico con purines puede sustituir o complementar al mineral. Un cambio que es posible gracias a la fertilización de precisión, el uso de la nueva tecnología y la maquinaria de última generación.

Así, Copiso ha abierto la puerta a un nuevo modelo agrario de fertilización orgánica sostenible que está al alcance de los socios de la cooperativa. Aunque ya se han realizado otros estudios o investigaciones sobre la fertilización con purín, con Fertisos se ha sacado adelante «un trabajo completo y unos resultados clarificadores para la agricultura de Soria y de Castilla y León».

La directora de Medio Ambiente y Responsabilidad Social Corporativa de Copiso, Carmen Yagüe, destaca el respaldo que dan los datos obtenidos, «que ya se pueden poner en la mesa de los legisladores, para modificar unas tablas y unas normativas sobre fertilización orgánica que hemos demostrado que están obsoletas y que hay que cambiar si es que la administración quiere, de verdad, apostar por el cambio de la fertilización mineral a la orgánica, más beneficiosa desde el punto de vista medioambiental y de la mejora de la estructura y la riqueza del suelo». Esta licenciada en Ambientales lo tiene claro: «Estamos en condiciones de poder cerrar, por completo, la economía circular real en la agricultura».

Por su parte, el ingeniero agrónomo y técnico de Cultivos, Eduardo Pascual, también resalta que Copiso ha probado que «la fertilización orgánica, cuando se aplica de manera correcta, permite conseguir, al menos, los mismos resultados y producciones que el abonado mineral».

La singularidad de Fertisos está en que los ensayos abarcan un muestreo completo de una unidad territorial definida, como es la provincia de Soria. Se han realizado en 11 parcelas representativas de diversas comarcas, suelos y climatologías y en cada una de esas fincas se han aplicado siete tipos de tratamientos en otras tantas bandas diferenciadas (con dos abonados en sementera y cobertera); con aplicaciones que han tenido continuidad a lo largo de tres años agrícolas con sus cosechas, a lo que se sumarán los datos de la recolección de esta campaña de 2026. Además, los datos están avalados y validados por el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (Itacyl), dependiente de la Junta, que es quien ha elaborado las diferentes tablas de resultados. Los siete tratamientos han sido: T1 (abono mineral más nitrogenado mineral), T2 (abono mineral estabilizado más nitrogenado mineral estabilizado), T3 (purín más nitrogenado mineral), T4 (purín más purín), T5 (media dosis de purín más purín), T6 (purín más purín con un producto inhibidor) y T7 (purín más purín con otro inhibidor diferente).

Una de las conclusiones de los ensayos resulta «esencial y clave», asegura Eduardo Pascual. La volatilización del nitrógeno del purín que se produce en el suelo tras su aplicación puede llegar hasta el 50%, dependiendo de las condiciones climatológicas y del manejo. «Y todo lo que se volatiliza no nutre», sentencia. Por ello, la dosis estándar del programa Fertisos compensa y tiene en cuenta esa pérdida, aportando el nitrógeno del purín necesario para una fertilización correcta del cultivo.

Los dos técnicos de Copiso explican que se ha demostrado que la fertilización orgánica es comparable a la mineral y que, incluso en determinadas situaciones, es capaz de suplirla por completo. «Además, en algunos casos se ha observado un aumento de la producción de hasta un 9% de media, con una aplicación del purín bien calculada y con las condiciones adecuadas».

Relatan que «la experiencia» de agricultores que ya abonaban con purín de forma adecuada, en zonas de tradición ganadera de la provincia, evidenciaba una mejora en la calidad de sus suelos que desembocaba en un aumento de los rendimientos, pero era algo que había que ratificar con datos y comparativas derivadas de unos estudios y prácticas avaladas por una rigurosidad científica y técnica.

Otro aspecto a tener en cuenta, es que para poder realizar una correcta aplicación del purín en campo es necesario adquirir una tecnología y una maquinaria adecuada que impulse la fertilización de precisión. El coste de adquisición de las mismas es elevado por lo que se considera necesario el apoyo de la administración en este sentido.

Pero más allá de los resultados productivos, los técnicos destacan que la fertilización orgánica es ahora más importante y necesaria que nunca. Es una apuesta por la soberanía de recursos propios y alimentaria. El uso de un subproducto propio, como son los purines, «nos hace más independientes de la fertilización nitrogenada mineral, ya que el aporte de nitrógeno es imprescindible para el correcto desarrollo de los cultivos». Los abonos minerales hay que importarlos de mercados internacionales y contextos geopolíticos muy inestables, con escasez de producto o subidas de precios «imposibles de soportar» por el agricultor.

También, el beneficio medioambiental es «considerable». La fabricación del abono mineral, requiere consumos de energía «enormes», especialmente proveniente de la combustión de gas, con emisiones muy relevantes de CO2. Por el contrario, explican los técnicos de Copiso, la fertilización orgánica ofrece una serie de mejoras ambientales y agronómicas a tener en cuenta. «El purín aporta los nutrientes que el cultivo necesita para desarrollarse y mejora la estructura y biodiversidad del suelo, algo esencial en los suelos de la provincia que se caracterizan por ser pobres en materia orgánica. Sin olvidar que es necesaria una correcta aplicación del purín para que el cultivo pueda aprovechar todos los beneficios que este aporta», asegura Carmen Yagüe.

El éxito del modelo cooperativo de Copiso está en la integración de la actividad agrícola y ganadera, que se apoyan mutuamente para conseguir más eficiencia, generando un mayor valor añadido para los socios y contribuyendo al desarrollo social y económico del medio rural soriano. El proyecto Fertisos es otro paso relevante en la modernización y profesionalización del campo de la provincia.

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