Diario de Castilla y León

CRISIS DE PRECIOS DE LOS CARBURANTES

​Temor a la falta de suministro de gasóleo agrícola por el conflicto de Oriente Medio

El repunte de la demanda por el inicio del laboreo en los cultivos acusa la ralentización de la distribución / «No habíamos visto un repunte así en 30 años», dicen los distribuidores

Un tractor prepara la tierra para proceder a la siembra en una explotación agrícola.

Un tractor prepara la tierra para proceder a la siembra en una explotación agrícola.PXB / CCO

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Valladolid

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Los proveedores de gasóleo agrícola temen días de falta de suministro justo en el peor momento, cuando se dispara la demanda por el inicio del laboreo en los campos de cultivo. «Desde que estoy en esto, hace 30 años, este tipo de subida no la hemos tenido nunca», explican a este periódico desde la Federación de Distribuidores de Gasóleo. «Es tan repentina y, sobre todo, tan pronunciada... ahora mismo las petroleras, por problemas logísticos, están vendiendo menos producto. Eso hace que al mercado lleve menos cantidad».

El presidente de Asaja Castilla y León, Donaciano Dujo, tiene el mismo temor: «Nos está sobreviniendo una situación tremendamente complicada. Primero, porque en estos momentos, por la información que tenemos, hay falta de suministro de gasóleo agrícola en algunos distribuidores y, por lo tanto, no se están atendiendo las peticiones de los agricultores y ganaderos», lamenta. Por otro lado, denuncia que el producto «se ha encarecido de manera desproporcionada de unos días para acá y eso pone en entredicho aún más la economía de muchas explotaciones».

Volviendo a los proveedores, el repunte de precios llega tras una temporada como los meses de enero y febrero, cuando los tractores han estado parados. «Ahora hace falta y están esperando salir, hace falta ese producto», remarca la misma fuente. «Ahora mismo ha habido un incremento de precios muy importante, y hay muchos distribuidores, sobre todo de marcas blancas y cooperativas, que no tienen producto, lo que provoca un embudo con los que tenemos».

En la federación de distribuidores no recuerdan una conmoción tan repentina en los precios. «Cuando hubo la anterior guerra en Irak, y también cuando la pandemia, las subidas fueron pronunciadas, pero no tanto». El repunte del gasóleo, en general, ha sido de entre un 8% y un 10% en tres días.

En el sector esperan que, al final, la tendencia sea la de otras crisis anteriores. Es decir: se producirán subidas menos pronunciadas en los próximos días, hasta que se estabilice y vuelvan a bajar los precios. «La gente ya tendrá su producto y este pico que ha habido se corregirá», vaticinan. «Pero no hay ningún dato que nos diga que sí o que no. Estamos, digamos, en la esperanza».

Parecida es la visión de la Federación de Estaciones de Servicio de Castilla y León, Aparte del comportamiento del gasóleo agrícola, la falta de suministro en los demás carburantes «de momento, está descartada» apunta en respuesta a este periódico el presidente, Lorenzo Colomo. «De momento hay reservas estratégicas suficientes, y hasta donde yo sé, no va a haber problema en ese sentido».

Cierres

Eso sí, «podemos encontrarnos con estaciones de servicio cerradas en los próximos días, porque no tengan capacidad financiera para comprar a los precios que ponga el mercado», apunta. Y es que « los precios de compra del diésel han subido de una manera tan salvaje que yo no lo había visto en la vida. Desde mi último pedido, el pasado martes, al pedido de hoy [por ayer jueves], el que me descargarán esta tarde, hay una diferencia en el precio de compra de 38 céntimos el litro», lamenta. Nosotros no lo hemos subido así en el monolito, estamos recortando márgenes, subiendo paulatinamente, también porque las grandes petroleras lo hacen así. Tenemos que ir aguantando más o menos para no quedarnos fuera de mercado», explica.

«La subida más grande que yo he visto en 20 años en la profesión fue la que vi el lunes, que subió de cotización en un solo día 130 dólares la tonelada de gasoil. Volvió a subir otros 130 dólares el martes, volvió a subir otros 80 el miércoles. Y ahora mismo [en la mañana de ayer jueves] está subiendo otros 60 con dólares», subrayó Colomo. «Son 400 dólares la tonelada en cuatro días».

Ante el panorama, el sector pone sobre el tapete la misma reivindicación de siempre: «Con un precio tan alto como el que vamos a tener o como que ya tenemos, lo razonable sería que se bajara el impuesto de hidrocarburos, aunque fuera de forma temporal, para paliar este golpe en las economías familiares y en las empresas», remarca el presidente de la Federación de Estaciones de Servicio.

Un golpe que se deja sentir especialmente en el campo. Donaciano Dujo remarca que en la agricultura y la ganadería «si los costes ya eran altísimos, se incrementan todavía más». En su caso, también responsabiliza a algunos distribuidores que podrían aprovechar la situación para disparar precios: «No puede ser que un gasóleo o un petróleo que estaba comprado de hace mucho tiempo y que tenía un precio y que está almacenado, por una situación de guerra, unas empresas decidan de la noche a la mañana subir el precio de 0,95 a 1,35, y eso significa un 40% a mayores. Algo que ellos tenían comprado, pagado y a un precio barato y que ahora les suben de manera desproporcionada».

Según Dujo, «eso lisa y llanamente es robar al sector con el permiso del Gobierno, que lo permite, y eso es lo que nosotros denunciamos». Por otro lado, «el que no se esté suministrando hoy gasóleo con el pretexto de que a lo mejor sube más y lo que no venda hoy a 1,35, a lo mejor lo puede vender mañana a 1,50, pues es todavía ir más lejos de esa avaricia de ganar un dinero. Además, nos encontramos con que llevamos dos o tres meses parados por las lluvias, y ahora es cuando más labores hay que hacer en el campo, cuando más consumo hay que hacer», añade.

Dujo asegura que los agricultores no pueden pagar el precio que se quiere «imponer», porque entre gasóleo y fertilizante, que se ha encarecido mucho «ya es la ruina del sector». Por ello, Asaja demanda que el Gobierno «no permita esta especulación».

«Primero, un llamamiento a la sensatez de estas empresas y dos, al Gobierno que no se lo permita, que esto no cabe en cabeza humana, de que alguien que tiene un producto y que le ha comprado al precio que estaba, de la noche a la mañana, porque hay una situación de guerra, le encarezca un 40% y esto lo tengamos que pagar los agricultores», concluye.

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