ALICIA GALLEGO | CANDIDATA DE UPL A LA PRESIDENCIA DE LA JUNTA
La líder resiliente
Leonesista de cuna, a su padre le llamaban ya el leonesista de Santa María del Páramo (León), desde los 22 años lleva la bandera de la UPL en su pueblo. Una bandera a la que le unía hace ahora 30 años la entonces presidenta del partido. Tras quedarse en el PAL, en aquella escisión del leonesismo, Javier Chamorro la recuperaba para una UPL que ahora dirige.

Alicia Gallego, candidata de UPL a la Junta
«No van a poder con ella». Estas palabras no son ni de alguien de su familia, ni de su partido, ni mucho menos de sus rivales políticos. Era el fallecido Matías Llorente quien las pronunciaba allá por el 2017. Y a fe que tenía razón, no en vano el recordado líder del campo leonés conocía como nadie la política y las personas y, sobre todo, los personajes que en ella habitan. Y sabía que la hoy líder de la UPL y candidata a la Junta, Alicia Gallego (Santa María del Páramo, León, 1974), tenía poco o nada de personaje y mucho de persona con capacidad de trabajo, de esfuerzo, de dedicación y, sobre todo, de fiar.
Atributos, todos ellos, a los que se les añade el de, como bien la definen las palabras del fallecido Llorente, líder resiliente. Y la mejor demostración, su capacidad para resistir las embestidas políticas de PP y del PSOE en el Ayuntamiento de su Santa María natal, al que llegaba a la Alcaldía en 2015. Lo hacía en minoría con cuatro concejales y pactando con el PSOE, quien a mitad de mandato daba la espantada y dejaba en minoría a la hoy líder de la UPL. Todo, en un intento claro porque Alicia Gallego cayera de madura. «No van a poder con ella», decía entonces Matías Llorente. Y no pudieron.
Al contrario, la regidora resistía en minoría con sus cuatro ediles, frente a los cinco del PP y los dos del PSOE, hasta el final del mandato. ¿El resultado de su resiliencia? Mayoría absoluta de siete concejales en 2019, reforzada aún más en las pasadas municipales de 2023, con ocho ediles.
Ella misma se define como una leonesista de cuna. De hecho, a su padre le llamaban ya el leonesista de Santa María del Páramo. En su casa, y así lo cuenta la propia Alicia Gallego, siempre se respiraba un ambiente de leonesismo, un germen leonesista. El mismo que, después, acabaría por germinar en ella hasta llevarla hoy a lo más alto del escalafón del partido, a esa Secretaría General, cuyo testigo recoge de Luis Mariano Santos, quien pasará a la historia por ser quien devolvía a la UPL a la senda de la tranquilidad.
La candidata de la UPL a presidir la Junta de Castilla y León, aunque eso es ciencia ficción porque a ella lo que le gustaría llevar serían las riendas del ejecutivo de una futura comunidad autónoma leonesa, desembarcaba en la Unión del Pueblo Leonés a los 22 años y lo hacía de la mano de la que en aquel momento era la presidenta de la UPL, María Visitación Miguélez.
Después llegaban los tiempos convulsos del leonesismo, donde los egos afloraron tanto o más como las ansias de poder de algunos ya retirados hace años de la política. Eran tiempos en los que el movimiento leonesista y la propia UPL se había convertido en una auténtica jaula de grillos, donde esos egos desmesurados de alguno a punto estaban de llevar a la insignificancia a la UPL y al leonesismo, con la ruptura del partido y la creación del PAL, el Partido Autonomista Leonés, al que Alicia Gallego se unía. Después, tras quedarse un tiempo en tierra de nadie, por aquella lucha interna que se desencadenaba en la UPL en 2004 y que acababa con la división del leonesismo, el ahora retirado de la política pero todavía militante de la UPL, Javier Chamorro, la recuperaba para la causa de una de la Unión del Pueblo Leonés que comenzaba a recuperar de la guerra interna, y hasta hoy. Más de 30 años la jalonan en un leonesismo, que ahora la ve, según señalan en el seno del partido, como la idónea para liderar en estos momentos a la UPL.
Un liderazgo al que llega con el aura de ser una líder resiliente, que huye de los personalismos, de los egos y que apuesta por el equipo. A Alicia Gallego, según señala la gente que mejor la conocen, aquellos que llevan años trabajando codo con codo con ella en la política y en el partido, le gusta la política, pero sobre todo la gestión. Pero, sobre todo, le gusta su pueblo. «Está feliz en Santa María del Páramo y en el Ayuntamiento», aseguran sus afines.
Como política tiene capacidad de diálogo. «Es una política con la que puedes dialogar», recalcan desde su entorno del partido. Un diálogo que, eso sí, no ejerce desde la complacencia. Al contrario, «tiene carácter y las ideas muy claras», puntualizan quienes la conocen. Unas ideas que defiende hasta el final, con la misma fuerza que defiende el leonesismo en el que lleva ya esos 30 años y al que ahora asume el reto de no sólo consolidar, sino de impulsar y de relanzar más hacia el futuro. Y con un objetivo claro, el de no renunciar a la autonomía para la región leonesa, algo que Alicia Gallego, y así lo manifiesta cada vez que se le interpela, tiene en el frontispicio de su ideario político y también personal. Toda su vida en política es el leonesismo «y así va seguir siendo», inciden sus más próximos.
Ahora le llega el reto de tomar las riendas del partido y de liderarlo en esta campaña electoral. Y lo hace marcándose un reto nada sencillo, el de que la UPL tenga grupo propio en las Cortes de Castilla y León a partir del próximo domingo 15 de marzo. Ahí es nada. Pero no le asusta, en palabras de la propia candidata, quien pone en valor el trabajo hecho y la consolidación de la UPL ya no como partido, que también, sino como un proyecto político «reconocido y serio».
«Es la idónea para liderar en estos momentos el partido y hacerlo con una línea coherente y seria y darle el impulso a través de la gestión, que tanto le gusta, y de la personalidad que le imprime a su acción política», señalan aquellos que llevan años trabajando a su lado, quienes indican que su mejor aval es que trabaja y actúa sin estridencias y sin golpes de efecto. «El suyo es un trabajo constante, serio, pero contundente y alejado de los efectismos a la hora de tomar decisiones», inciden. Una seriedad y contundencia que acaba de demostrar en la crisis que se le abría en El Bierzo por las listas y que resolvía casi antes de abrirse, evitando así que se pudiera enquistar. Eso sí, habrá que ver el domingo si, aún así, le hace mella a en las urnas a una UPL que sigue teniendo su gran talón de Aquiles en la comarca berciana, donde necesita crecer y ganar en representatividad si, de verdad, quiere terminar siendo un partido con capacidad de decisión en León.
Ese es otro de los retos de su nueva líder. Una resiliente Alicia Gallego, que se define a sí misma como una persona «próxima». «Es lo único que cuenta, salir a la calle y aguantar lo bueno, lo malo y lo regular», afirma.