Una gestión del agua más sostenible
Investigadores del grupo FISIOVEGEN de la ULE participan en un proyecto europeo centrado en el uso de microalgas para depurar aguas residuales, generar biogás y bioestimulantes agrícolas

Los investigadores del proyecto PHYBIOMED Marcos Rojo, Nana Nhhala, Penélope García, María Luz Centeno, Asier Largo, Pilar Carrancio Jato y Carlota Cerezo.
Impulsar una gestión del agua más sostenible. En un contexto en el que 884 millones de personas en el mundo no tienen acceso a agua potable, según asegura la ONU, y el consumo medio de agua de los hogares en España es de 128 litros por habitante y día, según datos registrados por el Instituto Nacional de Estadística en 2022, resulta muy importante la investigación en materia de la promoción de métodos de gestión del agua de formas más sostenibles. Uno de los proyectos que se centra en esta área es la iniciativa europea PHYBIOMED, en la cual participan seis países mediterráneos a través de nueve instituciones.
Dentro de ellas se encuentra la Universidad de León (ULE), que se suma a esta investigación que tiene por objetivo desarrollar un sistema innovador para el tratamiento y la reutilización de aguas residuales. Para ello combinan procesos físicoquímicos y biológicos que les permiten transformar dichas aguas, en agua reciclada para riego, energía limpia y productos agrícolas sostenibles.
La participación de la universidad leonesa viene de la mano del grupo de la ULE de ‘Fisiología y Biotecnología de las Plantas’ (FISIOVEGEN), liderado por la doctora Penélope García Angulo, que se centra en evaluar el potencial de las microalgas y sus residuos como bioestimulantes.
La investigadora apunta que fue gracias a una alumna de doctorado procedente de Marruecos a través del programa Erasmus que conoció al grupo de investigación del país vecino que participa en el proyecto y le ofrecieron la oportunidad de sumarse a la iniciativa.
PHYBIOMED forma parte del programa europeo PRIMA (Partnership for Research and Innovation in the Mediterranean Areas), «unos consorcios que se generaron dentro de Europa para resolver problemas relacionados que tienen algún tipo de problemática relacionada con el cambio climático en los países del área mediterránea».
Asi, bajo la coordinación de Francia, participan en este estudio España, Portugal, Marruecos, Argelia y Turquía, colaborando para «utilizar microalgas con el objetivo de depurar las aguas residuales de distintos procesos industriales para poder volver a emplear esa agua tras limpiarla de impurezas en el área de la agricultura sobre todo». Además de depurar estas aguas residuales también tienen por objetivo el generar biogás y bioestimulantes para la agricultura, un trabajo en el que se centra el grupo de la ULE.
La iniciativa, que cuenta con una duración prevista de 3 años, se estructura en diferentes fases. El proyecto comenzó el pasado mes de julio por establecer una serie de plantas piloto en los laboratorios de Argelia y Portugal, las cuales están trabajando en el cultivo de las microalgas a pequeña escala, «porque primero tienen que conseguir que el agua que utilizan, proveniente de aguas residuales, se filtre un poco a través de procesos físicos. Así emplean la fotocatálisis, electrocoagulación y otros procesos para retirar las partículas contaminantes más grandes».
Tras obtener el agua más limpia emplean ese medio para que crezcan las microalgas. «Actualmente, están escalándolo desde pequeños recipientes a recipientes más grandes para poder hacerlo a gran escala», explica García Angulo.
«Está previsto que para el año que viene ya estén funcionando los sistemas de crecimiento de algas en los bioreactores. Esa sería la primera fase».
Una vez que finalice dicha etapa pasarán a empezar a desarrollar el proceso para reutilizar las microalgas y producir biogás. «El residuo final que quede es lo que nos mandaran a nosotros para hacer los ensayos con los que intentaremos producir bioestimulantes». Estos son compuestos o mezclas de compuestos que pueden derivar de microorganismos o de plantas, como es este caso. Dichos compuestos permiten mejorar el crecimiento de los cultivos y hacerlos más resistentes frente la falta de agua, o las variaciones extremas de temperatura.
«Si se consiguen estos bioestimulantes de carácter natural que son más eco-friendly para el ambiente y mejoran los cultivos conseguimos un doble objetivo».
«Aunque aún queda para llegar a ese momento de la investigación en el que produzcamos bioestimulantes, estamos comenzando con este trabajo estudiando si las algas que se están utilizando por sí mismas tienen efecto bioestimulante o no».
Desde los laboratorios de la facultad de Ciencias Biológicas y Ambientales y el Instituto de Biología Molecular, Proteómica y Genómica (INBIOMIC) de la ULE, están realizando estudios preliminares para ver si las algas objeto del estudio «pueden ser prometedoras o no». De esta manera, «en caso de analizar que no son bioestimulantes todavía estaríamos a tiempo de probar con otras microalgas y ver si se puede mejorar el proceso».
Una vez finalizada la investigación quieren desarrollar un sistema de cultivo de biorreactores de microalgas que sirva para depurar aguas residuales de cualquier zona. Inicialmente, las plantas piloto van a estar en Argelia, pero en caso de que alcancen su objetivo van a patentar y estandarizar los procesos para en un futuro se puedan utilizar para reciclar aguas de distintas industrias.
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«La idea no es que se quede en un plan piloto esporádico, sino que se pueda llegar a exportar a distintos países, especialmente del área mediterránea porque tenemos bastante problemática con el agua, para poder dar un segundo uso a las aguas y las microalgas», remarca la investigadora.