TRIBUNALES
Cinco años de prisión a un cabo por acoso sexual a una soldado de la UME
La sentencia del Supremo recoge el infierno que sufrió durante dos años: tocamientos de nalgas y llamadas al móvil con jadeos mientras se masturbaba

Militares del V Batallón de Intervención de Emergencias de la UME en El Ferral (León) en una imagen de archivo.
La Sala de lo Militar del Tribunal Supremo ha condenado a un cabo de la UME de León a cinco años de prisión por el infierno al que sometió a una soldado de su unidad tanto con acoso sexual como con abusos sexuales. Todo ello durante dos años de compartir unidad.
Los hechos se produjeron desde 2019 a 2021 en el Quinto Batallón de Intervención en Emergencias (BIEM V) ubicado en las instalaciones que la Unidad Militar de Emergencias (UME) posee en la Base Militar ‘Conde de Gazola’, del Ejército de Tierra, ubicada en la localidad leonesa de El Ferral del Bernesga, término municipal de San Andrés del Rabanedo.
La reciente sentencia a la que ha tenido acceso este diario, y que ratifica, con una pequeña rebaja penal, la impuesta por el Tribunal Militar Territorial cuarto, en fecha de 27 de noviembre de 2024, recoge como hechos probados que el acusado fue destinado en noviembre de 2008 al BIEM V, de la Unidad Militar de Emergencias (UME).
En la citada unidad pasó a ejercer sus funciones en octubre de 2017 en el Pelotón de Sanidad, coincidiendo en ese destino con la soldado denunciante. En el curso de la relación profesional, en los cuatro años aproximadamente que coincidieron, la relación entre ellos se fue devaluando y transcurridos dos años el cabo empezó a realizar comentarios sobre el aspecto físico de la soldado o aprovechando un lugar o momento determinado, todos ellos de contenido sexual, muy continuo, llamándole «culo pollo» o «no te agaches así», diciéndole en relación a su carácter «a ti te dominaba yo» o referencias a lo apretado que le quedaba el uniforme o los pantalones pitillo cuando vestía de paisano.
«¡QUÉ CULO TIENES!»
Ante tal incomodidad la soldado optó por llevar pantalones anchos para evitar los soeces comentarios.
Además, constan WhatsApp de contenido sexual enviados por el cabo a la soldado como capturas de pantalla simulando «darle unos azotes», diciéndole que «llevaba el uniforme bien apretado», «qué culo tenía», comentarios sexuales como los realizados con ocasión de un viaje a Italia incitando a la soldado a «enviarle una foto en bikini», «a ver si te voy a tener que dar unos azotes» o «mi compañera sexy».
En esa misma zona, en una ocasión en la que habían quedado para salir a comer, la soldado se fue a cambiar de ropa en la sala donde habitualmente lo hacían, colocándose detrás de la puerta y, después de unos minutos, accedió a dicha sala el cabo que, si bien no pudo ver a la soldado en ropa interior, luego le remitió un mensaje diciéndole «anda que si te llego a pillar en braguitas, menuda alegría».
Con ocasión de la celebración de la patrona del Cuerpo Militar de Sanidad, en el mes de junio de 2021, la soldado tenía que ir a buscar un ceñidor para el uniforme. El acusado se ofreció a llevarla y la soldado , vestida con la falda del uniforme, al sentarse en el asiento del copiloto se le subió un poco, dirigiéndole el cabo la expresión «con esto ya tengo para tocarme una semana entera», «se te ha visto la pierna ya me he puesto contento».
COGIDA POR LOS GLÚTEOS
Durante la realización de una carrera de obstáculos, el cabo, que precedía a la soldado, le cogió por el culo para que superase un obstáculo, actitud que fue recriminada, a lo que contestó: «Hombre claro tenía que aprovechar. No voy a ser tonto».
También, estando en una misma sección, en diversas ocasiones, se sentaba al lado de la víctima y le tocaba la pierna. Si estaba en el ‘Office’ y había poco espacio, se pasaba por detrás rozando o le tocaba la cintura, actitudes que al resto de compañeros no hacía. Pero lo más grave, según la sentencia, fueron las llamadas de acoso a su móvil. Desde aproximadamente el año 2019, la perjudicada comenzó a recibir en su teléfono móvil, llamadas efectuadas desde número oculto, que siempre tenían lugar cuando ella se encontraba en su vivienda de León y que, al ser atendidas, nadie respondía pero se escuchaban jadeos y gemidos, realizadas por el cabo,, así como sonidos relacionados con la actividad sexual (masturbación ).
SUPERIOR JERÁRQUICO
La circunstancia de ser superior jerárquico de la víctima, en este caso, ha podido privar al cabo de una posible atenuante para rebajar la pena. Todo lo contrario que sucedió hace dos años con un militar de tropa destinado en la Base El Empecinado de Santovenia (Valladolid), que aceptó una condena de medio año de cárcel y el pago de una indemnización a la víctima de 4.000 euros por daños morales, por acosar sexualmente a su compañera con audios y mensajes con finalidad sexual.
Las expresiones de aquel caso, recogidas en la sentencia, además de soeces, rozaban lo vejatorio. «Vamos a follar de una puta vez, tengo una buena picha» o «te cubro», fueron solo algunas de ellas.
Aquellos hechos relatados en la sentencia del Tribunal Militar Territorial de A Coruña, sucedieron de madrugada en una determinada sección de la Agrupación de Apoyo Logístico 61 (AALOG 61), una de las unidades alojadas en la Base del Empecinado (Valladolid).
El acusado entonces era soldado –luego progresó al empleo de cabo– y la víctima era una compañera soldado que esa noche realizaba guardia de seguridad. Ya le había importunado en anteriores ocasiones, pero esa madrugada dio un paso más en el acoso sexual , pero fue la última, ya que la receptora de los comentarios chabacanos y machistas dijo basta y lo denunció a su superior.
Al terminar su turno y dar el relevo, la soldado escuchó los mensajes de audio que el acusado, natural de un municipio de la comarca de La Demanda en Burgos, le envió a través de la aplicación de Whatsapp , a las 02.45 y a las 02.46 horas con el siguiente contenido: «(Nombre de la soldado) ... vamos a follar de una puta vez... por favor... invítame una tarde a pu... a tu casa, de café tal y cual y te hago el amor... o me lo haces tú a mí y me destrozas... no te preocupes que yo tengo buena picha... y hacemos un crío... estúpida... venga, va». El audio siguió, con una advertencia para que fuese discreta. «Eso sí, no le mandes esto a todo tu grupo de amigos, (xxx), (xxx) , el gilipollas de (xxx) ... o me... todo eso.,,», escribió en la red social.