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BURGOS

Del quirófano al día a día

La tesis de Andrea Victoria Bueno de la Fuente analiza cómo factores médicos, psicológicos y de rehabilitación influyen en la recuperación funcional y la calidad de vida de pacientes sometidos a reimplante de miembro superior

Andrea Victoria Bueno desarrolló su investigación en el Hospital Universitario de Burgos.

Andrea Victoria Bueno desarrolló su investigación en el Hospital Universitario de Burgos.TOMAS ALONSO

Publicado por
María Merino
Valladolid

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Perder una extremidad no solo implica una lesión física. Supone un cambio profundo en la manera de vivir, de relacionarse con el entorno y de reconocerse a uno mismo. La cirugía puede devolver el miembro amputado, pero el verdadero desafío comienza después, cuando el paciente debe recuperar la movilidad, la autonomía y la confianza en su propio cuerpo. En ese terreno se sitúa la investigación de Andrea Victoria Bueno de la Fuente, doctora por la Universidad de Burgos, que analiza qué factores determinan la funcionalidad y la calidad de vida de quienes han pasado por un reimplante de miembro superior.

Su trabajo, desarrollado junto al Servicio de Cirugía Plástica del Hospital Universitario de Burgos, profundiza en la dimensión humana y médica de estas intervenciones. A partir del estudio de pacientes operados entre 2021 y 2023, Bueno de la Fuente explora cómo influyen en la recuperación elementos como la técnica quirúrgica, el proceso de rehabilitación, el estado psicológico o la percepción subjetiva del resultado.

Cuando Bueno de la Fuente decidió iniciar esta investigación, buscó un tema que le despertara un interés real y duradero. La funcionalidad, la calidad de vida y la percepción del paciente tras un reimplante de miembro superior reunían todos los elementos que la motivaban como investigadora. Le atraía, además, el carácter interdisciplinar de este tipo de cirugías, en las que convergen distintos ámbitos de la medicina y la rehabilitación.

Explica que, más allá de la curiosidad científica, fue determinante contar con un entorno que facilitara el trabajo y ofreciera acompañamiento. El Hospital Universitario de Burgos, centro de referencia nacional en reimplantes de miembro superior, proporcionó el marco ideal para desarrollar la investigación. Allí trabajó bajo la dirección y el asesoramiento del doctor Endika Nevado, especialista en reimplantes, y con la colaboración del servicio de cirugía plástica dirigido por el doctor Estefanía Díez, cuya disposición, afirma, resultó clave para que el estudio pudiera llevarse a cabo.

El propósito central de la investigación fue identificar los factores que influyen en el resultado funcional y en la calidad de vida de los pacientes sometidos a un reimplante de miembro superior. A partir de ese objetivo principal, el estudio amplió su alcance hacia otras líneas de análisis, entre ellas la revisión de la literatura existente sobre este tipo de intervenciones, los avances en la mejora de las cicatrices quirúrgicas y la caracterización del perfil de los pacientes. Con ello, Bueno de la Fuente buscó comprender de manera más completa qué variables determinan no solo la recuperación física, sino también el bienestar general tras la cirugía.

El estudio abordó un amplio conjunto de variables. Analizó aspectos médicos y funcionales como el tipo de miembro afectado, el mecanismo de la lesión, la necesidad de reintervención, la evolución de la cicatrización y los tratamientos de rehabilitación, junto con factores sociales y personales como la reincorporación laboral, la satisfacción con el resultado y la percepción de la calidad de vida.

La doctora explica que no existe un único elemento que determine el éxito de una intervención de este tipo. La gravedad de la lesión, la edad del paciente, la destreza del equipo quirúrgico y los recursos disponibles en el hospital son variables decisivas, pero también lo son la funcionalidad recuperada y la posibilidad de volver a una vida activa.

El estudio fue transversal y se llevó a cabo entre 2021 y 2023 en el Hospital Universitario de Burgos, con pacientes intervenidos de reimplante de miembro superior, de una edad media de 53 años. La participación en el estudio fue voluntaria y confidencial, respetando todas las consideraciones éticas.

El análisis de los datos reveló hallazgos significativos. Cerca del 21% de los pacientes eran fumadores activos, y se observó diversidad en los tratamientos de rehabilitación y en los centros donde se realizaron. La mitad de los participantes requirió una reintervención quirúrgica, lo que refleja la gravedad de las lesiones iniciales. El 51,6% logró reincorporarse al trabajo, mientras que la satisfacción con el resultado final se situó alrededor del 73%, lo que indica un resultado funcional y social positivo para la mayoría de los pacientes.

Incluso entre quienes no alcanzan una recuperación funcional óptima, la satisfacción percibida depende de factores psicológicos. En el estudio se ha observado que la funcionalidad lograda no siempre refleja la percepción de salud del paciente, ya que influyen la motivación y las expectativas previas. Un ejemplo de ello es que, pese a que la mayoría no presentó complicaciones en la cicatrización, un 38% valoró este aspecto como regular o malo, lo que sugiere que la percepción y los factores emocionales ejercen un papel relevante más allá del resultado médico.

La rehabilitación tras la reimplantación de un miembro ha sido una de las principales carencias identificadas en el estudio. El 36% de los pacientes recurrió a centros privados para recibir fisioterapia, un aspecto que según Bueno de la Fuente requiere mayor atención y planificación dentro del sistema sanitario.

La recuperación de un miembro reimplantado implica un proceso continuo que combina rehabilitación física y apoyo emocional. Los pacientes con buen estado físico y mental y disposición para seguir el programa de rehabilitación presentan más posibilidades de lograr resultados funcionales duraderos. La motivación para realizar ejercicios de fisioterapia, adaptarse a las nuevas limitaciones y cumplir con las indicaciones médicas emerge como un factor clave para el éxito postoperatorio.

Los datos revelan que la mejora funcional no siempre se corresponde con la satisfacción del paciente, lo que demuestra que el éxito de la cirugía va más allá de los parámetros clínicos.

Bueno de la Fuente destaca que la posibilidad de retomar las ocupaciones laborales y las actividades cotidianas, alcanzar un nivel funcional que permita el autocuidado y mantener cierta independencia en la vida familiar y social, influye directamente en la autoimagen, la satisfacción personal y la calidad de vida de los pacientes. Estos aspectos son esenciales para el bienestar de cualquier persona y constituyen indicadores clave del éxito en la recuperación tras un reimplante de miembro.

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