EL PARREJÓN Y LA BUITRERA
Del embalse de Riofrío al Parrejón
Una jornada de montaña para enlazar valles, hayedos y cumbres, siguiendo la gran cuerda que separa Segovia de Guadalajara

Un montañero contempla la panorámica desde la Buitrera.
Nuestro destino hoy es el extremo nororiental del Sistema Central, donde se localiza la joya de la sierra de Ayllon, en una sucesión de cumbres que comparten las provincias de Segovia y Guadalajara. La seña de identidad asociada a estas montañas son los bosques que esconden: La Pedrosa, Tejera Negra y Montejo forman un extraordinario conjunto de hayedos relictos, supervivientes de épocas más frías y húmedas. El primero de ellos, en la vertiente de Castilla y León ocupa algo más de 87 hectáreas, está integrado en la Red de Espacios Naturales de Castilla y León.
Nuestro punto de referencia será Riofrío de Riaza, que, con sus 1.312 metros, es la localidad situada a mayor altitud de la provincia de Segovia. Sin embargo, esta vez no empezaremos a caminar en el pueblo. Seguiremos por la carretera SG-112 en dirección al puerto de la Quesera Poco después del kilómetro 6, junto a la presa del embalse de Riofrío hay un buen espacio junto a la carretera para aparcar el coche para empezar nuestra ruta.
Desde la misma carretera tomamos el camino ancho que sale en dirección a Riofrío de Riaza. No hará falta llegar hasta el pueblo, ya que poco antes encontramos una fuente, donde podremos cargar agua. Aquí abandonamos el camino que va a Riofrío y tomamos el desvío que, en sentido contrario, se dirige hacia Las Cerquillas. El camino asciende entre pastizales y manchas de robledal, pero la pendiente va ganando intensidad.
A los 1.450 metros abandonamos la pista principal y tomamos el sendero del Colmenarejo. A partir de aquí termina el calentamiento y la subida se vuelve mas pronunciada. Empieza uno de los tramos más duros de la jornada, así que aprovechemos a disfrutar del entorno mientras ganamos altura. El sendero remonta las laderas y praderas de Zopégado hasta alcanzar el Cerro del Fontarrón, de 1.939 metros.
Desde aquí el pueblo de Riofrío queda ya muy abajo, con el pequeño embalse a sus pies y, detrás, la llanura segoviana extendiéndose hacia el horizonte. Al otro lado ya podemos ver lo que será nuestro itinerario a partir de ahora: La Buitrera, el Parrejón y, más al sur, el puerto de la Quesera. Al otro lado del puerto también podremos ver el macizo de La Pinilla, coronado por el Pico del Lobo.
Desde el Fontarrón seguimos ahora hacia el sureste por un precioso sendero, perdiendo altura hasta el Portillo de los Lobos, situado en torno a los 1.900 metros. Es uno de los puntos clave de toda la excursión. Hacia el norte parte un camino que desciende hacia Martín Muñoz de Ayllón; en sentido contrario, otra senda permite avanzar a media ladera hacia el sector del Parrejón. Nosotros no tomaremos ninguna de las dos: nuestro objetivo inmediato es La Buitrera y para ello buscamos las sendas que ascienden en fuerte pendiente hacia el sureste por terreno cada vez más pedregoso. Durante algo más de un kilómetro el camino se encarama hacia el cresterío hasta alcanzar La Buitrera, que con sus 2.045 metros constituye el techo de este cordal.
La cuerda marca la divisoria entre las provincias de Segovia y Guadalajara y también entre Castilla y León y Castilla-La Mancha. Hacia poniente quedan Riofrío, Riaza y la meseta castellana; hacia el este, la montaña cae con mucha mayor brusquedad sobre los barrancos de la vertiente guadalajareña. Abajo se extiende el Hayedo de Tejera Negra, uno de los bosques de hayas más meridionales de Europa y uno de los grandes espacios naturales de la Sierra de Ayllón.
Desde La Buitrera seguimos por la senda de la cuerda hacia el sur, disfrutando todavía de sensaciones muy alpinas. Poco a poco vamos perdiendo altura hasta alcanzar el collado del Cervunal, desde donde solo nos queda un repecho para alcanzar el segundo “dosmil” de la jornada: el Alto del Parrejón (2.013 metros) donde la acumulación de piedras hace a esta cumbre inconfundible.
Abandonamos la cima siguiendo la cuerda hacia el collado de las Lagunillas. Después el sendero continúa por las Berceras, en dirección al entorno de Peña la Silla, antes de afrontar el descenso hacia la carretera del puerto de la Quesera, situado en torno a los 1.710 metros.
La parte más montañera de la ruta da paso ahora a la versión de los bosques. Desde el puerto tomamos el Camino Viejo de Peñalba, un sendero que comienza a perder altura hacia la vertiente segoviana. Nos adentramos en el entorno de La Pedrosa, un bosque mágico entre hayas de formas retorcidas, raíces cubiertas de musgo y pequeñas manchas de robledal. El camino baja hacia el Hoyo del Avellano y termina buscando el curso del río Riaza. Al alcanzar el río lo cruzamos y continuamos aguas abajo siguiendo el sendero que acompaña el cauce.
El camino termina saliendo de nuevo a la SG-112. Queda aproximadamente un kilómetro de carretera para regresar al aparcamiento situado junto a la presa y terminar así un bonito día por una de las sierras más bonitas de nuestra geografía.