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Pago de Valdecuevas, el oro verde de Castilla
En el páramo de Medina de Rioseco, a 850 metros de altitud, se produce uno de los aceites de oliva virgen (AOVE) más singulares de España, con premios internacionales, raíces históricas y una visión que une tradición e innovación.

La almazara, emplazada en Medina de Rioseco (Valladolid), se levantó en 2011, tres años después del nacimiento del proyecto, siendo la primera de Castilla y León.
Hay lugares donde la historia se filtra en la tierra y, con el paso del tiempo, reaparece transformada en algo inesperado. En Medina de Rioseco, una localidad vallisoletana marcada por su pasado bélico —fue escenario en 1808 de la batalla homónima durante la Guerra de la Independencia—, brota hoy un aceite de oliva virgen extra (AOVE) de calidad excepcional. Se llama Pago de Valdecuevas y es mucho más que un producto: es la culminación de un proyecto ambicioso que ha convertido al corazón de Castilla en una referencia en el universo oleícola.
HISTORIA DE UN ACEITE ÚNICO
Fue en 2008 cuando la familia Martín Rodríguez decidió plantar olivos a 850 metros sobre el nivel del mar, en un terreno caracterizado por inviernos fríos y veranos secos, se apostó por la variedad arbequina, de origen catalán y habitual en climas más suaves. Contra todo pronóstico, la adaptación fue prodigiosa. Tres años después, nacía la primera almazara de la provincia de Valladolid, equipada con tecnología de vanguardia y enclavada en medio del propio olivar para reducir al máximo los tiempos de procesamiento.

El olivar se ubica en una finca enclavada a 850 metros de altitud.
Hoy, 257 hectáreas de olivar abrazan esa almazara como si de una fortaleza aromática se tratara. El resultado es una gama de aceites intensamente aromáticos, con un perfil sensorial complejo y armónico, y una acidez que en algunos casos no supera el 0,1%. Su calidad no ha pasado desapercibida: finalistas en los premios Mario Solinas 2025, organizados por el Consejo Oleícola Internacional (COI), considerados los “Óscar” del AOVE, y con un historial de galardones nacionales e internacionales que consolidan su prestigio. A este doble reconocimiento se suman otros galardones destacados, como el título de Mejor AOVE de España en la categoría Frutado Maduro, junto a numerosos premios nacionales e internacionales.
TRES JOYAS LÍQUIDAS
El catálogo de Valdecuevas se estructura en tres grandes referencias, cada una con una personalidad distinta pero una misma raíz de excelencia:
- Pago de Valdecuevas, un monovarietal 100% arbequina, es el buque insignia de la casa. De color verdoso, con aromas intensos a hierba verde y almendra, sorprende en boca por su equilibrio y notas persistentes a cáscara de plátano. Nutricionalmente, destaca por su alto contenido en vitamina E y ácido oleico, lo que lo convierte en un aliado saludable tanto en cocina como en mesa. Su maridaje ideal abarca desde panes artesanales y carpaccios hasta postres sofisticados, embutidos ahumados o frutas ácidas.
- Valdecuevas Chef es el AOVE perfecto para el canal profesional; mantiene el alma arbequina pero se presenta en formatos más versátiles (3 y 5 litros). Su perfil organoléptico es dulce, suave y equilibrado, con aromas a almendra y un sutil toque herbáceo. Su resistencia térmica lo hace ideal para salteados, fondos culinarios, legumbres, pescados y verduras asadas.
- La tercera y última de las referencias es General Blake, homenaje al general español que luchó en el páramo de Valdecuevas contra las tropas napoleónicas, este coupage exclusivo mezcla arbequina con manzanilla cacereña y picual. El resultado es un AOVE profundo, fresco y herbáceo, con notas a manzana verde, hierbaluisa, tomate y ciruela. En boca se presenta con carácter, dejando un retrogusto vegetal prolongado. Su astringencia sutil, junto con su equilibrio entre amargor y picor, lo convierten en una experiencia sensorial única.
Además de producir aceite, Pago de Valdecuevas ha abierto sus puertas al oleoturismo. Los visitantes pueden recorrer el olivar, conocer la historia del lugar y sumergirse en una experiencia de cata que revela todos los matices de sus AOVEs. La finca, rodeada de cipreses y con un relieve variado, ofrece un paisaje tan bello como poco común para el cultivo del olivo.
Durante la visita, se puede conocer también la historia del General Blake y su legado, así como el proceso de elaboración que comienza con la recogida manual de las aceitunas y continúa con la extracción en frío, decantado natural y almacenaje en depósitos de acero inoxidable bajo atmósfera inerte.
En una era donde la trazabilidad, la salud y la sostenibilidad dictan las nuevas reglas del lujo gastronómico, Pago de Valdecuevas es una marca con raíces históricas, alma familiar y visión internacional.