Diario de Castilla y León

SANIDAD

Urgencias que no urgen: la mitad de los casos hospitalarios son banales en Castilla y León

El 55,6% del millón de atenciones en los servicios de hospitales de Sacyl se han clasificado como 'no urgentes'

En Burgos, Segovia y El Bierzo estos casos se disparan por el encima del 65%

Entrada al Servicio de Urgencias del Hospital Río Hortega

Entrada al Servicio de Urgencias del Hospital Río HortegaPHOTOGENIC

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Valladolid

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Pensar en el término ‘urgencias’ suele asociarse de forma automática a situaciones límite y de riesgo vital. La lista es amplia, como una infección, una crisis de migraña o reacción alérgica potente. No obstante, hay quien decide hacer uso de estos servicios hospitalarios cuando menos debe hacerlo, con problemas sin un mínimo de gravedad que pueden ser resueltos en la Atención Primaria, o ni siquiera eso al ser cuestiones que no tienen ningún remedio existente. Sin corresponder esa atención urgente llegan diariamente pacientes a las salas de espera, con uno de cada dos en el lugar equivocado tras ser consultas carentes de prioridad.

Los últimos datos recopilados por la Consejería de Sanidad reflejan que un 55,6% del millón de atenciones en los servicios de Urgencias de los complejos hospitalarios de la Gerencia Regional de Salud de Castilla y León (Sacyl) fueron banales, es decir, fueron procesos leves y de baja complejidad sanitaria. Unas cifras que en términos absolutos se traducen en 575.064 personas que, entre los meses de enero y de noviembre, fueron triados de nivel 4, considerada como una «urgencia demorable» que puede ser atendida en un Punto de Atención Continuada (PAC) y en el plazo de dos horas en un hospital; y de nivel, que se clasifica directamente como «no urgencia», en el que entran casos en los que se puede ser atendido en una consulta de Primaria y en el plazo de cuatro horas en un centro hospitalario.

Porcentaje de urgencias hospitalarias en Castilla y León de nivel 4 y 5 en 2025 y 2025

Porcentaje de urgencias hospitalarias en Castilla y León de nivel 4 y 5 en 2025 y 2025SANIDAD / E.M.

Así lleva funcionando el Sistema Español de Triaje (SET) en los hospitales de Castilla y León desde el año 2012, con una clasificación «idéntica en los servicios de Urgencias de los 14 hospitales de la Comunidad», explica en declaraciones a este periódico Silvia Fernández Calderón, médico de Urgencias del Hospital Universitario Río Hortega y directora general de Asistencia Sanitaria y Humanización de la Consejería de Sanidad. «De este modo, cuando un paciente entra por la puerta de un servicio de urgencias, sea cual sea, pasa inmediatamente a una primera consulta de triaje, que es gestionada por una enfermera, especializada y especialmente formada para este fin. Y esta profesional, a través del SET, hace la clasificación en función de la demanda del paciente en uno de los cinco niveles que permite este sistema de triaje, en función de la gravedad de su caso», desarrolla.

Así, el nivel 1 es el de mayor gravedad, donde se pueden encontrar, por ejemplo, patologías de parada cardiorrespiratoria, un shock agudo o una insuficiencia respiratoria grave, por lo que su atención debe ser inmediata para asegurar la supervivencia. Al respecto, en los once primeros meses del año pasado se agruparon en este área de atención a 1.018 personas.

Por debajo se encuentra el nivel 2 de triaje, donde la Consejería de Sanidad incluye en esta categoría una situación clínica muy urgente, con riesgo vital, inestabilidad o dolor muy intenso, que requiere atención médica prioritaria, con una demora máxima de unos 15 minutos para la intervención. Así, este grado de afectación es el segundo nivel más predominante en las atenciones recibidas en los Servicios de Urgencias de los hospitales de Castilla y León, con hasta 54.510 casos notificados hasta el mes de noviembre, pudiendo haber sufrido entre ellos problemas como dolor torácico con sospecha de infarto, dificultad respiratoria severa, traumatismos de alto impacto, alteración neurológica aguda, fiebre alta con mal estado general en niños o dolor abdominal muy intenso.

Dentro del nivel 3 se contabilizan 358.205 atenciones suministradas, refiriéndose a pacientes que necesitan medidas diagnósticas y terapéuticas rápidas, y su situación puede empeorar si no se interviene, pudiendo demorar la atención hasta 2 horas, como en el caso de intentos de suicidio donde se prioriza seguridad y atención en hasta 1 hora.

Ya el nivel 4 son los procesos menos urgentes, donde los hospitales de Castilla y León vuelve a notificar la mayor cantidad de casos recibidos con con 514.779 pacientes que no presentaron riesgo vital inminente ni compromiso de funciones vitales, pero requiere atención y tiene riesgo de complicaciones si no se trata, incluyendo situaciones como faringitis aguda o diarrea sin deshidratación. Mientras que en el nivel 5, la cifra de triajes desciende a 60.285.

«En ambos casos estamos hablando de pacientes estables, con una urgencia no vital o de baja complejidad. Pero la diferencia es que en el nivel 5, se incluyen casos podrían ser atendidos en los servicios de urgencias de Atención Primaria, bien sea en los Puntos de Atención Continuada (PAC) o en consulta ordinaria», afirma Silvia Fernández Calderón.

De estas estadísticas se podría desprender una posible saturación del sistema, especialmente en fechas tan señaladas como las invernales, cuando las infecciones por la gripe y otros virus respiratorios llegan a los picos más altos. Pero la realidad es que «no afecta y no tiene por qué afectar», señala la profesional sanitaria. «Los pacientes graves tienen sus propios circuitos de atención, que son preferentes; y que no sufren interferencias por los pacientes de baja complejidad, que también tienen sus propios circuitos». De esta manera, un paciente que tiene una parada cardíaca es atendido inmediatamente y un paciente que tiene una prioridad 3 con una patología como pueda ser, por ejemplo, un cólico renal, sea atendido por otra vía. 

Y en el caso de pacientes de baja complejidad, agrupados en el 4 y 5, más de lo mismo al contar con un circuito específico en el que se les atiende, se les realiza las pruebas complementarias que puedan necesitar, se resuelve su problema de salud, se les da el alta y se les dirige nuevamente a su médico de Atención Primaria para el seguimiento del caso.

Por tanto, el único impacto que produce que mitad de las urgencias en hospitales de Castilla y León no lo sean se produce desde el punto de vista organizativo. «Hay que dimensionar los servicios de urgencias con una serie de recursos orientados también para poder resolver este tipo de atenciones», apunta la directora general de Asistencia Sanitaria y Humanización de la Consejería de Sanidad, que señala a su vez que se están implementando medidas para reducir la presión de los triajes 4 y 5 en urgencias, especialmente en épocas de mayor incidencia como pueden ser con la concurrencia de epidemias de infecciones respiratorias, aplicando así planes de contingencia con sus correspondientes refuerzos de personal dentro del servicio de Urgencias

En una vista general, no hay hospital de Castilla y León, sólo los hospitales de Salamanca, Palencia, El Bierzo y Río Hortega de Valladolid mejoran sus datos de triajes en niveles 4 y 5, mientras en el resto empeoran. Pero aún, la Consejería de Sanidad no se marca ningún objetivo para reducir las urgencias no urgentes. «En principio, todo lo que sea educar a la población en el uso adecuado de los servicios sanitarios, redunda en una mejor eficiencia de los sistemas. Es decir, si nosotros proporcionamos a los ciudadanos información sobre a qué servicio sanitario deben acudir para obtener una mejor respuesta a su situación de urgencia, se mejora la eficiencia, se reducen los casos de pacientes hiperfrecuentadores y se garantiza que haya disponibilidad de recursos para toda la población», concluye Fernández Calderón.

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