CEREAL
La cosecha de frutas de hueso restará 130 toneladas en Castilla y León
Cooperativas estima que la producción se reducirá un 5% lo que significa recoger 2,4 millones de kilos en la Comunidad

Un agricultor recoge cerezas de la Marca de Garantía del Bierzo
La cosecha de frutas de hueso podría reducirse en unas 130 toneladas en Castilla y León hasta sumar algo más de 2.400 toneladas, según las últimas estimaciones de Cooperativas Agroalimentarias de España. La organización calcula que se producirá una merma de alrededor de un 5% en el conjunto nacional respecto a la pasada campaña.
Aunque el cultivo de frutas de hueso no es muy significativo en Castilla y León en comparación con otras comunidades autónomas, en 2024 la región recogió 1.996 toneladas de cereza y guinda (sobre todo en las provincias de León, con 853 toneladas, Salamanca, con 700 y Burgos, con 300); 349 toneladas de melocotón (casi todo en Zamora, con 280 toneladas, seguida de Salamanca, con 45), y 219 toneladas de ciruelas (sobre todo en Burgos, con cien, Salamanca, con 50 y Zamora, con 35).
Cooperativas Agroalimentarias de España presentó el pasado martes su estudio de previsión de cosecha de fruta de hueso este año. El informe confirma que la producción global de melocotón, paraguayo, pavía y nectarina en el conjunto nacional estará ligeramente por debajo de la registrada en el año anterior, alcanzando las 1.440.786 toneladas, es decir, un 5% menos que en 2024, y muy similar a la media de los últimos 5 años.
Uno de los cultivos más afectados es el melocotón, que sufre un retroceso en comparación con la campaña anterior, ya que no llegará a las 275.000 toneladas en España. Se trata de cifras más reducidas que las que se esperaba dar a principio de abril (antes de los episodios de granizo que afectaron a varias comarcas principalmente en Lérida).
En todo caso, son todavía preliminares, puesto que, la segunda tanda de episodios de fuerte granizo que se registraron en la primera quincena de mayo, en este caso, en Murcia, han sido reflejadas en las estadísticas.
El clima está condicionando no solo el volumen sino también el calendario: consecuencia de las lluvias de marzo y las bajas temperaturas (que retrasaron la floración y cuaje), la campaña empezó lenta y entre 10 y 15 días más tarde en todas las zonas tempranas, mismo retraso que se prevé en el Valle del Ebro.
En esas circunstancias, de menor producción en España, inicio lento y retrasado (también en la UE) y dado que el potencial productivo en el resto de Estados miembro (ni Turquía) tampoco será pleno, no se esperan solapamientos entre zonas productoras, sino una salida de la oferta escalonada y fluida. Así, el arranque de la campaña comercial en las regiones tempranas –para explotaciones no afectadas por fenómenos climatológicos adversos– se está dando con buenas sensaciones tanto de producción, como calidad y el mercado demarró en una situación interesante de equilibrio, poniéndose la atención, para lo que queda de mayo, más en volumen de fruta disponible que en el precio de la misma, según explicó Cooperativas en un comunicado.
En lo que se refiere al conjunto de la UE, además de las tormentas de granizo en España, la campaña ha quedado marcada por las heladas contundentes sufridas en Grecia (y en Turquía) en marzo y abril y por las lluvias abundantes y persistentes que han caído en varias regiones europeas en el periodo de floración, lo cual podrían afectar al potencial productivo.