Diario de Castilla y León

MERCADO

El vacuno se dispara empujado por la merma de la cabaña ganadera

El precio de la carne repunta más del 26% desde junio y no se prevé que baje en las próximas semanas mientras el sacrificio en mataderos bajó en enero un 8,19% en Castilla y León

Una vaca de carne amamanta a su ternero en una explotación de vacuno en extensivo

Una vaca de carne amamanta a su ternero en una explotación de vacuno en extensivoPXB / CCO

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Valladolid

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El precio de la carne de vacuno no hace más que subir desde el mes de junio, cuando alcanzó su punto de inflexión en el pasado ejercicio. Por poner un ejemplo, la carne de ternera se pagó a los ganaderos a 532,42 euros los cien kilos de canal en la semana número 26, es decir, la última de junio, mientras en la semana 12 de este año, la que fue del 10 al 16 de marzo, la cotización subió a los 673,29, nada menos que 140,87 euros más o, lo que es lo mismo, un 26,46% más según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (Mapa).

Ocurre en Castilla y León y ocurre en todo el panorama nacional a causa de la merma de la cabaña ganadera. Una merma que llega por las bajas que se producen como consecuencia, principalmente, de dos factores: en primer lugar las enfermedades, como la lengua azul y, sobre todo, la Enfermedad Hemorrágica Epizoótica (EHE) que tanto golpeó en 2023 y 2024. En segundo lugar, la falta de rentabilidad de las explotaciones, a menudo causada por el cumplimiento de normas y burocracia de la Unión Europea que los ganaderos califican de «ridículas».

Otra de las causas de la merma de la cabaña ganadera es el sacrificio de vacas de leche para venderlas como carne, un efecto también producido por la excesiva bajada de los precios pagados por la leche al productor en los últimos años, que ha llevado al cierre de centenares de pequeñas y medianas explotaciones de vacuno de leche. Al final no hay terneras, y las que hay necesitan tiempo para crecer y después para parir, y así reponer la cabaña, si es que alguna vez se repone al nivel que se conoció en la Comunidad Autónoma.

Un claro reflejo de la reducción de la cabaña ganadera es la estadística del sacrificio en mataderos. Mientras en enero de 2024 se sacrificaron 34.211 cabezas de vacuno en Castilla y León, en enero del año en curso el número descendió a 31.410, un 8,19%menos.

Castilla y León era en 2023, último ejercicio con datos cerrados, la segunda mayor productora de carne de vacuno con 122.100 toneladas de peso canal (0,4% menos que el año anterior), el 17,5% del total producido en España, que alcanzó las 697.800 toneladas.

Solo la ganó Cataluña, con una producción de 129.600 toneladas, el 18,6% del total nacional. Siguen a Castilla y León, a cierta distancia, Galicia, con 96.400 toneladas producidas y el 13,8%, y Comunidad Valenciana, con 86.800 toneladas y el 12,4%. A su vez España, con esas 697.800 toneladas en 2023 (3,8% más que el año anterior), produjo el 11% de la carne de vacuno de la Unión Europea, que alcanzó los 6.375.610 toneladas de vacuno.

La UE, por su parte, se anotó el 10,8% del total producido en el mundo, lo que supuso una bajada del 3,9% respecto al año anterior. El planeta entero produjo ese año 59.976.000 toneladas, un 1,1% más que el ejercicio anterior. Así las cosas, el sector de la carne de vacuno ha analizado los datos provisionales de 2024, un ejercicio en el que el valor de la producción de carne de vacuno en España creció, sin embargo, un 15% con un total de 4.641 millones de euros. Fue una de las conclusiones del encuentro mantenido por los principales agentes del sector, reunidos con representantes del Mapa.

Según esos agentes, el incremento del valor de la producción tiene su origen tanto en el incremento del volumen (0,6% con respecto a 2023) como en el de los precios. El sector del vacuno de carne representa el 17% de la producción ganadera en España. En el encuentro se constató también un incremento del 7% en el valor de las exportaciones, que alcanzaron los 1.650 millones de euros.

Destaca también la tendencia a la disminución del censo bovino nacional (el -2% en 2024), tendencia que también se produce en los grandes productores comunitarios y que se refleja en una reducción de la cabaña bovina de la Unión Europea en un 2,3%. Este descenso es especialmente relevante en algunas de las categorías más importantes, como las vacas nodrizas o los terneros, y es responsable principal de la actual situación de mercado que atraviesa el sector, caracterizado por altos precios, explicó el Mapa.

Los precios de los principales productos como de los animales vivos «continúan con la tendencia alcista de los dos últimos años, que previsiblemente se prolongará en un escenario marcado por la incertidumbre, ante un contexto geopolítico y climático complicado», apuntó la misma fuente.

En la reunión se expusieron los resultados obtenidos en la campaña del año 2024 respecto a las ayudas de la Política Agraria Común (PAC) a las que pueden optar los ganaderos del sector vacuno. Los datos provisionales muestran una bajada en los importes unitarios de los ecorregímenes (al haberse incrementado las hectáreas elegibles) y un incremento en la mayor parte de las ayudas asociadas al vacuno de carne.

Mercosur

El Mapa compartió con el sector la información de la Comisión Europea sobre la reorganización de los contingentes arancelarios aplicables a los productos del sector, a consecuencia de la puesta en marcha del acuerdo de la UE con Mercosur. Esta reorganización implica la liberalización de una parte de los contingentes que se aplicaban a la carne importada de estos países y que no se han utilizado en su totalidad.

En cualquier caso, «se establecen periodos transitorios para dicha liberalización y además todos los productos importados deberán cumplir los estrictos estándares europeos de seguridad alimentaria y bienestar animal, lo que garantiza que la calidad de los productos en el mercado europeo no se vea comprometida», asegura el Ministerio.

Por su parte, los representantes de las Organizaciones Profesionales Agrarias (Opas) de Castilla yLeón coincidieron en que la situación actual del mercado de la carne de vacuno es incierta y depende de múltiples factores externos. Aunque los precios actuales son rentables, la duración de esta tendencia es impredecible y está sujeta a la evolución de la demanda y las condiciones internacionales. La combinación de enfermedades ganaderas, sequías y políticas comerciales internacionales ha creado un entorno complejo y volátil para el sector de la carne de vacuno en Castilla y León.

El presidente de Asaja Castilla y León, Donaciano Dujo, aseguró que en la situación actual «no se puede predecir qué va a pasar con los mercados, ni siquiera mañana, porque con la incertidumbre que nos genera, sobre todo, los aranceles de Trump, las cosas hay que tomarlas con toda la cautela y con toda la incertidumbre del mundo».

«Todo lo que sea que suba, que se mantengan los precios, es positivo para los ganaderos, pero no podemos asegurar nada, porque hoy la situación a la que nos tienen sujetos todos los acuerdos comerciales a nivel internacional, nos crean una incertidumbre que nos hace imposible asegurar nada», concluye Dujo.

El coordinador de Unión de Campesinos de Castilla y León (UCCL), Jesús Manuel González Palacín, observa que los ganaderos, con estos precios altos, «están encantados, por supuesto», puesto que significa garantizar la rentabilidad de sus explotaciones, «pero lo que no sabemos es cuánto va a durar, porque estos precios en mercado terminan resintiéndose».

«Es verdad que dependemos mucho de la demanda de la exportación y que de momento están tirando los países árabes. Bueno, mientras siga este mercado abierto, ojalá dure mucho tiempo y sigan los precios a estos niveles», añade Palacín.

Exportación

En cuanto a la incertidumbre internacional, «a Estados Unidos carne no exportamos, o sea que no influirán los aranceles de Trump. De Brasil y de Argentina importamos mucha carne congelada y refrigerada, pero de Estados Unidos no. La balanza comercial en vacuno de carne es neutra. Exportamos mil millones e importamos mil millones de euros», señala. «Exportamos principalmente animales vivos e importamos carne ya procesada, carne congelada y refrigerada. Son datos de España entera, datos de Hacienda y de Aduanas». «La cabaña de vacuno sí que se ha reducido un poco, pero tampoco es significativo. El tema es el tirón de la demanda exterior», concluye el coordinador de UCCL.

El secretario general de Upa y coordinador de la Alianza Upa-Coag, Aurelio González, asegura que en el sector de la carne de vacuno «ahora mismo hay que estar contentos, porque ha tenido unos precios rentables», y añade: «Lo que decimos es que esto debería estar pasando en todos los sectores, que tuviéramos precios rentables».

En cuanto a cómo va a evolucionar el precio, «primero, tenemos que decir que esto se veía venir desde que el año pasado y el anterior, en 2023, murió una buena parte de la cabaña ganadera por la EHE, con lo cual, el censo de vacuno ha bajado estrepitosamente», relata. «Además de eso, se le sumó en el año 22 y 23 una sequía terrible, en la que no había pastos. Se llevó mucho ganado a sacrificar porque no había con qué alimentarlo, o era muy caro y no era rentable. Con lo cual, esto era de prever. Si bajaba la producción, subirían los precios».

«Aquí, en Castilla y León, se depende mucho de la ganadería, del vacuno, sobre todo en Salamanca. Así que la Comunidad Autónoma pasó por estos problemas estratégicos a superar en estos años», señala el responsable de UPA. «A partir de aquí, ¿qué va a ocurrir? Nunca lo sabemos, porque ahora mismo estamos expensas de las ocurrencias de lo que diga el señor Trump. Lo mismo un día se le ocurre decir que van a traer para acá búfalos, y nadie sabe lo que va a pasar. Yo creo que lo que sí es normal es que hasta que no se recupere la cabaña que teníamos antes de la sequía y la EHE, aquí estaremos en escasa producción».

De parecida opinión se muestra el secretario general de Coag Castilla y León y coordinador de la Alianza Upa-Coag, Lorenzo Rivera: «Ha habido una disminución de la cabaña de vacuno por causa de las enfermedades que hubo, tanto la hemorrágica como la lengua azul, sobre todo la hemorrágica. Hubo esas bajas en el año 23 y en el año 24, muchísimas, sobre todo en Salamanca, que es la provincia que más cantidad de vacuno tiene, casi la mitad de toda Castilla y León», relata.

«Ahí sí que hubo una caída fuerte, y si la vaca fallece, pues ya las nuevas que se incluyan en la explotación, hasta que se hacen adultas, quedan preñadas y paren, pasa mucho tiempo. Hay escasez de terneros cebados, están trayendo muchos, de importación, de Francia, de Alemania y de otros países de la Unión Europea, y bueno, aquí no hay suficientes para completar los cebaderos, y a unos precios que nunca se han conocido. Estamos viendo que en la lonja de Salamanca, al mercado, si normalmente van 1.000 animales o 1.400, ahora no llegan a 500, y digamos, ya no tiene ni que abrir la boca el que lo lleva, se han vendido por lo que pida»

Deslocalización

Con esos mimbres, «estamos en una situación muy complicada, porque de momento las exportaciones sí que están tirando de toda la carne que se está vendiendo, y no hay problema, pero el precio sí que tenderá a subir. Yo ahora creo que la ternera, a menos de 18 euros el kilo en el mercado no se encuentra, y desde luego es difícil que baje de estos precios, al contrario, podrá subir, no sé dónde llegaremos», subraya Rivera.

«El otro día me preguntaban qué podía pasar. Puede pasar de todo, incluso que la producción se desvíe a otros países donde las costes de producción son menores, a Latinoamérica o a otros continentes, porque aquí tenemos una soja disparada de precio y es fundamental la soja para la proteína y la alimentación de los terneros», vaticina el responsable autonómico de Coag.

«Ese es el peligro que corremos, y luego, ya a 18-20 euros al kilo, no toda la gente puede llegar con ese poder adquisitivo, aunque los datos dicen que aumentó el consumo en el año 24, pero también puede ser porque hemos tenido una campaña turística muy buena, con más de 90 millones de extranjeros que han venido al país y esos también consumen. Y por supuesto, con todo lo que se diga, hay una determinada cantidad de nivel social que tiene un poder adquisitivo alto».

«Por esto tenemos tanto peligro con Mercosur, porque tienen carne más barata y sobre todo pueden ser más competitivos. Tienen allí la soja, tienen menos condiciones de bienestar animal y exigencias que tenemos aquí en la Unión Europea, que no nos permiten a nosotros hacer ciertas cosas, y ellos sí que las hacen: allí se permiten hormonas del crecimiento, aquí no; los piensos que son trasgénicos, como la soja, que aquí no se permite producir, pero sí traer los trasgénicos y mezclarlos en el pienso», advierte Lorenzo Rivera. «Yo soy ganadero de porcino y en el saco, cuando traigo el pienso de aquí, te lo ponen claramente, que contiene maíz o soja modificada genéticamente».

«Si no hay aquí soja, pues la tienen que traer de allí», observa, a la vez que augura mayores subidas de precio: «Probablemente el momento de la subida puede ser cuando empiece a subir el consumo, en primavera, verano, con más turistas en el país. Probablemente entonces suba la carne todavía más», concluye.

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