CARLOS POLLÁN | CANDIDATO DE VOX A LA PRESIDENCIA DE LA JUNTA
El rostro ‘institucional’ ungido por Bambú
Abogado. Hijo de minero y después migrante, pasó su primera infancia en México. Fue jugador, entrenador y presidente del Club de Balonmano Ademar León antes que político. Asumió en 2022 la Presidencia de las Cortes, único cargo institucional de Vox que se salvó de la quema tras la salida de su partido del Gobierno autonómico en 2024

Carlos Pollán.
Si se aprecia en un político la capacidad de esquivar la pelota y evitar goles del equipo contrario, sin duda Carlos Pollán (León, 1967) es un buen candidato para la formación de Abascal. Nadie mejor que él para saber de eso: jugó como portero de balonmano durante 8 años en el Ademar León, equipo del que después fue entrenador otras 12 temporadas y llegó a presidir en 2009. Eso sí, seguramente en Vox esperan que su gestión tenga mejor fin en la política que en el deporte, ya que el club acabó en concurso de acreedores al no poder asumir deudas por valor de 900.000 euros. Abandonó la presidencia del Ademar en abril de 2013, después de 25 años de relación con la entidad.
Pollán es el rostro más institucional de Vox en Castilla y León, el único cargo que sobrevivió en la Comunidad a la fuga de la formación ‘verde’ de los gobiernos autonómicos en julio de 2024. Uno de los tres compañeros de partido que aguantaron en sus cargos de presidentes de Cortes autonómicas en España, junto a Llanos Massó en la Comunidad Valenciana y Marta Fernández en Aragón. Un cargo que le ha permitido mantener su visibilidad pública durante estos años y estar en primera línea cuando tocó cambiar de candidato tras la renuncia de su carismático antecesor, Juan García Gallardo, en rebeldía contra la autoridad incontestable de Bambú. Su única competencia evidente en el partido para esa candidatura era David Hierro, que asumió la portavocía del Grupo parlamentario el 3 de febrero de 2025 en sustitución de Gallardo. Pero el palentino no tuvo tiempo de mostrar sus dotes, o bien el partido no las consideró lo suficientemente adecuadas para encabezar el cartel. Sí será procurador, presumiblemente, como primero de lista en Palencia.
Vox ha optado no solo por su perfil más institucional en Castilla y León, sino por el más veterano. Pollán, padre de dos hijos de 24 y 21 años, le saca once a Hierro (Palencia, 1978) y nada menos que 24 al anterior candidato, Gallardo (Burgos, 1991). Pollán es de una generación en la que uno todavía podía ser hijo de minero en la provincia de León, como lo es él. De una generación en la que era más habitual ser hijo de migrantes, como lo es él, que estuvo a punto de nacer en México, donde vivió, desde dos meses después de llegar al mundo, hasta los siete años.
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Pertenece esa hornada que bautizaron como ‘generación X’, caracterizada por una infancia en la que los niños no solían disponer de todo lo que se les antojara –paradójico que viviera su infancia como hijo de migrantes en un país de acogida, cuando a su partido se le acusa de no querer acogerlos en España–; una generación habituada a utilizar lo analógico y que tuvo que adaptarse a dominar también lo digital. La franja, dicen los sociólogos, que hubo entre los baby boomers y los millennials; una población marcada por la revolución tecnológica y la inestabilidad económica.
Graduado Social colegiado por la Universidad de León y grado en Derecho por la Universidad Camilo José Cela de Madrid, ejerció como asesor laboral con un despacho propio (primero con otro socio, luego con dos), desde 1994 hasta 2022, como responsable en área laboral, asesor de autónomos, trabajadores y empresas.
Pero poco a poco se fue imponiendo su vocación política. Se afilió a Vox en 2017, sin haber pertenecido antes a ningún otro partido. En las elecciones municipales del 26 de mayo de 2019 se presentó, sin éxito, a la alcaldía de la localidad leonesa de Sariegos. En esa misma fecha formó parte de las listas del partido a las Cortes autonómicas, pero ocupaba el quinto puesto en la candidatura por León y no alcanzó el escaño. También en 2019, en las generales, encabezó la lista de Vox al Senado por León. Ese mismo año pasó a dirigir Vox en la provincia leonesa.
En las autonómicas siguientes, en 2022, encabezó la lista de León a las Cortes y fue elegido procurador. Tras el acuerdo PP-Vox, asumió el cargo de presidente de las Cortes el 10 de marzo, el primero en alcanzar tal distinción en todo el territorio nacional, ya que Castilla y León fue la primera autonomía en la que el PP rubricaba un acuerdo de Gobierno con la formación deAbascal. El leonés sigue presidiéndolas ahora, aunque en funciones desde el mismo momento en que el jefe del Ejecutivo autonómico, Alfonso Fernández Mañueco, agotada hasta el último minuto la legislatura, disolvió la Cámara para convocar comicios.
El día de su nombramiento se evidenció una de las mayores paradojas que sostiene su partido en el panorama nacional: mientras está en contra de las autonomías y mantiene su objetivo de terminar con ellas mediante una reforma de la Constitución, preside varias de ellas y formó parte de sus Ejecutivos regionales. El estado autonómico «es uno de los grandes problemas que tiene este país», aseguró recientemente en una entrevista. Sin embargo, también asegura que la labor que hizo Vox en el Gobierno autonómico fue «muy positiva».
Saca de cuando en cuando sus habilidades de portero para echar balones fuera y asegura, tal como mantiene la versión oficial de Abascal, que salieron de los gobiernos autonómicos en 2024 porque «el Partido Popular incumplió claramente el pacto que teníamos, con su acuerdo con el PSOE de Pedro Sánchez para traer más menas (menores de edad no acompañados) a la Comunidad». Ahora, cuando está en juego un nuevo Gobierno autonómico y el único horizonte que apuntan los sondeos es el de los pactos, modera su discurso y apunta que «hay posibilidad de negociar con el PP», ya que ambos partidos «tienen muchas cosas en común». Eso sí, el pacto solo será posible si los de Mañueco quieren «cambiar políticas».
Vox afronta las elecciones del 15 de marzo con el reto de mejorar unos resultados que fueron ya espectaculares en 2022, cuando la formación pasó de tener un procurador a tener 13, con el 17,6% del voto. Lo hizo con un joven rostro desconocido en los carteles, el de Juan García-Gallardo. Un salto similar supondría obtener ahora 169 escaños, y las Cortes de Castilla y León solo tienen 82. Dada la crisis del partido en la Comunidad, donde Bambú no se decidió a designar candidato hasta el último día del plazo establecido, in extremis, mejorar el resultado de hace cuatro años se convierte en todo un desafío.
Para lograrlo, Pollán enarbola todo el ideario de la formación de Abascal: la vuelta del «sentido común», rechazo al «fanatismo climático» y a la inmigración ilegal... Asegura que su partido quiere gobernar esta Comunidad y promete «no defraudar a los ciudadanos» porque lo suyo no es «un reparto de sillones». «Todo lo que escuchen de que vamos a pedir vicepresidencias, consejerías, puestos en determinados sitios, es mentira», declaró hace días en el mismo escenario.
Pero si en el haber de Carlos Pollán está el perfil institucional que le han otorgado cuatro años de Presidencia de las Cortes, con la apariencia de moderación que otorga ese cargo a quien lo ejerce con sensatez, en su debe se encuentra la falta de apego a instituciones puramente autonómicas. Es la filosofía de su formación: las comunidades autónomas, según Vox, sobran. Así, su paso por la presidencia de la antiguamente denominada Fundación Villalar –cargo nato por el mero hecho de presidir la Cámara–, ha pasado con más pena que gloria.
Si ya Ciudadanos dio el primer zarpazo a la entidad en junio de 2020, cuando habían pasado 17 años de su creación, cambiándola el nombre por ‘Fundación de Castilla y León’ y modificando sus estatutos, el desembarco de Vox en la Presidencia de las Cortes no hizo más que atenuar su labor y sus funciones, que habían perseguido el objetivo inicial de promover ‘el sentimiento de pertenencia a la comunidad de Castilla y León’ y convertir a la población de Villalar de los Comuneros en la depositaria de los símbolos de la región.
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En 2020 la Fundación renunció a esos objetivos y se potenció el carácter social y cultural de la Institución, que se encarga cada 23 de abril de organizar la fiesta oficial de la Comunidad y también convoca becas, organiza concursos escolares y cuenta con varias publicaciones sobre la historia, la geografía y el patrimonio de Castilla y León.
Si la fiesta del Día de la Comunidad se había celebrado con anterioridad en Villalar, para conmemorar la derrota del movimiento comunero en la Guerra de las Comunidades el 23 de abril de 1521, en los últimos años, bajo la batuta de Carlos Pollán, la celebración se ha dispersado por distintos escenarios de las nueve provincias. En su última reunión, el 21 de marzo de 2025, el patronato de la Fundación de Castilla y León acordó, ya formalmente, no asumir la responsabilidad de los actos del 23 de abril en Villalar de los Comuneros, ni encargarse de la redacción y la responsabilidad derivada del plan de autoprotección. Así fue a propuesta de Pollán, que dejó claro que no se programaría «ninguna actividad institucional, musical ni cultural» en Villalar desde la Fundación, sino que esa programación correspondería a otras entidades como el Ayuntamiento de Villalar o la Junta de Castilla y León.