Diario de Castilla y León

AGRICULTURA

«La proliferación de malas hierbas supone un lastre real en la rentabilidad del agricultor»

La presión de Avena Loca, Lolium y Bromo, junto con la reducción de materias activas, complica el control en cereal

Gowan controla varios campos de ensayo en Burgos y Castilla y León

Gowan controla varios campos de ensayo en Burgos y Castilla y LeónECB

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Loreto Velázquez

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La creciente presión de malas hierbas, junto con la reducción de materias activas disponibles y la aparición de resistencias, está obligando a replantear las estrategias de control en cereal en Castilla y León. «Nosotros llevamos realizando ensayos en Burgos desde hace seis años y, la verdad, es que cada año se complica más porque las malas hierbas son cada vez más resistentes», advierte Antolín Bustos, representante de Ventas de la zona Norte-oeste de Gowan, empresa especializada en el suministro de herbicidas.

Según explica, en el norte de Burgos el problema se encuentra sobre todo en la multiplicación de malas hierbas como vallico y avena loca, mientras que en el sur la principal preocupación está en especies como lolium y bromo. «Si se complica, te puedes llegar a quedar en un 20% de la cosecha. Es un problema muy serio, pero la normativa europea cada vez es más restrictiva, y eso limita la capacidad del agricultor, que al final tiene que seguir utilizando los mismos productos de siempre, que ya no funcionan», apremia.

Pero, ¿cómo afectan estas malas hierbas? El principal problema es la densidad de unas plantas que se expanden con «muchísima facilidad». «Llegan a tener tanto protagonismo que ahogan el cereal, que no se desarrolla, y si no se corta y produce semilla, es un suma y sigue», advierte.

En su opinión, estas especies pueden provocar pérdidas significativas de producción, especialmente en un contexto en el que la reducción de modos de acción, herbicidas, limita las herramientas disponibles para el agricultor y favorece la aparición de resistencias.

Como solución, Gowan realiza análisis en distintas zonas cerealistas de Castilla y León, con un seguimiento continuo para evaluar el comportamiento de diferentes estrategias herbicidas en condiciones reales de cultivo. «Los ensayos se desarrollan en entornos con elevada presión de malas hierbas y permiten analizar la eficacia de los tratamientos en escenarios representativos del cereal en la región», señala.

PÉRDIDA DE EFICACIA

En esta tesitura, continúa, las estrategias herbicidas basadas en la combinación de diferentes modos de acción y el uso de tratamientos de pre-emergencia están ganando protagonismo como vía para mejorar la eficacia y frenar la evolución de resistencias. «La falta de moléculas y la forma de cultivar están favoreciendo cada vez más la presión de malas hierbas. Además, tenemos un problema creciente de resistencias sobre materias activas que llevan años utilizándose», explica Antolín Bustos, que también es agricultor cerealista.

Las malas hierbas suponen, además, un desafío extra para unas cuentas de resultados ya de por sí inestables por la subida de insumos como los abonos y un precio del cereal que sigue anclado en el pasado. «Estamos con precios de hace diez años, pero los costes han subido mucho», lamenta.

La temporada tampoco ayuda. Según explica, es una campaña complicada y muy irregular porque, sobre todo en la zona norte de Burgos, llovió muchísimo al principio, lo que impidió que los cultivos nacieran bien. Luego, en abril, hizo un calor intenso acompañado de viento seco que dejó el suelo muy endurecido, lo que ha puesto en un brete a cultivos como la cebada. «Afortunadamente, las lluvias de las últimas semanas nos han dado un respiro, porque no hay nada mejor que el agua de mayo, pero no se puede obviar: estamos en un año complejo», subraya.

La incertidumbre afecta al manejo del campo. «Ahora vendría muy bien un abono, pero muchos agricultores se lo están pensando porque la rentabilidad está muy en el aire y el mayor coste son los fertilizantes», detalla.

MERCOSUR

La inquietud se extiende a la alianza sellada entre Europa y América del Sur, Mercosur. «Va a entrar mucho cereal de Brasil, donde los costes de producción son infinitamente más bajos por mano de obra y porque utilizan herramientas que aquí llevan prohibidas muchísimos años al ser malas para la salud», rechaza, convencido de que esta apertura no solo supone un mazazo para los agricultores españoles, sino que también compromete la calidad de los alimentos en un país que «a día de hoy está entre los países con mayor esperanza de vida del mundo».

En estos campos de ensayo, Gowan incluye tratamientos con y sin Avadex Factor, su último herbicida patentado. «En parcelas con elevada presión de malas hierbas y gran variabilidad de suelo, observamos con los agricultores y técnicos el comportamiento de las distintas estrategias en condiciones reales de cultivo», señala, con la mirada puesta en factores como el momento de aplicación, el estado del suelo o la correcta preparación del lecho de siembra, que resultan determinantes para el éxito de los tratamientos, especialmente en herbicidas de preemergencia.

Él lo tiene claro: cuando el cultivo nace libre de malas hierbas, aprovecha mejor los nutrientes y llega más sano al desarrollo. «Además, las soluciones de preemergencia, integradas en programas herbicidas, están ganando protagonismo como herramienta para mejorar la eficacia y proteger otros modos de acción», añade Marco Vignini, director de Marketing de Gowan.

De cara a la próxima campaña, la recomendación pasa por integrar soluciones de preemergencia dentro de programas herbicidas más completos, adaptados a la presión de malas hierbas y a las condiciones específicas de cada parcela.

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