SOMOS CYL
Blanco: «La movilidad es sinónimo de igualdad de oportunidades, es clave para fijar población»
La vicepresidenta de la Junta subraya la «necesidad de garantizar la movilidad digital que permite acceder, trabajar, comunicarse y participar en la vida social y económica desde cualquier lugar; no se limita al teletrabajo»

Isabel Blanco en la inauguración de Somoscyl
«La movilidad es un sinónimo de igualdad de oportunidades». Bajo esta idea desgranó la vicepresidenta de la Junta de Castilla y León, Isabel Blanco, la ponencia inaugural del congreso Somos Cyl organizado por El Mundo de Castilla y León. La número dos del Ejecutivo regional aprovechó el título del evento, ‘Movilidad, una estrategia para todos’, para defender que al hablar de movilidad no solo se refiere a «las infraestructuras o a los transportes», va mucho más allá: «Es un derecho esencial para mejorar la vida de las personas».
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Diario de Castilla y León | El Mundo
La también consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades desgranó que la «movilidad es una sinónimo de igualdad de oportunidades, de acceso a servicios, de conexión con el medio rural y con las ciudades». «Es una pieza clave para fijar población, para impulsar la economía y para ver las ventajas de la digitalización e innovación».
Bajo el marco de la igualdad de oportunidades, Blanco sostuvo que la «movilidad es una fuente generadora de oportunidades, tanto para las personas como para el territorio en el que viven». Así defendió que es la «capacidad real para que personas, bienes y servicios se conecten en un tiempo y con un coste razonable». Una forma de lograr «una cohesión territorial y una cohesión social».
La vicepresidenta expuso los diferentes tipos de movilidad que los ciudadanos realizan en su día a día como para ir al trabajo, a una consulta médica o a un centro escolar y aseguró que «la movilidad es un derecho que ofrece oportunidades»: «Si no puedo moverme ni conectarme, no puedo elegir mi modelo de vida». Una serie de oportunidades que debe llegar a todas las personas, independientemente de su condición: «Movilidad significa accesibilidad universal, física y digital. No basta solo con mover personas. El sistema ha de servir para todas las personas, incluidas quienes tienen discapacidad o limitaciones funcionales. Eso implica transporte a demanda accesible: vehículos con rampa y anclajes; paradas con señalización táctil; visual y avisos sonoros; información clara y multicanal en lectura fácil; y aplicaciones públicas compatibles con lectores de pantalla, subtitulado y alto contraste».
Blanco aseguró que la movilidad digital es la que completa a la física, a la tradicional. «Una conectividad fiable permite pedir cita médica, realizar trámites, estudiar o teletrabajar sin desplazarse, reduciendo barreras para quien no puede o no debe viajar». En esa línea, apunto a la necesidad de la «accesibilidad» en el transporte para que «nadie se quede atrás»: «Una persona mayor con audífono, una madre con carrito, una persona con movilidad reducida o un joven con discapacidad visual pueden conectarse y desplazarse con la misma libertad. Esa es la medida real de la igualdad de oportunidades», señaló a modo de ejemplos sobre esa accesibilidad necesaria en el transporte.
Una movilidad que cobra aún más importancia en una comunidad con Castilla y León, la más grande de España, con más de 94.000 kilómetros cuadrados con «baja densidad de población con 25,4 habitantes por kilómetros cuadrado» y una «altísima dispersión». Unos datos que hacen todavía más importante la movilidad al tener solo 16 municipios por encima de 20.000 habitantes de los 2.248 que tiene la Comunidad: «Sin una movilidad adecuada el riesgo de aislamiento se incrementa significativamente más en el mundo rural. Repercute en el acceso al empleo, en los servicios sanitarios e incluso el ocio». «La movilidad física ha de asegurar la conectividad entre pequeños pueblos y cabeceras de comarca, donde se concentran colegios, servicios médicos, sociales y administrativos», aseguró sobre la movilidad en el mundo rural.
La dimensión geográfica es una característica especial de Castilla y León, «mucha superficie que cubrir, poca población por kilómetro cuadrado y núcleos pequeños y diseminados»: «La movilidad física ha de asegurar la conectividad entre pequeños pueblos y cabeceras de comarca, donde se concentran colegios, servicios médicos, sociales y administrativos». Bajo esta premisa, señaló que «la Junta de Castilla y León dispone, desde hace tiempo, de un pionero servicio de transporte a la demanda que ha ido extendiendo de manera paulatina por todo su territorio. Este servicio supone un coste anual de cinco millones de euros y cuenta actualmente con 123 zonas, 1.965 rutas, 5.090 núcleos de población atendido y da servicio a 1,2 millones de potenciales usuarios».
Entre los servicios relacionados con el transporte que ha implementado la Junta de Castilla y León no podía faltar, y más aún en la última jornada de la semana de la movilidad, la tarjeta Buscyl. Blanco aseguro que se trata de un «hito en materia de movilidad» con la que más de 2.600 rutas y 243 concesiones de transporte gestionadas por la Junta «pasan a ser gratuitas para todos los empadronados». Una iniciativa que «favorece la igualdad de oportunidades y el ahorro directo en las economías familiares, y también se combate el aislamiento derivado de la dispersión poblacional».
La vicepresidenta adelantó que «podrían explorarse soluciones de movilidad compartida». Así, se tratarían de servicios de empresas que «pongan a disposición de los usuarios tanto motos como coches de alquiler por cortos periodos de tiempo en múltiples ubicaciones». De esta manera, se abre la opción a un transporte colaborativo «para compartir coches en viajes esporádicos o trayectos de larga distancia o servicios para compartir viaje para distancias más cortas y frecuentes como ir al trabajo».
Uno de los puntos más destacados de su discurso fue la movilidad digital: «Se convierte en una auténtica palanca de igualdad de oportunidades, permite que los habitantes del medio rural disfruten de las mismas ventajas que quienes viven en las ciudades». Así, aseguró que «no es un lujo, sino un servicio básico y una oportunidad de futuro».
Una ventaja que permite reducir los desplazamientos y «favorece tanto la fijación de población como la atracción de nuevos perfiles, como los nómadas digitales». Un nuevo concepto con «talento que vuelve a encender la vida en nuestros pueblos». «Sabemos que los nómadas digitales pueden ser una palanca de revitalización para nuestros territorios», aseguro.
Blanco se sostuvo en varios estudios para afirmar que «cuando los nómadas se integran en la vida local, dinamizan el turismo rural y la economía de proximidad». Y las ventajas de este fenómeno van más allá: «Las zonas rurales pueden diversificar su economía, pero necesitan marcos legales claros e infraestructuras digitales de calidad».
La vicepresidenta resumió que los nómadas digitales traen beneficios como más gasto local y actividad todo el año; diversificación económica y empleo indirecto; efecto comunidad e integración local; reactivación de vivienda infrautilziada y rehabilitación y atracción de nuevos residentes. Pero la vicepresidenta puntualizó que para que un nómada digital se instala «es preciso contar con la infraestructura y recursos que garanticen el acceso a la digitalización».