CULTURA
El recuerdo a León de Néstor López tras recibir un Goya
El director leonés dedica el premio a Mejor Cortometraje Documental por 'Semillas de Kivu' a su tierra León y a su barrio, el Polígono 10
También fue premiado por 'La Gran Obra', cortometraje producida por su compañía Filmakers Monkeys

Néstor López tras recibir el premio a Mejor Cortometraje Documental por 'Semillas de Kivu'
Cuando Forbes incluyó a Néstor López en la prestigiosa lista de los 100 creativos de 2024, la revista no se equivocaba. Era, entonces, el mes de abril y el leonés se encontraba inmerso en una nueva creación con la guerra en Kivu, en la República Democrática del Congo, de trasfondo. Casi un año después, todo su trabajo en Semillas de Kivu fue recibido con un Goya al Mejor Cortometraje Documental. Y lo mismo con la Gran Obra, elegido Mejor Cortometraje de Ficción y del que es productor. Un 'doblete' que impregnó Granada de un toque leonés.
Lo de recibir 'cabezones' para Néstor López viene a ser lo mismo que para una persona corriente ir al supermercado. En cada espacio al que entra, sale con algo de valor. Y es que con apenas 32 años, en su currículum ya se apunta el tercer Goya tras el conseguido en 2022 por Mama y los dos de anoche. Mientras en otro epígrafe destacan sus dos Biznagas de Plata en el Festival de Málaga, el Premio Paul Naschy en Sitges, el Premio al Mejor Corto en New York Shorts, y dos preselecciones para los premios Óscar.
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"Si logro mi segunda estatuilla, supondrá mayor seriedad y que me reciban en más sitios", dijo Néstor López tras ser nominado. Razón no le faltó ante el prestigio que absorben los Goya dentro de la filmografía nacional, incluso internacional. Pero la segunda se quedó en poco y consiguió una más.
Primero lo hizo tras ver cómo Semillas de Kivu fue gritado por Marta Nieto para dar el ganador al Mejor Cortometraje Documental. "Nos hemos matado a trabajar años por este proyecto", agradeció en primer lugar Néstor López nada más recibir el Goya junto a su equipo. Un proyecto que le marcó al vivir la violencia en primera persona, con una guerra que ya dura 13 años en Kivu, por lo que urgió "acción y justicia internacional" desde Occidente, donde recordó que se aprovecha durante "décadas" sus recursos a cambio de un "coste humano enorme".
"Como cineastas, con un pico abrimos un agujero para invitar al que quiera mirar, pero no podemos llegar a lo que necesita Kivu", apostilló el leonés, para incidir en la "necesaria" ayuda en la región congoleña, una de las zonas más violentas del mundo y donde giró su guion basado en la historia de tres mujeres que llegan hasta el Hospital de Panzi después de haber sido violadas en grupo por las guerrillas de la zona que dominan los recursos minerales.
Pero como merece este galardón, tampoco se quiso olvidar de aquella gente que día tras día le apoyó para vislumbrar ese crudo argumento, desde su familia y el "amor de su vida", Irene, hasta su ciudad, León, y su barrio, el polígono 10. Y no se olvidó de las tres mujeres que protagonizar su cortometraje "por enseñarnos que la reinserción de violencia sexual siempre, siempre, siempre merece la pena seguir adelante".
Con La gran obra, dirigido por Álex Lora e idea original de Lluis Quílez, doblaría protagonismo en el Palacio de Congresos de Granada. No con él en el escenario, pero sí entre bambalinas al ser producido el declarado Mejor Cortometraje de Ficción por Filmakers Monkeys, la compañía de Néstor López.
Un 'doblete' del que se quiso presumir el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco. ¡"Gracias por llevar nuestro arte y nuestra tierra a lo más alto!", publicó en su cuenta personal de 'X'.
Pero la Comunidad no solo estuvo representada por Néstor López en Granada, sino también por la productora zamorana Laura Fernández Espeso, directora general de The Mediapro Studio, que produjo El 47. De hecho, ella fue la primera en dirigirse al auditorio tras el histórico ex aequo en la categoría de Mejor Película con La infiltrada. «¡Qué fuerte!», fueron las palabras de la benaventana, que recalcó la «enorme ilusión» que vivía por recoger el galardón en nombre de todo el equipo del film.
Y el tercer ganador de la noche vinculado con Castilla y León fue Javier Alvariño, nacido en Bilbao pero criado en Salamanca desde los cinco años, que conquistó el Goya por su labor como director de Arte de La Virgen Roja.
Otros, como los vallisoletanos Pedro Martín Calero -nominado a Mejor Dirección Novel por El llanto- y Óscar de la Fuente -nominado a Mejor Actor de Reparto por su papel en La Casa-, y la segoviana Lucía Jiménez -nominada Mejor Cortometraje de Ficción por El trono-, no tuvieron la misma fortuna en los Goya, pero a veces los éxitos tampoco necesitan de premios.