Diario de Castilla y León

REGADÍO

Los pantanos de Castilla y León, más llenos que nunca

Los agricultores encaran la campaña sin restricciones, con los embalses casi al 91%, diez puntos por encima de la media de la década

Los regantes advierten: «No hay ninguna campana que lanzar al vuelo, la Comunidad debería tener infraestructuras para embalsar el doble»

Embalse del Pontón Alto a rebosar, en una foto de archivo.

Embalse del Pontón Alto a rebosar, en una foto de archivo.ICAL

Publicado por
Valladolid

Creado:

Actualizado:

Buenas noticias para los agricultores de regadío de Castilla y León, que afrontan lo más complicado de la campaña, el tiempo más seco, con los embalses a rebosar, lo que les asegura llegar sin problemas hasta la cosecha sin perder sus cultivos por falta de agua. Los embalses de la cuenca, los gestionados por la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), están repletos al rozar el 91%, diez puntos por encima de la media de la década.

Incluso sistemas siempre deficitarios tienen agua para encarar todo el verano. Es el caso del Carrión, que estaba al 91,5% de su capacidad en los registros de este miércoles, 11 de junio. O del Pisuerga, que tantos problemas dio en la pasada campaña, en esta ocasión al 89,7%. Ya en la Comisión de Desembalse de la CHD, celebrada el pasado 11 de abril, se evaluó una situación de los embalses «con el mayor nivel de reserva» a esa fecha «desde que hay registros», señalaban desde la Confederación.

Tanto es así que esa misma Comisión concedió a los 13 sistemas de la cuenca la máxima dotación de riego: 6.000 metros cúbicos por hectárea (m3/ha) para Pisuerga-Bajo Duero, Tormes, Órbigo, Porma, Alto Duero, Esla (Riaño), Tera y Águeda; 5.500 m3/ha para Riaza; 5.000 m3/ha para Carrión y Arlanzón; 4.950 m3/ha para Adaja y, por último, 4.000 m3/ha para el sistema Tuerto.

Situación de los embalses de Castilla y León

Situación de los embalses de Castilla y LeónE. M.

Los regantes tienen agua suficiente y, por otra parte, las abundantes lluvias han propiciado que no hayan necesitado desembalsar demasiada. No se enfrentan a ninguna restricción. Sin embargo, la sensación que tienen ante estas noticias es agridulce: «Los pantanos están llenos pero no hay ninguna campana que lanzar al vuelo» asegura, en respuesta a este periódico, el presidente de la Asociación de Comunidades de Regantes de la Cuenca del Duero (Ferduero), Eloy Bailez. «Por desgracia en la cuenca del Duero tenemos un problema fundamental, y es que casi todos los sistemas, salvo alguno muy puntual como por ejemplo el Esla-Valderaduey, son sistemas anuales».

El gran problema de los regantes de Castilla y León es ese: si no se llenan los embalses campaña a campaña, no hay agua garantizada. Aumentar significativamente la capacidad de embalsado es el reto a afrontar, el reto que piden insistentemente a las administraciones. Pero tienen escaso éxito y escaso ritmo en la respuesta. Cada infraestructura destinada a mejorar el riego llega a paso de tortuga.

«O se llenan todos los años los embalses que tenemos o si no, no podríamos sacar una campaña razonable adelante. Que ahora estén en torno al 90% quiere decir que están en un estado óptimo para poder salvar la campaña. En estas fechas damos una horquilla entre un 70 y un 90% para salvar los cultivos. Con un 70% iríamos a mínimos, con un 90% llegamos sin ningún problema. Pero el año siguiente, volvemos a empezar la incertidumbre», añade.

Déficit

Bailez saca a la palestra el asunto de las infraestructuras insuficientes: «Hay algunos sistemas que son deficitarios estructuralmente, por ejemplo el Carrión. El Carrión tiene un déficit estructural de regulación, y por mucho que se llene el embalse hasta arriba del todo, da lo mismo, no hay agua suficiente». Por otro lado, «Tenemos que pensar que España, por su clima, es un país que tiene déficit de agua. Si no hacemos obras de regulación con la celeridad necesaria, tendremos un problema de alimentos no a muy largo plazo».

Y es que la cuenca del Duero «está regulada en torno a un 35-40% en cuanto a agua de consumo», explica el presidente de Ferduero, que excluye de esta consideración a los embalses de producción eléctrica. Los hay muy importantes en la parte baja del Duero, especialmente los cercanos a la frontera de Portugal. Esos pantanos, como el de Aldeadávila, Ricobayo, Almendra o Saucelle, no son de riego, sino solo de generación eléctrica.

«En cuanto a agua de riego, estamos regulados en torno a un 35-40%, cuando hay cuencas que están reguladas hasta en un 80%, como por ejemplo la del Ebro», señala el presidente de los regantes. En cuanto a qué infraestructuras haría falta incorporar, Bailez menciona un estudio realizado en 2019 por el doctor ingeniero de caminos Francisco Bueno Hernández, de la Universidad de Burgos, que fue encargado por la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural a través del Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (Itacyl). El estudio se titula Posibilidades de aumento de recursos hídricos en Castilla y León, y propone nada menos que 31 nuevos embalses —doce de ellos ya contemplados en el Plan Hidrológico anterior– y el recrecido de 16 de los existentes.

Es un estudio al que siguen mirando los regantes como referencia de lo que habría que hacer en la cuenca. Lo vuelven a sacar a la palestra ahora, cuando comienza la tramitación del nuevo Plan Hidrológico de la Cuenca del Duero para los años 2028-2033, un proceso en el que esperan que el órgano gestor de la cuenca, la CHD, y con ello el Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico (Miteco) les haga algo de caso esta vez, y no apruebe la estrategia pasando el rodillo, con el voto en contra de todos los agentes del campo, como sucedió la última vez.

«Ese estudio es algo que tendríamos que tener en cuenta y deberíamos llevar a efecto», asegura Bailez. «La escasa inversión que se aprobó en el Plan Hidrológico vigente ni siquiera se está llevando a cabo. Ahora mismo están en exposición pública las dos balsas de las Cuezas, La Cueza 1 y La Cueza 2. Eso es imprescindible en nuestro sistema, el que esas dos balsas se hagan. Están pendientes las balsas de La Rial y Los Morales, pero el Ministerio, como está de moda no hacer obras de regulación, pues no hace ninguna», lamenta.

El presidente de Ferduero reconoce que «no hay que hacer obras de regulación por hacerlas», pero demanda que «allí donde sea necesario, es perfectamente compatible el medio ambiente y la regulación, y tenemos que hacer estudios serios. Ya somos todos mayores de edad para ponernos a trabajar en una buena dirección. El nuevo Plan Hidrológico que inicia su tramitación sería un buen momento para ponerse de acuerdo, y sería buen momento para que no tomaran el pelo a los usuarios del agua, porque en la anterior regulación ya se contemplaron obras de regulación y no se ha hecho ninguna», asevera.

En proyecto

En concreto, se contemplan cuatro grandes obras de regulación en el plan hidrológico vigente: las mencionadas dos ‘Cuezas’, La Rial y Los Morales, «pero no se ha hecho ninguna», denuncia Bailez. Se trata de grandes balsas de unos treinta y cuatro hectómetros cúbicos cada una. «No tienen nada que ver con un embalse de trescientos hectómetros cúbicos como tenemos en el sistema Luna, o Porma, o los 600 de Riaño, pero sirven para su cometido. Llevamos 22 años lidiando con ellas y todavía no las tenemos».

«Así que, por mucho que estén llenos los embalses, no hay ninguna campana que lanzar al vuelo, tienen que tocar más a difunto que otra cosa», apostilla Eloy Bailez. «En la nueva regulación, en el nuevo Plan del Duero, habría que ser mucho más ambiciosos y mucho más rigurosos».

La regulación en vigor, la 2022-2027, contempla un presupuesto para infraestructuras de regulación de la cuenca del Duero de 146,05 millones de euros, de los que 129,00 corresponden al Miteco. Todo apunta a que terminará el periodo y esas obras no estarán ejecutadas. «Si pasan los años y al final no se hace nada, entonces lo mismo da que lo presupuesten o que no», lamenta.

«Las balsas de La Rial y Los Morales están en fase de redacción de proyectos. Llevan año y pico redactando proyectos, y la única parte que han redactado es un estudio de alternativas», critica el representante de los regantes de Castilla y León. «Es el tercer estudio de alternativas que hacen. ¡El tercero! Hicieron uno, determinaron que esa era la alternativa más viable, la propia Confederación. Después, se empezó a trabajar, pero no se hacía nada».

Los siguientes episodios respecto a estas balsas parecen una letanía sin fin: «Hicieron un anteproyecto. Sobre ese anteproyecto se pidió una Declaración de Impacto ambiental (DIA). La DIA salió positiva. Adjudicaron una redacción de proyecto y empezaron haciendo un estudio de alternativas. Y a su vez, paralelo, adjudicaron otro estudio de alternativas por otros 600.000 euros», recita Bailez con deseperación.

«Yo creo que eso lo único que es, es una tomadura de pelo a todos los usuarios que se precien. Una tomadura de pelo grande, además», concluye. «Y mientras, 22 años después, cada tres o cuatro volvemos a tener un año muy complicado de sequía y restricciones».

tracking