SANIDAD
La tasa de oncólogos de los hospitales de León y El Bierzo es la mitad de la de Valladolid y Salamanca
La provincia leonesa apenas cuenta con 3,6 oncólogos por cien mil habitantes, por debajo de la media regional (4,5)
Salamanca dobla en tasa de cardiólogos a Burgos, mientras Palencia duplica en traumatólogos a Zamora
Técnica de braquiterapia, en una imagen de archivo
La heterogeneidad marca el mapa sanitario de Castilla y León, y la oncología es un buen ejemplo de ello. León y en El Bierzo, donde llevan años acusando la falta de profesionales en esta rama, registra 3,6 oncólogos por cada 100.000 habitantes, situándose por debajo de la media autonómica de 4,5. En el extremo opuesto, provincias como Salamanca o Valladolid prácticamente duplican la ratio leonesa, con 6,4 y 5,2, respectivamente. Diferentes velocidades en una misma región.
No es la única brecha que se percibe en el último informe de Demografía Médica del Consejo de Colegios de Médicos de Castilla y León, con siete especialidades detalladas para reflejar la distancia territorial entre las nueve provincias. Por ejemplo, además de oncólogos, León también cuenta con menos cardiólogos (12,2), radiólogos (9,8), otorrinolaringólogos (4,5) y urólogos (4,0) que la tasa media de la Comunidad. Salva la ‘papeleta’ con los traumatólogos, con los que acumula 12,2 por cada 100.000 habitantes, prácticamente la misma cifra que el promedio autonómico, de 12,1.
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Hay territorios, incluso, con peor situación, como son Segovia y Ávila, siempre por debajo del tope medio en cada clasificación. El caso abulense es especialmente llamativo ya que ocupa el último puesto tanto en anestesistas (7,4 por cada 100.000 habitantes), traumatólogos (6,8), oncólogos (3,1), radiólogos (8,6) y urólogos (2,5). En la región segoviana, en cambio, los datos son más favorecedores al situarse en diversas ramas al borde del promedio regional, como ocurre en Oncología (4,4), ORL (5,0) o Urología (5,0).
La realidad es que Valladolid y Salamanca son las únicas excepciones del estudio presentado por José Luis Díaz Villarig, presidente del Consejo de Colegios Oficiales de Médicos de Castilla y León, y por Graciliano Estrada, presidente del Colegio Oficial de Médicos de Segovia. Ambas se encuentran por encima de la media regional en cada una de las siete ramas sanitarias indicadas en el estudio, lo que explica, en parte, «el problema de la demografía médica» que define a la Comunidad, según Villarig. No obstante, esa distinción puede encontrar justificación en los servicios de referencia autonómica que acaparan tanto el Complejo Asistencial de Salamanca, como los dos principales hospitales vallisoletanos, el Clínico y el Río Hortega.
Ese doble predominio se refleja, incluso, con provincias de la región que tienen hospitales que no difieren excesivamente en tamaño. Así, en los documentos presentados el miércoles se observa que Salamanca dobla a Burgos en cardiólogos por 100.000 habitantes, con una tasa de 16,7 y 7,1, respectivamente. O en otorrinolaringólogos, con 9,1 por 4,9, mientras que con León (4,5) registra el doble exactamente. Valladolid, en su caso, duplica tanto a Burgos como a León en urólogos, con un índice de 7,1 por 3,5 y 4,0 de forma correspondiente.
Las diferencias también se pueden encontrar entre territorios con complejos hospitalarios de menor tamaño. En ‘Trauma’ o Anestesiología, por ejemplo, Palencia se dispara con 16,9 y 16,2 profesionales por 100.000 habitantes, que son más del doble que en Ávila, con una tasa de 7,4 y 6,8, respectivamente. En lo que respecta a los traumatólogos también hay margen de separación con Zamora, que registra un índice de 8,5, mientras la provincia zamorana destaca en radiólogos (13,9) por delante de Soria (9,9) o Ávila (8,6).
Cierto es que cada provincia suma más médicos colegiados que hace siete años, que es el periodo que cubre el informe, pero los desequilibrios también son notorios en este apartado. Valladolid aquí ‘reina’ con clara dominancia, con 1.240 doctores registrados entre 2019 y 2026, cifra que supone más del doble que en León (531), Salamanca (521) o Burgos (440). El resto de provincias se encuentra a una notable distancia, con un millar menos de incorporaciones al colectivo, como ocurre en Segovia (198), Palencia (165), Zamora (158), Ávila (135) y Soria (103). Así, en conjunto, el número de médicos colegiados pasó de 14.918 a 18.409, un 23% más, lo que supone 3.491 profesionales adicionales.
«La situación global de la demografía médica en Castilla y León es mejor de lo que podíamos prever hace no muchos años». reconoció Villarig durante la presentación, aunque recalcó que «eso no significa que todos los problemas, ni muchísimo menos, en esta Comunidad estén resueltos (...) Hay que preguntarse qué médicos tenemos, dónde están y dónde los necesitamos».
MIR y profesionales que aplazan su jubilación
El apartado formativo puede ser un concreto ejemplo para responder a las preguntas lanzadas al aire el presidente del Consejo de Colegios Oficiales de Médicos de Castilla y León. Pero la desigualdad territorial también sigue latente en este aspecto, con dos provincias –Valladolid y Salamanca– acaparando más del 50% de Médicos Internos Residentes (MIR). «No tenemos la misma disponibilidad de profesionales en todas las provincias ni en todas las especialidades y esto es probablemente uno de los principales mensajes que queremos trasladar», reflejó Villarig.
Los datos de formación contribuyen a que tanto Salamanca como Valladolid se encuentren entre las dos provincias con mayor porcentaje de médicos activos con menos de 35 años, con un 11,6% y 11%, respectivamente. A ambas se une Soria, que además se encuentra por encima de esas cifras, con un 11,9%, pese a ser de las áreas de salud que menos plazas MIR oferta en cada convocatoria. En el revés aparece León, con un escaso 3,3%, lejos incluso de Ávila (8,0%), Palencia (8,3%), Zamora (8,4%), Segovia (8,6%) y Burgos (9,7%).
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En conjunto, según constata el informe, los médicos en etapa de formación aumentaron un 42% desde 2019, lo que parece haber contribuido a dibujar otra estructura de las plantillas médicas de Castilla y León. Y es que si en 2019 se definían por el tipo invertido, con un destacado peso de los grupos de mayor edad al representar el 19,9% aquellos que tenían 55 o más años, en 2026 se define por una silueta de reloj de arena, con mayor equilibrio entre los diferentes rangos de edad por medio de un incremento simultáneo de los médicos jóvenes y de los profesionales de mayor edad que continúan ejerciendo.
Respecto a los colegiados que deciden aplazar su jubilación, el estudio detalla que se han triplicado en sólo siete años. De esta forma, si en 2019 agrupaban el 5,9%, en 2026 llegan a ser el 17%. «Es decir, que tenemos una población de profesionales que no han decidido jubilarse y han prolongado el servicio activo», explicó Estrada, mientras que Villarig apuntó que esta permanencia prolongada en activo está ayudando a compensar las jubilaciones. Ante la pregunta de en que situación se encontraría el sistema sanitario de Castilla y León si esto no fuera así, Villarig es rotundo: «Tendríamos un problema, indudablemente».
Para prever un posible problema con las jubilaciones se calcula la tasa de reposición, un indicador que mide la capacidad del sistema para reemplazar a los profesionales que causan baja. En este sentido, se vislumbran grandes diferencias según la especialidad. Por ejemplo, Cirugía Torácica tiene un índice de 6,67, es decir, por cada diez profesionales que se jubilen en el presente, hay otros 16 para cubrir esas, por lo que se cubriría perfectamente la plantilla. En cambio, en Obstetricia y Ginecología, la reposición de facultativos sería prácticamente la misma, con un índice de 1,34. Lo mismo ocurriría en Cirugía General y del Aparato Digestivo (1,34), Anatomía Patológica (1,43), Otorrinolaringología (1,43), Pediatría (1,56), Traumatología y Oncología Radioterápica (ambas con 1,58), Oftalmología (1,61), Análisis Clínicos y Cirugía Cardiovascular (ambas con 1,67), Medicina Interna, Psiquiatría y Radiodiagnóstico (las tres con 1,74), y Dermatología (1,75).
También hay especialidades en los que se produciría un déficit por medio de las jubilaciones, como ocurriría en Geriatría (0,74), Alergología (0,70), Cirugía y Maxilofacial (0,48) y Medicina del Trabajo (0,36). También en Medicina Familiar y Comunitaria, ‘el patito feo’ del sistema sanitario al quedar vacantes de forma recurrente en las convocatorias de los MIR. Pero en 2026, con un índice de 0,86, las noticias son positivas para Graciliano Estrada. ««La ratio en 2019 era de 0,48, es decir, se jubilaban diez y reponíamos cuatro. En el momento actual se jubilan diez y reponemos nueve. Es probable que en los próximos años repongamos más médicos de Familia que los que se vayan a jubilar, hay una tasa de reposición más o menos garantizada», detalló.
Villarig insistió en que una tasa de reposición cercana al uno no significa que el sistema haya resuelto sus necesidades de médicos. «Que consigamos formar tantos especialistas como profesionales se jubilan no significa automáticamente que estén cubiertas todas las necesidades que ya existen, ni muchísimo menos», concluyó.