VITICULTURA
La vendimia se adelanta en Castilla y León
La mayoría de las DO prevén avanzar entre 10 y 15 días su recolección con uva sana y de calidad aunque una, Cebreros, inicia la recogida con el 40% de su superficie afectada por los incendios

Comienzo de una pasada campaña de vendimia en la DOP Cebreros.
Las principales Denominaciones de Origen de Castilla y León aventuran calidad en la uva de esta cosecha tras librar el mildiu, el hongo que condicionó la vendimia de 2025, aunque el nivel de la producción será desigual, con algunas zonas y denominaciones aumentando su recolecta mientras otras esperan un descenso en sus producciones.
Así lo adelantaron, en declaraciones recogidas por Ical, los directores técnicos de las DO de Rueda, Cigales y Toro, así como el presidente de la Denominación de Origen Ribera del Duero, que también avanzó la previsión de un adelanto en la vendimia en la mayoría de las parcelas, e incluso en Toro se espera que algunas comiencen la vendimia en apenas unos días, el próximo lunes 17 de agosto.
Así lo especifica el director técnico del Consejo Regulador de la DO zamorana, Santiago Castro, que calcula entre una semana y diez días de adelanto en esta vendimia con respecto al año anterior, cuando «ya venía adelantada», por lo que «a mediados de agosto hay gente que ya va a empezar a vendimiar», si bien será en septiembre cuando se generalice la cosecha en esta denominación.
En cuanto a la calidad, Castro prevé que sea «bastante buena» por la ausencia de oidio y mildiu: «Los viticultores han tratado bien este tipo de hongo y la sanidad está bien». No obstante, el director técnico de la DO Toro reconoce que la cantidad de uva bajará «entre un 10 y un 15%» si no llueve en los próximos días porque «se ven racimos pero menos cuajados».
Todo lo contrario se prevé en la DO Cigales, donde su director técnico, Jesús María Barrigón, calcula que la producción aumentará en torno a un 15% respecto al año anterior, con hasta 8,2 millones de kilos «si llueve», aunque «si viene ola de calor tras ola de calor, puede hacer que disminuya» hasta el entorno de los ocho kilos, en todo caso siempre por encima de los siete del pasado año y los poco más de seis de la campaña de 2024.
La producción será «sana» gracias tanto a los tratamientos realizados por los viticultores como a las condiciones de calor «tempranas», en mayo y junio, que «han paralizado» el mildiu, que condicionó la pasada campaña, ya que la aparición del oidio es «endémica» y los viticultores de Cigales están «acostumbrados». Se espera que la vendimia comience en la última semana de agosto, aunque no se descarta que, si sigue el calor, alguna parcela pueda comenzar a cosechar «incluso un poco antes».
En la Ribera del Duero, el Consejo Regulador de la DO evita cada año elucubrar con la producción en los meses premios a la vendimia, aunque su presidente, Enrique Pascual, sí aventura una «gran calidad» para esta cosecha dado que «la sanidad de la uva es impresionante, increíble».
Y es que aunque el calor que ha apretado en Castilla y León en junio y julio «influye en el adelanto de la campaña», que Pascual calcula en «entre 10 y 15 días con respecto a la media de los últimos 20 años», sanitariamente es «muy favorable para la uva», por lo que la previsión es que la calidad sea buena: «No se contempla otro escenario», concluye el presidente del Consejo Regulador de la DO Ribera del Duero.
En la misma línea, el director técnico del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Rueda, Jesús Díez, apunta que el tratamiento de los viticultores y la falta de humedad de las últimas semanas han evitado la proliferación de enfermedades y permiten que la sanidad de la uva sea «muy buena», por lo que se prevé una calidad «óptima» sin poder hacer, sin embargo, aún una valoración productiva de la expectativa de cosecha.
Parece claro que también en Rueda se vivirá un «cierto adelanto» y en la semana del 17 al 23 de agosto se comenzará la vendimia en las primeras parcelas, siete días antes que en la cosecha anterior, si bien serán los resultados que arrojen los índices de maduración que haga cada parcela los que marquen el momento exacto.
Cebreros
Por su parte, la Denominación de Origen Protegida Cebreros inició el sábado, 1 de agosto, una de las campañas de vendimia «más complejas» de su trayectoria en el marco de los graves incendios forestales que afectan a la Sierra de Gredos y a diversos municipios de su territorio.
Con el incendio aún con puntos calientes y pequeñas reactivaciones, desde la DOP indicaron que «la cautela impera a la hora de valorar el alcance real de los daños mientras las bodegas comienzan las tareas de recolección del albillo real», informa Ical.
El mapa vitícola de la DO ha sufrido un «impacto directo considerable» por los incendios, cuantificándose de manera preliminar que unas 200 hectáreas -de las casi 500 que integran la DOP Cebreros- han quedado comprendidas dentro del perímetro del fuego, lo que equivale a un 40% de la superficie protegida expuesta a la acción de las llamas o las altas temperaturas.
La afectación por municipios se concentra especialmente en el término de Cebreros, que suma 180 de las hectáreas tocadas por su alta concentración de viñedo inscrito, seguido por El Tiemblo, que, aunque tiene menos superficie, en torno a 13 hectáreas, prácticamente el 100% de ellas están dentro del área de influencia de las llamas y en menor medida a parajes pertenecientes a Burgohondo y a El Barraco. En otros municipios afectados por los incendios como Navaluenga, Sotillo de la Adrada, Navahondilla o Mijares sus viñedos no han sido alcanzados por las llamas.
Por variedades, la recolección ha arrancado con la variedad autóctona Albillo Real, que representa cerca del 10% del viñedo amparado y cuya presencia se localiza principalmente en las zonas a menor altitud de Cebreros, siendo esta «la zona más afectada por las llamas en el municipio».
En estas primeras estimaciones, un 75% del albillo real registrado en la Denominación de Origen se encuentra dentro de los límites del fuego, por lo que este año es «complicado realizar una previsión de kilos recolectados, aunque se espera una producción de la variedad blanca especialmente escasa en la añada 2026».
La DOP explicó que «al coincidir el avance de las llamas con la uva ya enverada y madura, la piel del fruto resulta especialmente sensible a la impregnación de olores a humo y ceniza». Por ello, en los viñedos donde sí es posible vendimiar, los elaboradores «tendrán que extremar las precauciones para preservar la calidad del mosto y evitar aromas y sabores indeseados procedentes del incendio».
Por su parte, la variedad Garnacha, que constituye el 90% restante de la denominación, cuenta con una mayor dispersión geográfica en zonas que no se han visto alcanzadas por el fuego, como Villanueva de Ávila, Navalmoral de la Sierra en el Valle del Alberche o Lanzahíta y San Esteban del Valle en el Valle del Tiétar, lo que «abre un margen de continuidad para el conjunto de la producción».
Por el momento, en la DOP entienden que resulta prematuro determinar cuántas cepas podrán recuperarse, ya que habrá que esperar a la brotación de la próxima primavera para comprobar si las plantas afectadas vuelven a brotar o se han secado definitivamente, dándose por perdida la producción de este año en todo el terreno alcanzado por el fuego.
A esta situación se suma la «inquietud» por el posible desplazamiento de la fauna silvestre hacia los viñedos sanos tras la destrucción de su hábitat, hecho este que constatan varios viticultores de la zona en algunas de sus parcelas, así como la «preocupación por mantener el ánimo de un sector con una elevada media de edad de muchos de sus agricultores».
Ante esta coyuntura, la denominación «observa con prudencia la evolución de los acontecimientos, a la espera de comprobar de qué manera se articularán los apoyos de las administraciones y del sector de la hostelería para sostener la actividad vitivinícola en la comarca».