Diario de Castilla y León

COVITORO (DO TORO)

El viejo bacillar cermeño

Covitoro tiene además de su importancia agrícola y enológica, el honor de ser la bodega abanderada de los toresanos y esta vendimia cumplirá 52 añadas

Amancio, en la sala de barricas de Covitoro.

Amancio, en la sala de barricas de Covitoro.ARGICOMUNICACIÓN

Javier Pérez Andrés
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Un bacillar nunca es viejo. Pero así nace la viña en Toro, que con los años envejece cuando no la arrancan. Es de sobra conocida mi preferencia, y lo escribo sin rubor, por el movimiento cooperativo dentro del sector del vino. Es el último reducto social que nos queda en la vitivinicultura en Castilla y León.

Pero la pasión social no me impide reconocer que algunos de estos modelos perdieron el norte e incluso vendieron su alma al diablo y la masa social que les vio nacer se diluyó entre acuerdos, contratos o iniciativas particulares que convirtieron a los hijos de aquellos viticultores que fundaron la cooperativa en bodegueros. Dicho esto, vuelvo una vez más a entrar en Covitoro, que tiene, además de su importancia agrícola y enológica, el honor de ser la bodega abanderada de los toresanos, que es lo mismo que cermeños y zamoranos del vino del Duero. Esta vendimia, Covitoro cumplirá 52 añadas.

Con un guiño a los primeros pilotos de esta nave -Pepe, Pascual o Nuria, entre otros- doy un salto hasta el enólogo actual, Martín Padín, un tipo de Cambados que ya se sabe de memoria El Tío Babú. No le quedó más remedio que aprendérselo, pues las etiquetas de algunos vinos se lo recuerdan. Por ejemplo, el Bardales, el majuelo aquel en el que llueve siempre en este himno sentimental de los toresanos. Hoy me quiero detener en Amancio Moyano, socio y directivo de la bodega cooperativa, cuya foto ilustra este reportaje. Agricultor a título principal, licenciado en derecho, viticultor profesional, cooperativista y actual gerente de la bodega.

Amancio, el hijo de León Moyano, es natural de Villabuena del Puente y ha sido presidente de la DO Toro y de la Conferencia Española de Consejos Reguladores Vitivinícolas. Hoy está al frente de la gestión de una bodega que es propiedad de 180 viticultores cuyas viñas se encuentran en aproximadamente diez términos municipales. Todos inscritos en la denominación de origen y dos de ellos, de la prov incia de Valladolid. Entre todos producen al año en torno a los tres millones de kilos de uva, de los cuales la mayor parte son de tinta de Toro, con medias de edad de 40 y 50 años y mucho majuelo en vaso. La bodega comercializa más de dos millones y medio de litros de vino en distintos envases. La mayor parte, en botella y con la contraetiqueta de la DO Toro.

Otros formatos como el bag in box, con los mismos vinos, permiten dar salida y posibilitan el consumo de un vino de calidad a los aficionados. La bodega cooperativa comercializa sus vinos en el mercado nacional y cuenta con una buena presencia en la región con Zamora, Salamanca y Valladolid a la cabeza. Exporta en torno al 35%. Las cerca de 900 hectáreas de viñedo que garantizan la materia prima a Covitoro son la mayor garantía de raíz, vínculo, expresión de los terruños y los matices de los suelos de términos municipales históricos donde se mantiene una viticultura profesional que va a parar a la cooperativa que dirige el veterano Santos Calvo. Uno de sus tintos, el Arco del Reloj, cumple ahora 25 años. El Cañus Verus, el Cermeño, el Barandales –todo un guiño a la Semana Santa zamorana- y los Valdeoliva son, junto al tinto roble Barbián, algunas de sus marcas más conocidas. Salvo la partida destinada al Edición Aniversario y al reserva de Arco del Reloj, cuyos precios están en la franja de los 20 euros, el resto de las elaboraciones llega al mercado entre los 5 los 10 euros.

Otra aportación de la bodega es que mantiene el Viña Virgen, un blanco semidulce que fue pionero en su tiempo, y algunos rosados con aires de clarete junto a los varietales de la casta blanca malvasía. Cerca de 3.500 barricas forman parte de su parque de crianza, en el que la media de edad no pasa de tres años. Yo no sé si serán o no los viñedos de esta bodega los más antiguos de la DO, pero lo que tengo claro es que son propiedad de los socios, que son los dueños de Covitoro.

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