Diario de Castilla y León

ACOSO ESCOLAR

Los casos de bullying se duplican en apenas tres cursos en Castilla y León

112 alumnos sufren acoso el último año por los 54 de hace tres

El 4,5% de estudiantes registra incidencias, que van desde el robo de material, conductas conflictivas a agresiones

Imagen de archivo de una clase

Imagen de archivo de una claseE.M.

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Valladolid

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Ser más pequeño que los demás, vestir de forma distinta, sacar mejores notas o, simplemente, no encajar entre los compañeros de clase. Dentro de las aulas, cualquiera puede convertirse en objeto de burlas o insultos, bastando con una diferencia para que alguien se convierta en el blanco de las burlas, los insultos o el aislamiento. Situaciones diferentes englobadas bajo un mismo concepto, el bullying, que no siempre deja marcas visibles, pero sí una huella que puede acompañar a quien lo sufre. Y los datos reflejan que el acoso escolar está cada vez más presente entre los estudiantes, con los casos confirmados en Castilla y León duplicados en apenas tres cursos, al pasar de 54 a 112.

Los últimos datos actualizados por la Consejería de Educación, y reflejados en una nota de prensa, reflejan ese incremento del 107,4% desde el curso 2022-23 al de 2025-26, un porcentaje que se puede extrapolar con gran similitud si la comparación se retrasa al periodo 2015-16, cuando hubo 56 confirmados -según el informe del Observatorio para la convivencia escolar de ese curso-, lo que supone duplicar la última cifra registrada de forma exacta.

Esas diferentes cifras únicamente hablan de confirmaciones de situaciones de acoso escolar, quedando descartadas una gran parte de las denuncias realizadas por el alumnado. De hecho, los protocolos iniciados a lo largo del curso pasado fueron 1.108, de modo que aproximadamente nueve de cada diez casos investigados no terminaron siendo considerados casos de bullying. Una proporción que también se repite con los dos cursos analizados por este periódico ya que hace tres años hubo 622 posibles hechos de esta índole, mientras que hace diez años la relación fue de uno de cada cuatro.

Si las situaciones de acoso escolar confirmadas engloban el 0,03% de los 349.168 alumnos incluidos en los datos de convivencia de la Comunidad, ese porcentaje sube hasta el 0,31% en cuanto a los protocolos activados. «La Consejería de Educación apuesta por la detección temprana y la prevención. Uno de los aspectos que refleja el informe es la capacidad de detección y actuación preventiva en los centros (...) La apertura de estos procedimientos permite analizar cada posible situación y adoptar las medidas necesarias desde sus primeras fases», refleja al respecto la Junta de Castilla y León en una nota de prensa en la que alude a un informe –se publica cada dos años– aún no facilitado a los medios de comunicación y que será puesto en común de forma previa con el Observatorio de Convivencia Escolar a lo largo de esta semana. Tras ese encuentro, el estudio será publicado de forma oficial.

A la espera de que el citado informe muestre aspectos más detallados del acoso escolar, como la distribución provincial, desde la Federación de Asociaciones Contra el Acoso Escolar ponen énfasis en el incremento de casos confirmados de bullying. «Es preocupante. Con un solo caso que haya ya es totalmente un fracaso. Siempre hemos considerado que estos datos son la punta del iceberg de un maltrato que no se denuncia por miedo, vergüenza o temor a represalias. Es cierto que ahora se va denunciando más y es posible que ese incremento venga dado porque afortunadamente la gente ya va perdiendo el miedo a denunciar», señala su presidenta, Carmen Guillén.

Guillén no duda en afirmar que el acoso escolar «persiste» en los centros. Los últimos datos reflejan que un total de 1.063 centros de Castilla y León aportaron información sobre bullying. No obstante, el mantra de que 'lo que pasa en el colegio, se queda en el colegio' todavía puede resonar en la cabeza de algunas víctimas. Es aquí donde colegios e institutos juegan un papel clave, tanto en la detección de los casos como en su prevención y actuación.

«Considero que hay colegios que hacen las cosas bien y otros no tan bien. Creo que a la hora de detectar fallan bastante, en muchas ocasiones por la falta de formación y porque todavía se disculpa bastante lo que puede ser acoso. Otro de los fallos es no trabajar con todo el grupo y empeñarse en la falta de habilidades de la víctima», señala la presidenta de la Federación de Asociaciones Contra el Acoso Escolar, que también cree que debe haber una mejora en los protocolos por la «tardanza» en actuar y abrir».

«Los protocolos actuales están obsoletos y la mayoría no recogen los problemas actuales de los centros educativos. El mejor protocolo que existe es el que no se tiene que poner en marcha, por lo que hay que apostar por la prevención y no por la intervención. Esto es uno de nuestras peticiones desde hace años», añade.

Si el acoso escolar continúa en las aulas, los escenarios y las formas han cambiado, especialmente por el auge de las redes sociales a edades tempranas. Este aspecto, como manifiesta Guillén, conlleva que el acoso tradicional conviva con el ciberespacio y los delitos que se dan en él. Al respecto, la información facilitada por la Consejería de Educación detalla que en el último curso hubo 24 casos confirmados de ciberacoso en centros escolares de Castilla y León, que descienden un 31,4% respecto a los registrados hace tres años, cuando hubo 24.

«El mal uso y el abuso que se hace de las redes sociales conllevan a problemas como los que tenemos. También la falta de educación digital y supervisión, así como la ausencia de normas y límites. Siempre he considerado que es mejor educar que prohibir y, lamentablemente, estamos asistiendo a una nula educación y a una realidad que no ve el peligro en dar barra libre a un niño sin explicarle los riesgos que conlleva», opina Guillén.

Además del bullying, los indicadores de convivencia de la Junta de Castilla y León incluyen datos relativos a los alumnos que se vieron envueltos en algún tipo de incidencia, ya sea desde robo de material, conductas conflictivas en clase hasta agresiones a compañeros y docentes. Así, el alumnado con incidencias representa el 4,54% del total, mientras que el alumnado reincidente supone el 1,63% y el multirreincidente el 0,82%.

Sea una u otra problemática, los centros de Castilla y León desarrollaron el año pasado 10.335 actuaciones para mejorar la convivencia, entre ellas proyectos globales, cursos, talleres, jornadas o charlas con padres y madres. «No pedir ayuda a quienes podemos es simplemente un error que marca la diferencia, por lo que hay que destacar a los centros que cuando tienen un problema como el acoso escolar, buscan ayuda y soluciones», concluyen desde la Federación de Asociaciones Contra el Acoso Escolar

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