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CORTES

Pico compromete "abrir un renacimiento cultural, turístico y deportivo" basado en la "libertad, el mérito, el arraigo y la excelencia"

El consejero de Cultura anticipa un "plan de choque" para el patrimonio rural y subraya que trabajarán para que la protección sea "rigurosa pero ágil"

El consejero de Cultura, Turismo y Deporte, José Alberto Díaz Pico, presenta el programa de actuaciones que desarrollará su departamento en la XII legislatura.

El consejero de Cultura, Turismo y Deporte, José Alberto Díaz Pico, presenta el programa de actuaciones que desarrollará su departamento en la XII legislatura.ICAL

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Valladolid

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El consejero de Cultura, Turismo y Deporte de la Junta de Castilla y León, José Alberto Díaz Pico, se comprometió a “abrir un renacimiento cultural, turístico y deportivo asentado en la libertad, el mérito, el arraigo, la excelencia y el orgullo sereno de pertenecer a una tierra decisiva en su historia”, al tiempo que aseguró que la nueva etapa estará marcada por una gestión “ambiciosa”, aunque “no cómoda”.

Durante su comparecencia ante las Cortes para exponer las líneas generales de actuación de su departamento, Díaz Pico defendió que la política de la Consejería partirá de “una mirada integral”, de forma que “cada recurso cultural debe convertirse, sin perder su autenticidad, en una palanca de conocimiento, cohesión, prosperidad y futuro”, informa Ical.

En esta línea, Pico aseguró que el Ejecutivo autonómico llega con “un mandato claro de las urnas”, para “devolver la cultura, el patrimonio, el turismo y el deporte a los ciudadanos”, garantizar que “los recursos públicos sirvan al interés general” y “abrir una etapa en la que ninguna corriente ideológica pueda apropiarse de lo que pertenece a todos”.

Además, avanzó que la acción de la Consejería se sustentará sobre cinco principios: “Libertad de creación, sin tutelas ni comisarios; mérito y excelencia, como criterio de todo apoyo público; neutralidad institucional, porque las instituciones son de todos; orgullo nacional, porque no hay cultura sin identidad, ni identidad sin memoria agradecida; y respeto sagrado al dinero público, que sale del esfuerzo de los castellanos y leoneses”.

Díaz Pico afirmó que estos principios serán “criterios de decisión” para todas las actuaciones del departamento y defendió que “una política se mide por sus efectos, no por la solemnidad de sus anuncios”.

Entre las prioridades generales de la legislatura situó la protección de “los nuestros, primero”, de modo que las ayudas y recursos de la Consejería lleguen “con prioridad a las familias, creadores y empresas de nuestra nación, con arraigo real, duradero y verificable con el territorio”.

También anunció una apuesta por la simplificación administrativa y aseguró que revisarán “procedimientos, plazos y cargas” con el objetivo de “facilitar la apertura de alojamientos, la organización de eventos y la ejecución de proyectos culturales”.

En este sentido, avanzó que el Gobierno autonómico impulsará medidas para “abrir las puertas” del patrimonio, “llevar cultura de calidad a las nueve provincias, defender el español como industria, conocimiento e influencia”, así como “proteger la tauromaquia” y “convertir la grandes efemérides en proyectos de país”.

Pico aseguró que el objetivo al final de la legislatura es que “Castilla y León tenga más patrimonio vivo, más cultura compartida, más visitantes durante todo el año y más actividad en sus pueblos”.

"Plan de choque"

El consejero anunció la puesta en marcha de un “plan de choque para el patrimonio rural” y defendió, “restaurar un monumento es crear empleo, fijar población y plantar cara a la despoblación”, y por ello pretende revisar el funcionamiento de las Comisiones Territoriales de Patrimonio Cultural y del Consejo Regional para que la protección sea "rigurosa, pero ágil”.

El prometido “plan de choque” contará, según anticipó en declaraciones recogidas por Ical, con un “fondo específico” para la conservación y recuperación de las iglesias de los pueblos, una estrategia estable de conservación de nuestras doce catedrales y una concatedral, con recursos continuados y criterios técnicos, y atención singular a santuarios y ermitas, además de un plan de mejora de la gestión e iluminación de los cascos históricos.

Además, como ya anunció hace unos días, exigirán al Gobierno de España que el reparto del 1,5% cultural (que obliga a destinar esa cifra del presupuesto de los contratos de obras públicas a este fin de acuerdo con la Ley de Patrimonio Histórico) se eleve hasta el 2% y se distribuya “territorialmente en función del patrimonio realmente existente”, ya que considera que “no es razonable que quien más bienes custodia reciba con cuentagotas”.

Durante la legislatura también afrontará el desarrollo reglamentario de la Ley de Patrimonio Cultural de 2024, para impulsar por ejemplo el Censo del Patrimonio cultural, que agrupará a los BIC, Bienes inventariados y otros bienes documentales, para garantizar su seguridad jurídica y la consulta pública. En ese sentido, pretende avanzar en la delimitación física de las Zonas de Amortiguamiento, su trazado jurídico y cartográfico, así como abordar el Centro de Investigación e Innovación que contempla la ley, dotándolo de una estructura física e independiente de la Dirección General.

Dentro de la defensa del patrimonio, Díaz Pico recalcó que “la tauromaquia será protegida y fomentada con decisión”, atendiendo a “toda su cadena de valor”, y dando prioridad a “asegurar el relevo generacional”, reforzando las escuelas taurinas y los bolsines, además de atender a “ganaderos, empresarios, profesionales, veterinarios, artesanos y municipios”.

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