CLUB DE PRENSA 'EMPRESA, INVERSIÓN Y TERRITORIO'
Castilla y León y el sector financiero animan a las empresas a salir al exterior ante el nuevo ciclo económico
El mercado internacional se postula como reto para ganar competitividad ante la incertidumbre económica, conscientes del necesario acompañamiento financiero para afrontar también la digitalización y la llegada de la IA

Pablo Lago, María Belén Hernández, Carlos Fernández Carriedo, Pedro Pisonero y Fernando Llera, durante el Club de Prensa de El Mundo de Castilla y León.
El nuevo ciclo que se atisba en un horizonte inmediato, marcado por las «tensiones inflacionistas», las dificultades de acceso a materias primas, el «proteccionismo» en forma de aranceles o el encarecimiento de la energía, según enumeró el consejero de Economía y Hacienda de la Junta de Castilla y León, Carlos Fernández Carriedo, complican el panorama económico a las empresas, inmersas, además, en un proceso de cambio por la incorporación de la digitalización y la inteligencia artificial en sus procesos.
Ante estos retos, los expertos que participaron este martes en el Club de Prensa organizado por Diario de Castilla y León-El Mundo hicieron hincapié en la necesidad de reforzar la presencia en mercados internacionales con un acompañamiento procedente del sector financiero y de las sociedades de garantía recíproca, e impulsado por las administraciones públicas, sin obviar que se enfrentan a varios desafíos. Entre ellos, los ponentes señalaron la falta de relevo generacional, la escasez de trabajadores cualificados y la excesiva burocracia que afecta a las pequeñas y medianas empresas.
Bajo el título ‘Castilla y León: empresa, inversión y territorio ante un nuevo ciclo’, los integrantes de la mesa de debate, moderada por el director de El Mundo de Castilla y León, Pablo Lago, y que se celebró en el hotel Sercotel de Valladolid abordaron la internacionalización como oportunidad de crecimiento. Además del consejero –y portavoz de la Junta–, participaron María Belén Hernández, CEO de la industria cárnica Pernisal; el director general de Iberaval, Pedro Pisonero; y el director de desarrollo comercial de negocio internacional de Unicaja, Fernando Llera.
Todos ellos coincidieron en que resulta clave salir al exterior y consolidar proyectos en otros países para poder ser competitivos, puesto que fuera de las fronteras se consiguen mayores márgenes comerciales. «Hay que atreverse a dar el paso de salir del mercado doméstico, porque hay un sinfín de posibilidades fuera del territorio», destacó al respecto el portavoz de Unicaja en el evento.
Para afrontar los retos del nuevo ciclo, los ponentes consideraron que se requiere una acción coordinada entre la administración autonómica de Castilla y León, las sociedades de garantía recíproca y las entidades financieras, en aras de ofrecer una financiación coherente, ágil y adaptada a las necesidades reales de inversión.
Sobre todo porque, más allá de la importante inversión que supone el despegue o consolidación de proyectos en el mercado exterior, las empresas deben afrontar una transformación tecnológica que requiere elevadas inversiones. «La sostenibilidad y la digitalización y transformación de procesos conlleva de antemano una inversión abismal», sostuvo la responsable de la empresa de deshuesado, prensado y envasado de jamones con sede en Guijuelo (Salamanca). Sin olvidar que el retorno de la inversión puede dilatarse varios años.
Además de abordar la cuestión financiera, los participantes en la mesa de debate abordaron otros obstáculos, como el excesivo papeleo, por lo que reclamaron la simplificación de trámites. «Necesitamos que la burocracia sea mínima porque hay cierto desajuste y tenemos que esperar a cubrir las necesidades», sostuvo María Belén Hernández, quien también reclamó ayudas para las pequeñas empresas y medianas empresas, a las que resulta más difícil gestionar una multitud de trámites.
El consejero de Economía y Hacienda, Carlos Fernández Carriedo, remarcó que la Junta de Castilla y León aboga por esa simplificación y puso como ejemplo de agilidad la coordinación con Iberaval para «gestionar recursos con la velocidad que demandan las empresas» o el acuerdo con el Banco Europeo de Inversiones para la concesión de créditos. «Somos la única región de Europa con un acuerdo para que los pequeños créditos lleguen a las pymes», expuso antes de cifrar en 200 millones de euros los proyectos concedidos.
La simplificación de trámites burocráticos, sin embargo, no resulta tan fácil como demandan los empresarios, a juicio del director general de Iberaval, Pedro Pisonero, porque «socialmente» se exige «que las cosas estén bien hechas». «Queremos saberlo todo», dijo en referencia a la recopilación de información sobre las empresas, sus trabajadores o sus cuentas, antes de la concesión de una ayuda económica. «La IA nos ayudará, pero cada vez hay más documentación que tratar», añadió sobre un problema que no consideró el más acuciante. «Hay cuestiones mucho más potentes, como la falta de relevo generacional».
Esa ausencia de sucesores que quieran continuar con el negocio de sus predecesores se convierte, junto con la falta de mano de obra, en otros de los grandes problemas a los que se enfrenta Castilla y León a las puertas de este nuevo ciclo que comienza.
En concreto, los puestos relacionados con tareas físicas los están desempeñando personas extranjeras porque los españoles no quieren realizarlas, expusieron los ponentes, y esta circunstancia está ligada a la falta de arraigo. Por eso durante el debate consideraron necesario fijar la residencia en el lugar de trabajo, lo que contribuiría, además, a asentar población en el medio rural. «Cuando decidimos invertir en el mundo rural estamos intentando retener talento y fijar población, que en España es un problema importantísimo», destacó Hernández.
En definitiva, el nuevo escenario marcado por la innovación, la IA y la sostenibilidad en un mercado inestable con márgenes reducidos en el consumo interno, apremia a las empresas a salir al exterior, para lo que necesitan un acompañamiento financiero y solucionar problemas pendientes, como la carga burocrática, la mano de obra en determinados perfiles o el relevo generacional.