Instituto Nacional de Estadística
Castilla y León supera la media en calidad de vida, sobre todo en seguridad y medio ambiente
El indicador sube por tercer año consecutivo y sitúa a la Comunidad en décima posición, aunque 'suspende’ en derechos básicos y experiencia general

Ciudadanos paseando y en bici en Salamanca.
Como en Navarra no se vive en ningún sitio, pero Castilla y León tampoco está mal teniendo en cuenta que el índice de calidad de vida se coloca por encima de la media nacional y que, además, ha experimentado un incremento por tercer año consecutivo. En concreto, la Comunidad ocupa el décimo lugar en el ranking por autonomías, con una puntuación de 101,51 que supera ligeramente a los 101,47 del global del país, según los datos publicados este viernes por el Instituto Nacional de Estadística, correspondientes con 2024. Castilla y León destaca sobre todo en medio ambiente y en seguridad física y personal.
En el podio, junto a Navarra, se sitúan La Rioja y País Vasco, y después le siguen Cantabria, Aragón, Baleares, Asturias, Madrid y Comunidad Valenciana. Mientras, en el lado opuesto del listado, Canarias, Andalucía y Galicia serían los tres territorios con peor índice de calidad de vida, además de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.
La referencia es el resultado de un análisis desde varias ópticas, con el objetivo de evaluar el estado del bienestar y comprobar su evolución desde conclusiones o percepciones individuales y no sólo a partir de «tasas típicas», según esgrime el INE. Como ejemplos, considera que en sanidad no hay que poner el foco únicamente en el número de camas por hospitales, sino en si una persona ha podido acudir al médico cuando lo necesitaba. O en materia de seguridad, habría que tener en cuenta la percepción de las víctimas de un suceso y no sólo la tasa de homicidios.
Así, a partir del estudio de múltiples variables, el Indicador Multidimensional de Calidad de Vida (IMCV) de Castilla y León alcanza una calificación de 101,51, por encima de los 101,41 anotados en 2023 y de los 101,39 de 2022. Al igual que en España, la gráfica de la Comunidad refleja que la puntuación más alta se registró en 2019 con 102,38.
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Para entender este sistema de puntuación hay que precisar que los indicadores empleados para la construcción del IMCV oscilan en un rango de entre 85 y 115 y que se toma 2008 como año base. Aclarado el sistema de medición, lo que se tienen en cuenta son «nueve dimensiones»: condiciones materiales de vida, trabajo, salud, educación, ocio y relaciones sociales, seguridad física y personal, gobernanza y derechos básicos, entorno y medio ambiente y, por último, experiencia general de la vida.
Para estudiar cada uno de estos epígrafes se tienen en consideración varios indicadores, por ejemplo la confianza en el sistema político, en el sistema judicial y en la policía, o la participación en actividades políticas, dentro de la dimensión titulada ‘Gobernanza y derechos básicos’, que es en la que Castilla y León ocupa la última posición del ranking autonómico, con una puntuación de 91,67, muy por debajo del 98,56 anotado de media en el país.
La Comunidad también ‘suspende’ en el apartado de ‘Experiencia general de la vida’, que evalúa los sentidos y propósitos de la vida y analiza los sentimientos positivos o el grado de satisfacción general, con una calificación de 96,6 que sólo es más baja en Galicia y que está por debajo del 102,7 de España.
Donde sí despunta Castilla y León es en la dimensión de ‘Entorno y medio ambiente’ y en la de ‘Seguridad física y personal’, en ambos casos con el puesto de bronce. En el primer concepto los 107,23 puntos únicamente los superan Navarra y Cantabria y en el segundo los 105,65 logrados únicamente son más altos en Asturias y Cantabria.
El de ‘Entorno y medio ambiente’ alude a la población que sufre problemas de contaminación o de ruido, analiza la satisfacción con las zonas verdes y las áreas recreativas, y estudia la satisfacción general de las personas en el ambiente que les rodea. El de ‘Seguridad física y personal’ evalúa los homicidios, la criminalidad, la delincuencia o vandalismo en la zona o la percepción de seguridad, por ejemplo al pasear solo de noche.
Respecto al resto de capítulos que configuran el estudio de la calidad de vida, se observa que Castilla y León está por encima de la media nacional en ‘Condiciones materiales de vida’ –que abarca conceptos como la renta media, la población en riesgo de pobreza, la desigualdad, las dificultades para llegar a fin de mes, el gasto en vivienda o los retrasos en los pagos, entre otras cosas– y en ‘Ocio y relaciones sociales’ –donde se tiene en cuenta la satisfacción con el tiempo disponible, la asistencia a eventos culturales y deportivos, la frecuencia de las reuniones con amigos, si se tienen vecinos a los que pedir ayuda o agente con la que hablar de temas personales–.
Sin embargo, está por debajo de la referencia de España en los apartados de ‘Educación’, ‘Trabajo’ y ‘Salud’.
Esta radiografía se basa en la idea de que el progreso de las sociedades y del bienestar no pueden medirse a partir de indicadores puramente económicos como el Producto Interior Bruto, sino que también han de tenerse en cuenta condiciones de sostenibilidad económica, social y ambiental, tal y como argumenta el Instituto Nacional de Estadística.
Por eso el INE a partir del año 2017 decidió integrar «un indicador multidimensional agregado con nueve dimensiones» dentro de la publicación ‘Indicadores de calidad de vida’.
Así, más allá de poner el acento en los esfuerzos que las administraciones públicas puedan hacer en un determinado área, como la sanidad o la educación, se tienen en cuenta los resultados que perciben los ciudadanos y en el impacto que tienen en sus vidas.