Diario de Castilla y León

GANADERÍA

Nace la primera granja de ibérico en semiextensivo de la Ribera y Arlanza

Carlos Medina, de la Montanera, se alía con Grupo Agroalimentario Chico como centro integrado

Carlos Medina en su granja burgalesa bautizada como La Montanera. / L. V.

Carlos Medina en su granja burgalesa bautizada como La Montanera. / L. V.

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Loreto Velázquez

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Cuando tras años planeándolo dio el salto de la hostelería a la agricultura, no imaginó que sus primeros meses de andadura como ganadero en La Montanera iban a coincidir con una pandemia histórica. Pese a las dificultades, Carlos Medina apuesta por su peculiar granja de cerdos, la primera en la comarca de la Ribera y del Arlanza especializada en la crianza de cerdo ibérico en semiextensivo. «Como en esta zona no se puede trabajar en extensivo para sacar ibérico puro, como sí ocurre en Salamanca o Andalucía, aquí nos hemos especializado en un cerdo híbrido en semiextensivo», explica mientras destaca la importancia de la genética. «Las madres son ibéricas 100% puras y los padres son Duroc. Esta mezcla da un híbrido de cerdo ibérico puro que tiene la peculiaridad de tener las grasas muy equilibradas y filtradas y eso se nota luego en las texturas y sabores».

A la hora de emprender esta nueva forma de vida, Medina se alió con Grupo Agroalimentario Chico. De esta forma, al estar integrado, actúa como una franquicia. «Yo pongo las instalaciones y la mano de obra y ellos aportan los animales y la alimentación, los cuidados veterinarios y el núcleo de madres que alimentan a mis lechones», explica convencido de que esta fórmula es rentable para todas las partes. «La integradora siempre da facilidades para que los animales estén bien atendidos y yo también soy el primer interesado porque a mí me pagan por animal salido», explica al recordar que a diferencia del cerdo blanco donde la mortalidad ronda el 6%, en el ibérico, el índice apenas llega al 2%. «Son animales mucho más fuertes».

Lejos del concepto de macrogranja, Carlos Medina apuesta por un bienestar animal que comenzó en el mismo momento de elegir la ubicación de la granja. «En este tipo de instalaciones es importantísimo que no haya explotaciones de nada a dos kilómetros a la redonda para evitar contaminaciones».  

Dentro de la granja, los 2.300 animales –hay capacidad para 4.600- tienen cada uno su espacio. «Duermen sobre un sistema de crianza sobre paja y cada uno tiene un patio de 2,5 metros cuadrados para que estén en semiextensivo y tengan menos estrés», explica el ganadero de esta finca de 5 hectáreas.

Hasta llegar al consumidor hay mucho por hacer. «Aquí se trabaja los 365 días. Es verdad que tenemos los sistemas automatizados de alimentación pero hay que estar muy pendientes siempre sobre todo del peso y de la evolución. El reto es mantener a a todos igual ».

Y es que, ni pueden engordar en exceso ni pueden dejarlos por debajo de los 150 kilos. «La normativa del cerdo ibérico tiene en cuenta tanto la genética de procedencia como el tiempo de vida por lo que llegan con dos meses y son sacrificados a los diez, nunca antes». 

En cuanto al peso, continúa, a su instalación llegan con 22 kilos y salen con 159. «Para ello, llevamos a cabo un proceso muy selecto de piensos con alto oleico que aporta grasas filtradas». 

En su caso, el estiércol que producen, al ser rico para los cultivos, lo intercambia con los agricultores de la zona y a cambio recibe la paja de los animales.

Sector

Pero, ¿cómo está el sector? Según explica el director de expansión de Agroalimentaria Chico, Miguel Chico, el sector ibérico se ve muy afectado por la pandemia debido a su gran conexión con la hostelería. «La cancelación en fechas festivas como la Semana Santa y las vacaciones estivales ha reducido el consumo y hablamos de una reducción de las ventas de un 50% en una primera ola con una pequeña reactivación hasta mes de septiembre  pero  hay mucha incertidumbre para las próximas vacaciones de Navidad y esto genera con ciertas dudas en el mercado», lamenta al recordar que  además hacen frente a un aumento de costes por la dotación de EPIS al personal y en la producción ante la necesidad de reforzar las plantillas para suplantar las bajas causadas por la Covid-19. 

Ante la pregunta de qué productos son los más demandados, no duda: la carne fresca, principalmente los cortes de presa, pluma o secreto. En exportaciones, apunta, mientras la carne fresca tiene una gran acogida en países asiáticos como Corea, Japón o Filipinas, el Ibérico y en definitiva, los curados, que son productos con gran potencial comercial, «cuesta integrarlos en ciertas culturas y mercados».

La paralización del canal HORECA obliga a reestructurar los canales de venta. «Hay que buscar nuevos canales alternativos para paliar esta situación», defiende con inquietud porque la «incertidumbre que genera esta enfermedad y la falta de estabilidad en el mercado nos provoca una falta de planificación de producto, afectándonos significativamente en la distribución», señala con la vista puesta en el reto de la internacionalización del Ibérico. 

Por otro lado, aunque los consumidores observan y notan que los precios de los supermercados han subido desde el inicio de la pandemia, Miguel Chico aclara: «Los precios al ganadero y al productor han bajado». Pese a las adversidades, la granja Chico con el apoyo de Carlos Medina lanzarán al mercado estas navidades la marca Afinado.

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