ECONOMÍA
Los pequeños pueblos de Castilla y León son los más incumplidores con Cuentas con el salmantino Trabanca en cabeza
La localidad charra nunca ha presentado sus balances a la Institución autonómica y arrastra una deuda de 2.494€ por vecino por el «desfalco» de un anterior alcalde

Ayuntamiento de Trabanca (Salamanca).
«Nuestra situación viene por un desfalco que se cometió en el Ayuntamiento en 2011. Hicieron desaparecer la contabilidad y es imposible recuperarla». Es el contundente relato del alcalde del pequeño municipio salmantino de Trabanca, en el que viven 174 vecinos. Es el más incumplidor con el Consejo de Cuentas, pues nunca ha presentado sus balances a la Institución autonómica que se encarga de fiscalizar la gestión económica y financiera del sector público. Son los pequeños pueblos, a menudo por falta de personal y medios, los más incumplidores con la rendición de cuentas.
El caso de Trabanca es para estudiar aparte. Además de no presentar sus datos, arrastra una deuda de 2.494 euros per cápita desde hace 14 años. Los vecinos son víctimas, según relata el alcalde, Víctor Armental (del Partido Popular), de la apropiación indebida de fondos municipales de un anterior alcalde: «Fue culpa de un regidor socialista», asegura. «Pidió una subvención para construir un museo del vino, la cobró, pero no se puso ni un ladrillo», detalla.
Armental reclama a la Administración autonómica que solucione de alguna manera la situación del municipio, pues por culpa de esa deuda –un total de 434.000 euros según el Ministerio de Hacienda, aunque el alcalde apunta que sumando otras deudas, el agujero roza el millón–, la Diputación charra le niega el abono de Planes Provinciales con los que hacer frente a obras tan importantes como las del ciclo del agua. «Pedimos al Consejo de Cuentas que nos audite ya, que certifique de alguna manera la situación, que haga borrón y cuenta nueva para poder acceder a esos fondos», solicita.
Precisamente por ser el municipio más incumplidor y uno de los más endeudados por habitante, el Consejo de Cuentas va a auditarlo, aunque no ha sido porque haya hecho caso al llamamiento del primer edil, sino por decisión de la Institución para su Plan Anual de Fiscalizaciones para 2026. «El municipio nunca ha rendido su cuenta general en toda la serie histórica del Consejo de Cuentas», apunta en un comunicado. «Además, es uno de los municipios menores de 500 habitantes más endeudados de Castilla y León. Tampoco remite información a Hacienda de sus presupuestos ni liquidaciones, por lo que desde hace años se le retienen las entregas a cuenta de la participación en tributos del Estado». Se trata de una de las seis fiscalizaciones especiales que ha programado el Consejo de Cuentas para el año en curso.
«El problema que hemos tenido en Trabanca fue en el año 2010 a 2011, una corruptela tremenda. Fue ese antiguo alcalde, que solicitó subvenciones a tutiplén, subvenciones que no han sido justificadas», relata Armental. «Hay un caso muy sonado, que fue una subvención para hacer un museo del vino, que sumaba 387.000 euros. Ahora ese museo no existe. La cuestión es que él firmó los movimientos de tierra, y documentos como si se estuviera realizando la obra, como constructor. En la obra final, él firmó como arquitecto, sin serlo», añade.
«A ese hombre lo denunciaron después, incluso gente de su propio partido, y se dejaron de hacer las cuentas porque este señor, al salir de la alcaldía, eliminó todos los discos duros, quemó todos los papeles, se llevó todos los archivadores. Ese es el mayor problema que hemos tenido y que nos ha imposibilitado presentar las cuentas», relata, mientras añade fechorías a la lista del «responsable del desfalco», aquel ex regidor socialista, a quien «inhabilitaron en Acaip [el sindicato de prisiones, pues era funcionario] por robar 300.000 euros, pero él no ha entrado preso».
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Desde que Armental accedió a la alcaldía, a principios de 2025, para sustituir a una alcaldesa que dimitió, ha saldado deudas con trabajadores municipales y se ha encontrado con todo un colador de deudas, entre las cuales figuran incluso actos de las fiestas del pueblo. Tanto es así que ha pensado en contratar una auditoría externa.
Trabanca es un pueblo incumplidor con el Consejo de Cuentas, y endeudado, pero la casuística entre los cientos de pueblos endeudados de las nueve provincias es muy dispar, así, por ejemplo, el municipio de menos de mil habitantes con más deuda per cápita de Castilla y León, Monasterio de la Sierra, en Burgos, lo está por la construcción de un establecimiento rural para impulsar el turismo que ha sido un éxito.
La rendición de cuentas ante la Administración autonómica es una obligación legal pero no todos los municipios cumplen con ella. El Consejo de Cuentas, organismo autónomo dependiente de las Cortes regionales, con sede en Palencia, lo deja claro en su último Informe del Sector Público Local: Trabanca nunca ha cumplido, pero los pueblos de Horcajada, en Ávila y Cobreros, en Zamora, tampoco lo habían hecho al menos durante los últimos 14 años en la fecha del informe. Falta alguna actualización en la información del Consejo de Cuentas, como la del municipio abulense de Horcajada, que cumplió con la obligación de rendir sus cuentas el pasado mes de septiembre sobre los ejercicios 2021, 2022 y 2023, y por tanto se ha reanudado el pago de sus entregas a cuenta.
Trabanca, es el cuarto más endeudado de la Comunidad si se atiende a la deuda per cápita. Con una población de solo 174 vecinos y los mencionados 434.000 euros de deuda –teniendo en cuenta solo el dato con que cuenta Hacienda–, salen a 2.494 euros por paisano. Pero los hay más deudores: el mencionado Monasterio de la Sierra, con solo 40 vecinos, debe 170.000 euros, a 4.241 euros por barba; el zamorano de Peleas de Abajo, con 255 habitantes, debe 747.000 euros, a 2.928, y el soriano de Matamala de Almazán, con 256, debe afrontar la devolución de préstamos por valor de 674.000 euros, a 2.631 por vecino.
Ya por debajo de Trabanca aparece en la lista de ayuntamientos deudores de menos de 1.000 habitantes la localidad burgalesa de merindad de Valdeporres, con 416 vecinos, que debe 996.000 euros, a 2.394 euros cada uno. Solo el Ayuntamiento de Galende, en Zamora, se pone en el vagón de cabeza de la deuda per cápita siendo un municipio de más de 1.000 habitantes. Alcanza los 3.746 euros per cápita al repartir créditos por valor de 3.843.000 euros entre 1.026 vecinos.
En el resto de los núcleos de Castilla y León el impacto de la deuda sobre sus habitantes es muy distinto, ya que se da una proporción inversa entre la cantidad de deuda y volumen del padrón. Así, aunque la ciudad de Valladolid es el municipio con la deuda viva más abultada de la Comunidad Autónoma, con 149,7 millones de euros, dividida por sus 302.614 vecinos (según los datos oficiales del padrón a 1 de enero de 2025), tocan a 494,88 euros per cápita, bastante menos que los municipios de menos de 1.000 habitantes mencionados.
De entre los municipios de más de 20.000 habitantes de la Comunidad que no son capitales de provincia, es San Andrés del Rabanedo, en León, el de mayor deuda per cápita, con 1.155,24 euros por vecino, al dividir una deuda de 34,6 millones entre 29.944 paisanos. Entre las capitales de provincia, es Zamora la que registra la deuda más baja, con solo 53.000 euros a devolver entre 59.815 vecinos, a solo 88 céntimos por barba.
Distinto es el análisis cuando se trata de estudiar cuáles son los ayuntamientos más incumplidores con su deber de rendición ante el Consejo de Cuentas. Según el último informe anual publicado, referido al ejercicio 2023, los ayuntamientos más incumplidores de la Comunidad, los que no habían rendido diez o más cuentas en el periodo 2012 a 2023, eran los de Adanero (204 habitantes), Gotarrendura (167), La Horcajada (465 habitantes, con la salvedad citada anteriormente, ya que ha rendido los ejercicios 2021, 2022 y 2023 el pasado septiembre), Hoyos del Collado (29), San Esteban del Valle (745) y San Martín del Pimpollar (220), en Ávila; Ciadoncha (75) en Burgos; Campazas (109), Villaornate y Castro (345), en León; Trabanca (175) en Salamanca; Ucero (85) en Soria; Argañín (74), Cobreros (536), Fresno de la Polvorosa (116), Gallegos del Río (473), Gamones (96), Porto (171), Pozoantiguo (202) y Torregamones (230), en Zamora.
Las causas que esgrimen los ayuntamientos incumplidores, según detalla el Consejo de Cuentas, guardan relación, fundamentalmente, con la falta de medios personales y retraso en la llevanza de la contabilidad; falta de medios materiales como programas informáticos, fallos en conexión a internet, etcétera, y problemas con la generación de los ficheros de la cuenta general derivados de la aplicación contable del Ayuntamiento.
Una de las principales causas obedece a la acumulación y exceso de tareas por parte del funcionario, aseguran los consistorios. En cualquier caso, hay que señalar, apuntan fuentes del Consejo de Cuentas que los municipios incumplidores son todos menores de 20.000 habitantes, pueblos cuya labor de apoyo y asesoramiento corresponde a sus respectivas diputaciones provinciales. Son ellas, en gran medida, responsables de ese seguimiento que permita a todos cumplir con sus cuentas.
Es significativo, y reflejo de la gestión de esas diputaciones, el hecho de que, mientras no hay ningún municipio de la provincia de Valladolid en la lista de los más incumplidores, hay seis de la provincia de Ávila, y nada menos que ocho de la provincia de Zamora.
El sueño turístico de Monasterio de la Sierra, el pueblo más endeudado per cápita
La casuística de los cientos de pequeños municipios endeudados en Castilla y León es muy diversa. El caso del más endeudado de todos los de menos de mil habitantes es un ejemplo de esfuerzo por la supervivencia en el medio rural, de esfuerzo por la creación de riqueza y recursos. Es la historia del ayuntamiento burgalés de Monasterio de la Sierra, que empeñó sus arcas públicas buscando el bien de sus vecinos, solo 40, que tocan a una deuda per cápita de nada menos que 4.241 euros.

El alcalde frente a la ‘Casa del Toro’.
Monasterio de la Sierra debe hoy 170.000 euros, pero llegaron a ser muchos más. Ha ido devolviendo poco a poco un crédito de 409.000 pedido en 2011 para construir un establecimiento de turismo rural. «La deuda la generamos voluntariamente porque hemos hecho una casa rural, que era una alternativa a dar continuidad a la economía del pueblo, porque ningún particular podía asumirlo económicamente», relata en respuesta a este periódico El alcalde, Jesús María Esteban. «Entonces, nos embarcamos en el proyecto desde el Ayuntamiento, principalmente por el proyecto del pantano de Castrovido». La casa rural se construyó, llamada ‘Casa del Toro’, y acoge a numerosos turistas que dan vida al bar, al pequeño comercio... Lo malo, sin embargo, es que el pantano de Castrovido aún no ha terminado su construcción aún cuando «se expropiaron 540 hectáreas de pastos para ello», lamenta.