Diario de Castilla y León

Drones y talento alzan el vuelo

La Universidad de Burgos ha creado un laboratorio pionero de drones que combina investigación, desarrollo tecnológico y formación de especialistas

Equipo del laboratorio de drones de la UBU.

Equipo del laboratorio de drones de la UBU.TOMAS ALONSO

Publicado por
Maria Merino
Valladolid

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El interés por los drones ha dejado de ser una curiosidad tecnológica para convertirse en un terreno donde convergen investigación, industria y nuevas formas de entender la movilidad aérea. La Universidad de Burgos se ha situado en ese cruce de caminos con la creación de un laboratorio que explora cómo estas aeronaves pueden transformar sectores tan distintos como la gestión de cultivos, la inspección técnica o la respuesta ante incendios. La unidad forma parte de un JRU universitario y trabaja con la vista puesta en un escenario en el que los drones asumirán tareas cada vez más complejas, impulsados por sistemas energéticos distintos al queroseno tradicional y construidos con materiales que permitan avanzar hacia modelos productivos más sostenibles. En ese espacio conviven pruebas de vuelo, diseño de prototipos y contactos continuos con otros grupos de investigación.

El coordinador del laboratorio es José Manuel González Martín, quien acumula casi cuatro décadas de experiencia en la Universidad de Burgos. Ha dirigido el Área de Construcciones Arquitectónicas, presidido tribunales de proyectos y creado el primer título propio de la institución, Arquitectura de Interiores. Su investigación se centra en eficiencia energética en la edificación, vinculando energías renovables y tecnologías que mejoran el confort y reducen costes mediante soluciones pasivas.

González explica que este laboratorio nació de una necesidad concreta dentro de la Universidad. El equipo comenzó a emplear drones con cámara térmica para realizar termografías en edificios y, a partir de esa experiencia, identificó el potencial de estas plataformas para tareas de inspección avanzada. Aquella primera aproximación abrió el camino hacia aplicaciones más especializadas, como la fotogrametría, la agricultura de precisión o la detección y prevención de incendios, además de proyectos vinculados a la seguridad y la defensa. La adaptación de cada dron a su entorno de uso y a las exigencias operativas consolidó una línea de investigación que hoy da forma al laboratorio.

Las aplicaciones en las que trabajan abarcan desde la agricultura de precisión y las termografías en edificación hasta los mapeos mediante fotogrametría y otros usos en sectores especializados, incluido el de Defensa. González señala que los drones se han convertido en herramientas esenciales por su capacidad para ofrecer información detallada, optimizar recursos y mejorar la seguridad. Su empleo permite intervenir en escenarios que requieren precisión, rapidez y seguridad, desde la gestión de cultivos y la inspección técnica de infraestructuras hasta operaciones estratégicas.

El laboratorio concentrará varias líneas de investigación que incluyen drones para uso agrícola, aeronaves impulsadas por hidrógeno, sistemas de detección y mitigación temprana de incendios, plataformas FPV y proyectos conjuntos para diseñar y fabricar drones de uso dual. Este espacio abre también la posibilidad de impulsar nuevas vías formativas, ya que la universidad prepara especialistas y profesionales en un campo aún en construcción.

Entre las próximas líneas de investigación, González destaca la sustitución del queroseno por hidrógeno en los drones, una vía que busca aumentar tanto la capacidad de carga como la autonomía real de vuelo, factores que determinan el alcance operativo de cualquier aeronave no tripulada. Advierte que se trata de un proceso que exige investigación constante, ensayos y evolución técnica, y que sus resultados se verán a medio plazo, cuando nuevos materiales y sistemas energéticos superen las limitaciones actuales. Añade que también se estudian carcasas basadas en polímeros como alternativa a la fibra de vidrio, materiales que permiten mejorar la reciclabilidad y la reutilización, al tiempo que reducen el peso total de las aeronaves.

La singularidad del laboratorio dentro del sistema universitario español proviene de ser la primera universidad con una unidad propia dedicada a la investigación en drones. Esa posición ha permitido trabajar de forma conjunta en formación, desarrollo tecnológico y relación con la industria, desde la creación de prototipos hasta iniciativas que impulsan nuevas start-ups y empleo especializado. Para potenciar esta investigación se ha creado una nueva Unidad de Investigación (JRU) centrada en el aligeramiento de materiales, con el objetivo de generar soluciones innovadoras que permitan una transición sostenible sin comprometer la fiabilidad ni las prestaciones técnicas de los drones. Esta iniciativa se integra en la estrategia más amplia del laboratorio, que combina exploración tecnológica, formación especializada y desarrollo de aplicaciones profesionales para consolidar un espacio de innovación único en el ámbito universitario español.

González señala que la colaboración con el Laboratorio de Robótica se articula de manera natural y constante, siguiendo las directrices de la Vicerrectora de Investigación, que prioriza el trabajo conjunto entre unidades. Las relaciones internas sólidas permiten coordinar proyectos y compartir conocimientos de forma inmediata, facilitando un desarrollo conjunto donde los avances en robótica y sistemas no tripulados se potencian y se traducen en resultados aplicables a los drones desarrollados en la Universidad.

Han obtenido varios proyectos europeos hasta la fecha, aunque González aclara que no corresponden exclusivamente al laboratorio, sino a la propia universidad y a la JRU. Subraya que su impacto principal reside en garantizar continuidad, ya que la financiación asociada permite abordar los proyectos en curso y planificar nuevas investigaciones, ofreciendo recursos estables que consolidan el desarrollo del laboratorio y refuerzan su posición en el ámbito internacional.

De cara a los próximos años, González apunta varios objetivos que marcarán la evolución del laboratorio. Entre ellos destaca la posibilidad de sustituir la maquinaria pesada en la agricultura por drones de precisión, reduciendo a la mitad el esfuerzo económico y temporal del agricultor. Otro propósito es ofrecer una respuesta inmediata frente a incendios forestales, aprovechando la rapidez y precisión que permiten estas plataformas. Asimismo, se busca incrementar la autonomía de los drones, tanto en distancia como en tiempo de operación, ampliando su alcance y capacidad de intervención. Finalmente, el laboratorio pretende consolidar su posición en la vanguardia de la ciencia y la tecnología dentro de la Universidad de Burgos, combinando investigación aplicada, innovación tecnológica y formación de especialistas.

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