BARES
Castilla y León eleva la ayuda a 6.000 euros para mantener bares-tiendas en los pueblos
Las subvenciones de este año se incrementan a 1.086 establecimientos con una inversión de3.258.000 euros

El consejero de la Presidencia, Luis Miguel González Gago, en la presentación de la resolución de ayudas a los bares de los pueblos
La Junta de Castilla y León continúa su lucha contra la despoblación con diversas medidas. La última de ellas llega de la mano con la subvención de 3.000 euros para mantener bares abiertos en los pueblos pequeños. Para la convocatoria del próximo año, la Consejería de la Presidencia aumentará la cuantía hasta los 6.000 euros cuando al bar o local de ocio se le sume una tienda de productos básicos de alimentación, higiene y limpieza.
Según detalló el consejero del ramo, Luis Miguel González Gago, el objetivo que plantea el Gobierno autonómico para 2027 es que esos 3.000 euros adicionales vayan dirigidos "al pago de cuotas de la Seguridad Social de la persona que regente el local, como autónomo o como trabajador, siempre que incorporen en el mismo espacio, en el mismo local, una pequeña tienda de ultramarinos para productos básicos de alimentación, limpieza e higiene". Una iniciativa que el propio Gago calificó de "importante, sobre todo este nuevo servicio de tienda para las personas mayores o personas que tengan una movilidad reducida o falta de capacidad de poder ir a otros municipios más grandes para encontrar estos productos de primera necesidad".
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El consejero realizó estas declaraciones con motivo de la resolución de las ayudas en 2026 para el mantenimiento de bares y centros de ocio y convivencia en pequeños municipios y entidades locales menores. En total se han beneficiado 1.086 establecimientos con una inversión de 3.258.000 euros. La resolución, publicada en el BOCyL, incrementa en 153 el número de establecimientos apoyados respecto a 2025, un 16,4% más, y eleva en 459.000 euros, con el mismo porcentaje de incremento, la cuantía total destinada a esta línea. Todas las provincias han visto incrementado el número de establecimientos que recibirán la ayuda respecto al año pasado.
Luis Miguel González Gago destacó su satisfacción por el aumento en el número de centros beneficiarios y subrayó que “se trata de una iniciativa profundamente vinculada al territorio, mediante la cual la Junta de Castilla y León pone de manifiesto su compromiso con las necesidades del medio rural; una política tangible que nuevamente cuenta con el respaldo de las administraciones locales, y que planeamos fortalecer en los próximos años”, informa Ical.
Este incremento se debe, en buena parte, a que este año se ha eliminado el límite de población que existía en anteriores convocatorias para poder solicitar estas ayudas, ampliando así el número de pueblos que pueden beneficiarse de la medida. La modificación ha permitido incorporar nuevos establecimientos y extender el apoyo a más localidades de la Comunidad.
La ayuda individual es de 3.000 euros y está destinada a sufragar los gastos corrientes necesarios para el funcionamiento de estos establecimientos, entre ellos los suministros de agua, electricidad, gas y otros combustibles, así como los servicios de internet, televisión o plataformas audiovisuales.
De los 1.086 centros beneficiarios, 743 están situados en los núcleos principales de los municipios y 343 en entidades locales menores o pedanías, en un total de 852 municipios (el 38% de todos los municipios de Castilla y León). En total, 226 establecimientos son de carácter público, mientras que 247 son privados, y 613 son concesiones de carácter público-privado. En todos los casos se trata del único establecimiento de estas características existente en la localidad, de forma que la ayuda se dirige a garantizar la continuidad de este servicio sin interferir en la libre competencia.
Los centros beneficiarios están situados en localidades en las que viven, según el padrón, 132.370 personas, un 38% más que el año pasado. Pero el número de personas que hace uso de estos establecimientos es muy superior. A los residentes habituales se suman quienes tienen una vivienda en estos pueblos pero no viven allí de forma permanente, las personas que regresan durante fines de semana, vacaciones y periodos festivos, y los visitantes que reciben estas localidades a lo largo del año. La estimación es que los centros beneficiarios prestarán servicio a unas 300.000 personas al año, frente a las 200.000 estimadas en 2025, es decir, un 50% más.
González Gago defendió que el mantenimiento de estos establecimientos forma parte del compromiso de la Junta con las personas que viven en el medio rural y señaló que “materializamos de esta forma el compromiso de la Junta de Castilla y León con todas las personas que viven en el medio rural y que bien saben que un pueblo sin bar es un pueblo en el que la vida se hace muy difícil”.
El consejero explicó que, en muchos pequeños núcleos, el bar desempeña una función que va mucho más allá de la actividad hostelera. Son espacios en los que se conversa, se mantienen relaciones sociales y se comparte buena parte de la vida cotidiana, pero también donde tienen lugar actividades culturales, celebraciones y otras iniciativas que contribuyen a mantener vivas las localidades.
En este sentido, González Gago subrayó que “en la mayoría de las ocasiones, el bar es el último reducto para la socialización, y su existencia puede marcar la diferencia para quien pueda estar planteándose si quedarse a vivir en el pueblo o irse a otro lugar con mayor actividad”.
Su importancia no se limita a la convivencia. Estos establecimientos generan actividad económica y empleo, atraen visitantes y turistas y contribuyen a que los vecinos puedan disponer de servicios sin tener que desplazarse a otros municipios. En muchos casos, además, son espacios vinculados a las costumbres y tradiciones locales, y forman parte de la actividad cultural y festiva de los pueblos.
También cumplen una función especialmente relevante para las personas que viven solas o tienen mayores dificultades para relacionarse o desplazarse, ya que estos espacios favorecen el acompañamiento y pueden facilitar la detección de situaciones de vulnerabilidad, desamparo o problemas de salud.
Por ello, el consejero destacó que “estos establecimientos son al final del día un espacio polivalente y un punto de encuentro clave para la vida social, cultural y económica de los municipios y pedanías. Atraen visitantes y turistas, son escenarios de eventos culturales, nos ofrecen entretenimiento y fomentan la transmisión de las costumbres y tradiciones locales”.