Diario de Castilla y León

Los nuevos grados de Medicina rebajan las notas de corte en la UVA y USAL

Bajan las preinscripciones en las facultades históricas y Burgos casi desbanca a Valladolid

Las obras comenzaron al final del curso en el pabellón 3 del antiguo hospital militar de Burgos.

Las obras comenzaron al final del curso en el pabellón 3 del antiguo hospital militar de Burgos.TOMÁS ALONSO

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Marta Casado
Valladolid

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Una vez que el Grado en Medicina ya puede estudiarse en cuatro universidades de Castilla y León, quedaba por analizar el impacto real que la implantación de estos estudios en la Universidad de Burgos (UBU) y la Universidad de León (ULE) iba a tener en las facultades tradicionales de la Universidad de Valladolid (UVA) y la Universidad de Salamanca (USAL). Ese impacto puede constatarse en tres indicadores: la nota de corte, la preinscripción de estudiantes y el número de aspirantes que eligen uno de estos cuatro centros como primera opción.

«Todos han cubierto su oferta, por lo que tener más grados de Medicina no ha reducido la demanda y, si baja algo la nota de corte, que son milésimas o centésimas, además, lo que hace es dar oportunidad a estudiantes que, de otra manera, no podrían acceder», señala la coordinadora del Grado en Medicina de la UBU, María Ángeles Martínez.

Los datos globales le dan la razón. El Grado en Medicina figura entre los más demandados en cada uno de los centros de la Comunidad. Las universidades públicas de Castilla y León que imparten estos estudios aglutinaron un total de 21.175 preinscripciones para el curso 2026/2027 y 6.075 estudiantes eligieron una universidad de Castilla y León como primera opción. Estos últimos compiten por 571 plazas de primer curso para los futuros médicos que se formarán en la región.

Lo que más varía es el factor de acceso. Las notas de corte han oscilado en las facultades históricas con la llegada de los nuevos grados en Burgos y León. Tanto Valladolid como Salamanca han reducido su nota de corte. Todas se sitúan ya por debajo de los 13 puntos. La más alta sigue siendo la de la USAL, donde para estudiar Medicina es necesario contar con un 12,950 de nota media. La cifra cayó una décima respecto al año pasado, cuando se exigía un 13,05. Valladolid también ha rebajado la nota media de acceso a Medicina. Se situó para este curso en 12,760, lo que supone un descenso de 0,104 puntos respecto al 12,864 registrado el curso pasado.

Un descenso de nota de corte que no es nuevo. Las facultades históricas llevan bajando su nota de corte en cursos anteriores. En la USAL la reducción de nivel de acceso comenzó el curso anterior, cuando la nota bajó 0,071 puntos respecto al 13,121, la mayor nota de corte registrada para estos estudios en Salamanca.

Valladolid también ha rebajado la nota media de acceso a Medicina en los dos últimos cursos. El curso anterior se situó en 12,864, con 0,156 puntos menos respecto a 2024, último curso en el que Valladolid superó los 13 puntos de nota de acceso. Y entonces había bajado 14 décimas respecto a 2023 cuando registró el pico de nota mínima de los últimos cinco años con un 13,034.

Un fenómeno que se produce en otras facultades históricas de medicina dentro de un contexto de aumento de plazas y nuevos centros. La falta de relevo entre la profesión médica ha llevado a un aumento de plazas y de facultades. En 2019 impartían estos estudios 45 facultades, 33 públicas y 12 privadas. En 2026 son ya 52: 36 públicas, tras incorporarse Burgos, León y La Rioja, y 16 privadas. Entre estas últimas se han sumado el campus de Málaga de la Universidad Alfonso X el Sabio, hace cuatro años; la Universidad CEU Fernando III de Sevilla, hace dos; y este curso estrenan el grado CEU Abat Oliba y la Universitat Ramon Llull, ambas en Barcelona.

Las plazas también se han multiplicado, al igual que los centros donde pueden cursarse estos estudios. Por ejemplo, este curso se ha abierto un campus en Teruel para impartir Medicina, dependiente de la Universidad de Zaragoza. La oferta de plazas se ha disparado en este periodo. En el curso 2018/2019 se ofertaban 5.691 plazas de nuevo ingreso en las universidades públicas y 1.351 en las privadas, frente a las cerca de 7.000 que se ofertarán el próximo curso en los centros públicos y las 2.350 en los privados.

Aunque el próximo curso será el primero con cuatro universidades públicas de Castilla y León impartiendo Medicina, el nivel de preinscripciones, matriculación y las notas de corte definitivas todavía no constituyen una fotografía cerrada de cómo arrancará el curso en la región. «No se podrá fijar una nota definitiva hasta septiembre, cuando se haya completado todo el proceso, porque durante los meses de verano se producen muchos movimientos. En Castilla y León está más o menos claro, pero hay otras universidades españolas donde pueden salir listas en agosto y, al volver, puede haber cambios», remarca María Ángeles Martínez.

Preincripciones

La incorporación del Grado en Medicina a las universidades de Burgos y León también ha provocado un descenso de las preinscripciones en las facultades históricas. Y la Universidad de Valladolid vuelve a ser la gran perjudicada. La facultad vallisoletana fue la que recibió el menor número de preinscripciones totales. 4.325, 23 menos que hace un año. Así, las solicitudes para estudiar el primer curso en León y Burgos superan ya las cifras de la UVA. La ULE registró 5.475 preinscripciones y la UBU, 5.394. Por encima de todas ellas se situó la Universidad de Salamanca, donde se presentaron 5.981 preinscripciones, una cifra que supone un descenso interanual de casi el 11 %, con 733 solicitudes menos que el curso pasado.

La USAL lidera también la elección de su Facultad de Medicina como primera opción, con 3.036 solicitudes. En segunda posición se sitúa Valladolid, con 1.084 estudiantes que la eligen como primera preferencia. En comparación con el año pasado, la UVA pierde 794 primeras opciones, lo que supone un descenso del 42 %. La UBU se queda a solo nueve solicitudes de Valladolid al registrar 1.075 primeras opciones en su estreno. En último lugar figura León, elegida como primera opción por 880 futuros estudiantes.

Estos números, sin embargo, no reducen la presión sobre las plazas. La demanda continúa siendo muy superior a la oferta disponible. La Universidad de Valladolid dispone del mayor cupo, con 219, por lo que apenas dos de cada diez aspirantes que la eligen como primera opción conseguirá una. Le sigue Salamanca, con 207 plazas de nuevo ingreso, suficientes únicamente para uno de cada quince solicitantes. La ULE oferta 80 plazas para estrenar el grado, de modo que solo un 9 % de quienes la eligen como primera opción obtendrá un asiento. La UBU es la que dispone de menos plazas, 72, a la espera de contar con las instalaciones definitivas del Grado en Medicina en el Hospital Divino Valles. De momento, impartirá las clases en las instalaciones provisionales del Hospital Militar, que ultima su acondicionamiento para recibir a los primeros estudiantes en septiembre. A ellas solo podrán acceder aproximadamente uno de cada quince aspirantes.

Matriculación en la UBU

La Universidad de Burgos (UBU) ha cubierto las 72 plazas del primer curso de Medicina en apenas una semana y lo ha hecho tras recibir 5.394 preinscripciones, en el estreno de una titulación que ya irrumpe entre la más exigente del centro burgalés. La primera fase de matriculación ha cubierto el cupo disponible. El primer listado de admitidos se publicó el 9 de julio y el plazo para formalizar la matrícula permaneció abierto hasta el día 14. En una segunda fase, prevista para la próxima semana, únicamente quedarán por adjudicar las plazas reservadas para otros titulados y estudiantes con discapacidad, además de resolver las posibles reclamaciones. «Con este primer listado ya se ha cubierto toda la oferta correspondiente al cupo ordinario», subraya Martínez.

Una de las principales novedades del estreno del grado ha sido la decisión de la Universidad de Burgos de realizar la matrícula de forma presencial, una fórmula inédita entre las universidades de Castilla y León que imparten Medicina. «Hemos optado por este sistema con el objetivo claro de ofrecer el mejor acompañamiento posible tanto a los estudiantes como a sus familias durante un proceso especialmente importante para ellos». La decisión ha supuesto un importante esfuerzo organizativo y varios días de intenso trabajo en las instalaciones provisionales del Hospital Militar. El modelo únicamente se aplica, además de en Burgos, en la Universidad del País Vasco, mientras que el resto de universidades de la Comunidad priorizan la matrícula telemática.

Aunque durante las primeras jornadas se registraron algunas colas, la reorganización de los turnos permitió agilizar la atención y normalizar el proceso. La apuesta por la presencialidad obligó además a reforzar el equipo encargado de la matriculación. Personal de la Secretaría de Estudiantes y de la administración del centro, junto con otros dos trabajadores de apoyo, atendió a los futuros alumnos en horario de mañana y tarde, con el respaldo permanente del Servicio de Informática.

«El hecho de que la matrícula fuera presencial no significa que no hayamos utilizado herramientas digitales, esta formula sí que ha requerido una mayor dedicación por parte del equipo, pero el balance es muy positivo y todo ha transcurrido con normalidad», resume la coordinadora.

Instalaciones

La Universidad de Burgos afronta la recta final de los preparativos para recibir en septiembre a los primeros estudiantes del Grado en Medicina. Mientras avanzan las obras de adecuación del Hospital Divino Valles, la docencia arrancará en las instalaciones provisionales habilitadas en el Hospital Militar cuyas obras van según lo previsto. «A finales de este mes estarán listos los laboratorios de Anatomía y Disección. El equipamiento ya está disponible y solo falta instalarlo. También estamos ultimando la osteoteca, especialmente todo lo relacionado con la colección ósea, pero estará completamente operativa antes del inicio del curso», explica María Ángeles Martínez.

Las clases del primer curso se desarrollarán en el Aulario I, donde se concentrará la actividad docente durante esta primera etapa.

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