Diario de Castilla y León

GANADERÍA

«El vallado virtual ayuda mucho a controlar el ganado, pero es caro»

Unai López tiene una explotación ganadera en Mambliga de Losa (Burgos)

Unai López Rodríguez tiene un centenar de vacas.

Unai López Rodríguez tiene un centenar de vacas.ECB

Publicado por
Loreto Velázquez
Burgos

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Con 25 años, Unai López Rodríguez tiene claro que en ganadería extensiva, la tecnología «ayuda mucho» a la hora de gestionar su cabaña de vacas. «El vallado virtual es una buena opción, pero, con los precios actuales, tienes que seleccionar muy bien. Yo, en mi caso, tengo 7 y los utilizo para controlar de una manera más efectiva a los toros y a las vacas más conflictivas o más escapistas», explica.

Unai tiene una explotación ganadera en el municipio burgalés de Mambliga de Losa, formada por un centenar de vacas y centrada en la venta de terneros de tamaño pequeño. «Los vendo con tres o cuatro meses y unos 150 kilos», explica. Los sementales son de la raza Limosin «porque dan buena carne y se manejan con facilidad».

Hijo de ganaderos, Unai supo desde niño a qué quería dedicarse. «En cuanto tuve la oportunidad, compré unas vacas y empecé», subraya al recordar que los inicios no fueron fáciles. «Aunque por mis padres ya sabía cómo funcionaba y tuve la ayuda por joven ganadero, la inversión fue importante y tuve que recurrir a préstamos», asegura.

A punto de cumplir 4 años como ganadero, Unai es un firme defensor de la tecnología aplicada en el campo. «El vallado virtual es muy útil y nos facilita mucho el día a día, pero hacen falta ayudas de la Diputación o de alguna administración competente porque es caro», lamenta.

El vallado virtual es una tecnología que permite controlar el movimiento del ganado sin necesidad de instalar cercas físicas. Funciona mediante collares con GPS que llevan las vacas geolocalizadas y que están conectados a un sistema digital donde el ganadero define los límites del terreno. Cuando un animal se acerca a esas fronteras virtuales, el collar emite primero una señal sonora de advertencia y, si la vaca continúa avanzando, aplica un estímulo eléctrico leve que la hace retroceder. Con el tiempo, los animales aprenden a reconocer estos avisos y a respetar los límites establecidos.

Según explica, este sistema ofrece varias ventajas, como la reducción de costes en materiales y mantenimiento de vallados tradicionales, además de una mayor flexibilidad para gestionar el pastoreo, ya que los límites pueden modificarse fácilmente desde un ordenador. «La batería no es un problema porque son solares y se cargan mientras están en campo», destaca.

La parte negativa llega con el precio: unos 400-500 euros por collar, a los que hay que sumar 50 euros de cuota anual por el mantenimiento de cada uno de ellos. También preocupa la operatividad. «Los míos solo se pueden gestionar desde el ordenador porque los que funcionan con móvil son todavía más caros», señala, sin olvidar otro hándicap que puede afectar: la cobertura GPS.

Aunque el precio de la carne, por fin, es razonable, el coste de los collares se suma a un año en el que los insumos siguen en una preocupante tendencia alcista. «Cuando sube el gasoil, sube todo», advierte, preocupado también por otros gastos como el pienso, con el que completa la alimentación de las vacas más de seis meses al año, y el mantenimiento de tractores, que cada vez es más costoso.

Más allá del dinero, el ganadero asegura que, en este momento, la principal preocupación está en la dermatosis, una enfermedad vírica grave que propagan los insectos como moscas, mosquitos o garrapatas, y que, en caso de contagio, el ganadero debe sacrificar a toda la cabaña. «Temo que llegará con el tiempo, como ocurrió con la lengua azul o hace dos años con la hemorrágica epizoótica. En mi caso, esta última acabó con dos vacas y a otras diez las dejó con tantas secuelas que las terminé vendiendo: unas con cojeras, otras con problemas de fertilidad. Cada una tenía un síntoma diferente», relata.

COAG

A sabiendas del coste y la utilidad de los vallados virtuales, la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG Burgos) reclama a la Diputación Provincial de Burgos la puesta en marcha de una línea de ayudas dirigidas a controlar el ganado extensivo, como ya hacen otras muchas corporaciones provinciales, tanto en Castilla y León como en otras regiones españolas. «Los beneficios del vallado virtual, tanto medioambientales como económicos, son innegables; sin embargo, su coste es elevado y, por tanto, muy difícil de asumir por los ganaderos», argumenta desde Coag, Verónica Peña, sin olvidar el importante papel que juega el ganado en la prevención de incendios y como sustento de la población rural.

Según explica, la Diputación de Zamora ha aprobado una línea de 300.000 euros para estimular los cercados digitales, de la que se han beneficiado más de medio centenar de ganaderos zamoranos, con partidas que oscilan entre los 900 y los 16.000 euros por ganadería.

COAG Burgos considera que estas ayudas serían una manera de racionalizar y humanizar el trabajo de los ganaderos, profesionalizar las explotaciones, digitalizarlas y, en definitiva, hacer de la ganadería una profesión mucho más atractiva, puesto que, hoy por hoy, se topa con serias dificultades para encontrar relevo generacional. «En comarcas como Merindades o la Sierra de la Demanda, con censos ganaderos bastante elevados, estas ayudas serían recibidas como agua de mayo», apremia Peña.

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