Diario de Castilla y León

INMIGRACIÓN

El 20% de los inmigrantes tiene titulación superior pero solo uno de cada cuatro consigue homologarla

Los extranjeros con grado rozan los 50.000 en Castilla y León, con trabajos casi siempre por debajo de su cualificación / Las empresas reclaman aprovechar mejor la formación de origen

Jornaleros recogen uva en una campaña de vendimia en un majuelo de la Ribera del Duero.

Jornaleros recogen uva en una campaña de vendimia en un majuelo de la Ribera del Duero.ICAL

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Valladolid

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El fenómeno migratorio desvela facetas de sus protagonistas muy distintas a los tópicos, y una de ellas es la de la formación. Habitualmente se les cuenta como mano de obra para tareas manuales y de baja cualificación, pero casi el 20% de los migrantes de Castilla y León cuenta con titulación superior en sus países de origen. El problema es que solo consigue homologarla uno de cada cuatro. Así lo muestra el último informe del Consejo Económico y Social de Castilla y León (CES), elaborado a iniciativa propia bajo el título La situación de la población inmigrante en Castilla y León.

Es un hecho que causa un importante porcentaje de sobrecualificación en el colectivo migrante, ya que «se ven obligados a acceder al mercado laboral sin tener en cuenta su formación de origen». Es un potencial que «no se aprovecha debidamente debido a que solo el 23,2% ha logrado la homologación de sus títulos», apunta el mismo documento.

Más concretamente, el 17,6% de los mayores de 15 años que llegan a la Comunidad cuenta con titulación superior (de grado hasta doctorado), un porcentaje que sube hasta el 20% si se trata de las mujeres. En el conjunto de ambos sexos, es ligeramente inferior al de la población residente nacida en España, que alcanza el 24,8%, pero «la inmigración extranjera puede aportar cualificación a nuestros mercados laborales», remarca el CES.

Por sexos, el 8,36% de las mujeres migrantes y el 5,72% de los hombres cuenta con titulación de hasta 240 créditos ECTS (Sistema Europeo de Transferencia y Acumulación de Créditos), lo que corresponde a una diplomatura, y el 7,75% de las mujeres y el 6,21% de los hombres con más de 240 créditos, lo que corresponde a una licenciatura (ambas fueron convertidas en grados en la UE). Másteres y similares tienen el 2,26% de las mujeres migrantes y el 1,70% de los hombres, mientras doctorado universitario tiene el 1,48%, en este caso el informe ha encontrado que todas son mujeres.

Cierto es que la mayor parte de los migrantes que llegan a Castilla y León no cuenta con estudios universitarios. Así, Formación Profesional de grado superior y equivalentes tiene el 4,74% de las mujeres y el 4,83% de los hombres migrantes; educación postsecundaria no superior, el 7,92% de las mujeres y el 8,35% de los hombres.

Segunda etapa de educación secundaria han cursado el 20% de las mujeres y el 17,77% de los hombres migrantes; primera etapa de secundaria, el 20,44% de las mujeres y el 27,43% de los hombres, mientras cuentan solo con educación primaria el 20,45% y 20,07%, respectivamente. No tienen ningún estudio, ni superior ni básico, el 6,70 y 6,52%.

También es significativa el área donde viven las personas con titulación superior extranjeras que llegan a una de las nueve provincias de Castilla y León: en un entorno urbano o periurbano residen el 49,55% de las mujeres y el 38,74€ de los hombres, mientras el resto lo hace en el algún municipio del medio rural. El 19,75€ de mujeres y el 15,05% de hombres extranjeros con estudios superiores lo hace en pueblos de menos de 500 habitantes.

Respecto a los inmigrantes, «el trabajo que habitualmente se viene desarrollando es de una cualificación media o baja, aunque la formación de muchas de las personas inmigrantes es superior a las funciones que vienen realizando» explicó, en la presentación del informe, el presidente del Consejo Económico y Social de Castilla y León, Enrique Cabero. «Lo cual nos viene a hacer también reflexionar sobre el reconocimiento de las titulaciones, cómo sería importante agilizar la homologación de títulos y poder también facilitar a las entidades empleadoras la consecución del personal que necesitan y que no tienen ni tendrían siquiera, aunque fuéramos capaces de retornar o retener el talento que formamos en nuestra Comunidad».

«Hablamos de un colectivo fundamental para sostener nuestro mercado laboral, nuestra actividad económica, el relevo generacional y también la viabilidad demográfica de nuestra Comunidad» sostuvo por su parte, en la misma ocasión, el presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) de Castilla y León, Santiago Aparicio.

Simplificación

El representante de la patronal hizo hincapié en la necesidad de la simplificación administrativa para poder incorporar esta mano de obra cualificada al mercado laboral de la Comunidad: «Hoy las empresas se encuentran con retrasos en permisos, dificultades en las homologaciones, dificultades operativas y una inseguridad administrativa», apuntó. «Por eso es imprescindible avanzar hacia una mayor simplificación, una mejor coordinación entre las administraciones, más digitalización y una reducción efectiva de los tiempos de espera», recomendó, pues «para nosotros es muy importante la homologación de títulos y la acreditación de la experiencia profesional».

Y es que «se está tardando demasiado tiempo y se están perdiendo en muchísimas ocasiones», denunció Aparicio. «El informe refleja que únicamente el 23% de las personas inmigrantes ha homologado un título extranjero. Eso significa que realmente nos estamos perdiendo el 80% de personas que no lo han podido demostrar, cuando hay mucho talento y no podemos desaprovechar este capital humano».

Las consecuencias del subempleo respecto a la cualificación supone un inconveniente para las empresas, pues se desperdician conocimientos importados y capital humano, pero también en el ámbito personal es causa de insatisfacción laboral, por pérdida de motivación al realizar tareas monótonas o poco creativas, salarios más bajos, frustración y deterioro de los conocimientos complejos por falta de uso y práctica.

Ese casi 20% de elevada cualificación de los inmigrantes «no está siendo aprovechada en todo su potencial debido a las dificultades con las que se encuentran las personas migrantes para reconocer sus títulos en nuestro país, con retrasos que se alargan hasta dos años y que les obliga a aceptar trabajos muy por debajo de su cualificación, con lo que ello supone de segregación y precariedad laboral y menores niveles de renta», explica el informe del CES.

Para paliar esta situación, el CES subraya en su apartado de conclusiones y recomendaciones del documento «garantizar la coordinación, simplificación y agilización de trámites para lograr la mejora de los procedimientos administrativos que integren toda la gestión migratoria». Además, considera «fundamental» la coordinación interadministrativa «entre los servicios de empleo, los servicios sociales, las oficinas de extranjería, la seguridad social, etcétera».

Así, «es necesario implementar medidas que permitan un mejor aprovechamiento de la cualificación y experiencia de origen, favoreciendo los procesos de homologación de títulos extranjeros y acreditación de la experiencia. Es fundamental incrementar los esfuerzos para agilizar las tramitaciones de homologación y equivalencia de titulaciones para aprovechar el aporte de cualificación de esta población a nuestro mercado laboral». Por ello, «el CES propone retomar las ayudas autonómicas dirigidas a extranjeros residentes en la Comunidad para promover su inclusión laboral y en el sistema formativo, cuya última convocatoria fue en 2021».

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