Diario de Castilla y León

INCENDIOS

Los incendios dañan la apicultura de Castilla y León con más de 5.000 colmenas abrasadas

León y Zamora, las más afectadas: «La miel del Bierzo tardará en recuperar la misma calidad y cantidad cuatro años»

«Perdí el asentamiento de 430 colmenas; los daños económicos superan los 100.000€, no lo quiero ni pensar»

Estado de unas colmenas en León tras el paso de las llamas

Estado de unas colmenas en León tras el paso de las llamasE.M.

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Valladolid

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Los graves incendios que han azotado Castilla y León han causado estragos en varios sectores. Los primeros que se vienen a la cabeza son los agricultores y los ganaderos con mucho terreno quemado y, algunos con animales muertos. Sin embargo, los apicultores también han sido unos de los profesionales que más afectados se han visto por la voracidad de las llamas. Colmenas quemadas o afectadas por el humo y el fuego, rápidos traslados para evitar perder más producción y sin campo para que las abejas se alimenten.

Los fuegos van tocando a su fin, lentamente, pero van llegando al final. Pero la recuperación será lenta. «Hay apicultores muy afectados con pérdidas brutales», asegura el experto catador y apicultor Miguel Gonzalez-Velez. Explica que por el momento es pronto para dar una cifra de todo lo que se ha perdido, pero apunta a «muchos miles de colmenas» y en especial en zonas de León y Zamora donde se ha producido un «número significativo» de bajas.

La organización agraria UCALE-COAG de León cifró en plena ola de incendios en 3.000 las colmenas quemadas. Un número que a finales de agosto ha incrementado considerablemente. Desde diferentes asociaciones provinciales de apicultores se cifra en «miles» las pérdidas de colmenas por incidencia directa del fuego que harán superar las 5.000 afectadas en toda Castilla y León.

Por el momento, el primer pensamiento de los profesionales en la Comunidad es salvar cuantas más colmenas sea posible. Para ello se ha tejido una «red solidaria de apicultores» para «trasladar las colmenas a otros lugares para el otoño», tal y como explica Miguel González-Vélez, también presidente de la Asociación de Criadores de Abeja Negra Ibérica de Castilla y León.

Colmenas antes del paso de las llamas

Colmenas antes del paso de las llamasE.M.

El presidente de la Asociación Palentina de Apicultores, Francisco Alonso, muestra una versión similar de esa solidaridad entre miembros del sector. Afirma que se cederán parcelas «para reubicar colmenas en las zonas más cercanas a nuestros municipios».

Una vez haya terminado la pesadillas de las llamas ya será el momento de revisar las ayudas de la PAC (Política Agraria Común) y meter «presión» con asociaciones y sindicatos para agilizar y exigir «medidas inmediatas» a la Junta de Castilla y León.

De la misma manera, cuando las llamas sean un recuerdo y no una realidad cercana, será el momento de intentar recuperarse de la catástrofe. González-Vélez sostiene que «la miel del Bierzo tardará en recuperar la misma cantidad y calidad cuatro años». «Va a tener merma de calidad durante cuatro años», augura. De la misma manera apunta a un «daño a la imagen» de la miel en León y Zamora, las dos zonas que más han sufrido estos fuegos en toda la comunidad autónoma.

Precios

Las pérdidas para el sector causadas por los fuegos han sido la puntilla en un año que «estaba siendo complicado». El presidente de la Asociación Palentina de Apicultores explica que el clima no era favorable a lo que se debe sumar «la falta de ayudas». «Las abejas dejaron de trabajar en julio por lo que la producción ha sido baja o normal». De momento, la situación de alarma no se ha apagado porque «todavía seguimos con conatos y con sustos». En cuanto a los precios tras el desastre que está sufriendo el sector, Alonso augura que no afectará al bolsillo de los consumidores. Sostiene que aparecerán los «grandes operadores de la miel» que traerán el producto del exterior y por ello no subirán los precios. De la misma manera piensa Óscar, un apicultor berciano que estima que los precios pueden llegar a disminuir por la miel importada de otros países.

Rubén, un apicultor del norte de Palencia, la zona más afectada por los fuegos de la provincia, indica que «falta por revisar» la situación en algunos pueblos como Fresno, Villalbón o San Pedro entre otros.

En estas ubicaciones las abejas «no podrán coger néctar ni polen». Por ello, el apicultor que sea trashumante se podrá mover en busca de mejores terrenos para su actividad profesional. Aquellos que no puedan mover la producción para una correcta polinización, deberán meter el alimento en la propia colmena. «Se las puede alimentar metiéndole líquidos», asegura.

Pese a que la supervivencia de las colmenas que no están afectadas se garantice, la producción no va a ser parecida a la de otras campañas. Rubén explica a este periódico que «la media de producción es de 14 kilos por colmena», pero en la Montaña Palentina esa cifra asciende a los 20 kilos. Sin embargo, esta temporada la cifra no va a llegar. Se quedará en unos siete kilos por colmena en este año, según pronostica Rubén:«Este año una colmena buena va a tener siete kilos. El resto van a tener que alimentar a las colmenas en vez de quitar miel».

Los apicultores de León y Zamora son los que más colmenas han perdido al ser las zonas más afectadas por los graves incendios. El Bierzo es la comarca más afectada de toda Castilla y León y el sector de la miel no se escapa a la catástrofe vivida este mes de agosto. Óscar, un apicultor del Bierzo, todavía desconoce el alcance del daño provocado por el fuego: «Todavía no sabemos el porcentaje de daño, no sabemos ni las muertes ni las colmenas afectadas. Creo que estará entorno al 40% si no se ha quemado todo», estima sin saber con seguridad el dato final.

Óscar estima que el paraje de Las Médulas, Patrimonio de la Humanidad «tardará tres o cuatro años en volver a tener asentamientos» tras ser arrasadas por las llamas. Esto conlleva una afectación directa a la polinización. Con el terreno quemado las abejas no podrán alimentarse: «Muchos tendrán que desplazarse a buscar asentamientos».

La situación para muchos es dramática o extrema: «Hay gente con 1.000 o 1.500 colmenas que se le han podido dañar. No tienen donde ir y pueden acabar dejando la profesión», explica sobre la situación límite en la que se encuentran quienes han perdido su forma de ganarse la vida.

Ante esta situación les quedan las ayudas de las administraciones públicas y la compensación de los seguros. Una solución que como reconoce el propio Óscar es «complicada» después de la última producción que fue en agosto y ahora se encuentran con «colmenares quemados enteros».

Uno de esos apicultores que más ha sufrido el impacto de las llamas es Álvaro Lobato, de la localidad de Felechares de la Valdería, cerca de La Bañeza. Se trataba de un verano más hasta que se desató el fuego de Molezuelas de la Carballeda, aquel fatídico incendio que ha dejado dos víctimas mortales. «Yo perdí el asentamiento de 430 colmenas. Algunas están completamente calcinadas, muertas al 100%, otras está calcinada la colmena por fuera y el enjambre está quemado igual en un 90% de los individuos, otras la mitad. Hay de todo. Cuento con unas pérdidas superiores a dos terceras partes antes de que llegue el invierno», relata Lobato sobre la situación de sus abejas. Al hablar de las pérdidas en términos económicos la cifra es demoledora:«No lo quiero ni pensar. Por supuesto, las cifras son superiores a los 100.000 euros. Ya en los próximos diez años voy a tener que desplazarme a unos asentamientos», explica sobre su futuro tras el paso de las llamas por su pueblo.

Una tarea que se antoja complicada, pero que hará todo lo posible para intentar salvar las máximas posibles: «Voy a intentar salvarlas todas, pero el estado en el que están los enjambres es muy precario, muy, muy precario». Por el momento, han acudido hasta Felechares varios voluntarios «trabajando en la reparación de las parcelas para hacer la evacuación de lo que ha quedado vivo».

La solución pasa por marcharse a otras parcelas donde poder asentar las colmenas que hayan sobrevivido: «Muchísima gente se ha puesto en contacto ofreciéndome parcelas, pero cientos de personas. Hasta se me ha colapsado la capacidad de analizar cada parcela».

«La situación de precariedad la voy a tener que sufrir probablemente hasta que me jubile y tengo 41 años. Porque por mucho que suene muy bonito que se va a invertir en recuperar el monte, los pinares de Felechares tenían más de 60 años, el monte de encinas tenía más de 60 años, había ejemplares de encimas de 300 o de 400 años...», lamenta sobre el tiempo que tardará en recuperarse el monte.

«Dentro de tres años habrá flores, estará el campo verde, pero eso no va a se rentable. Por lo menos hasta dentro de 12 o 13 años no se recuperará el umbral de la rentabilidad», lamenta Lobato que ve como única solución irse de la zona quemada y «aceptar la caridad de otra gente que me va a prestar tierras donde asentar las colmenas».

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