Diario de Castilla y León

LOS ACCIDENTES DE TRÁFICO EN CYL, AÑO A AÑO

La A-6 y la N-VI, las carreteras con más muertes de Castilla y León

Las dos vías que unen la meseta con Galicia acaparan 13 de los 126 muertos de 2024 

Las carreteras se cobran 3.637 vidas en la Comunidad en los últimos 21 años, 19 de ellas en lo que va de 2025

Accidente mortal en Astudillo.

Accidente mortal en Astudillo.E. M.

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Valladolid

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Aquilino perdió a su hijo atropellado cuando iba en moto y sabe que cada año más personas sentirán un dolor como el suyo causado por un accidente de tráfico. «Habrá muchas más», sentencia.

La foto fija de los siniestros viales en Castilla y León siempre sale mal y si se mira hacia atrás sale aún peor. Simplemente catastrófica. 3.637 personas han perdido la vida en alguna de las carreteras de la Comunidad desde 2004. De ellas, 19 sólo en lo que va de este 2025 y la sangría ni cesa ni está cerca de contenerse.

El trayecto a Galicia es el más mortal para Castilla y León, ya que el último balance anual deja a la autovía del Noroeste (A-6) y a la N-VI como las más letales de sus carreteras interurbanas en un año. Y a la A-6 además como la más mortal de la serie histórica, desde 2004, al registrar 222 muertes en 21 años.

Si sólo nos ceñimos a 2024, otro periodo de luto para la Comunidad, este trayecto con más muertes, el que une la meseta con Galicia ya sea a través de la autovía A-6 (Madrid-La Coruña) o de la Nacional (N-VI), registró seis y siete fallecimientos en cada una de estas carreteras, respectivamente, según reflejan los datos facilitados por la Dirección General de Tráfico (DGT) a este periódico.

La Nacional VI se cobró las siete vidas a su paso por León, con un siniestro múltiple especialmente feroz con tres víctimas mortales a la altura de Carracedelo, tras el choque frontal entre un camión y una camioneta.

La autovía del Noroeste (A-6), que atraviesa Segovia, Valladolid, Zamora y León, fue escenario de seis percances fatales en un año, tres en la provincia zamorana y otros tantos en la vallisoletana.

En el caso de Valladolid, esta autovía que conecta con La Coruña es una de las dos de mayor siniestralidad en el último ejercicio (3 muertes) junto con la Nacional-601 –que la une con León– donde perecieron otras tres personas en 2024.

Sin embargo, si se hace una recopilación histórica, hay una por antonomasia como la más mortífera: desde hace dos décadas los accidentes en el tramo de la A-6 que discurre por Valladolid han provocado 67 muertes.

Pese a la altísima cifra, el vallisoletano no es el peor tramo de esta autovía ‘mortal’. La parte de la A-6 que discurre por León resulta especialmente conflictiva porque acumula 72 fallecimientos desde 2004, aunque ninguno se produjera en el último ejercicio.

Muertes por carretera en Castilla y León en 2024.

Muertes por carretera en Castilla y León en 2024.A. ALCOVER

La tercera carretera más peligrosa de Castilla y León por el desenlace fatal de los siniestros es la autovía Ruta de la Plata o A-66, la que se extiende entre Gijón y Sevilla. En ella murieron en 2024 cinco personas a su paso por la Comunidad, tres en Zamora, una en Salamanca y otra en León.

Las siguientes, como cuarta y quinta con más decesos en su asfalto en un año, son la N-110 y la N-630 con cuatro personas cada una.

Las otras vías interurbanas en las que más muertes ha habido que lamentar (3 en cada una de ellas) son la A-50, la N-601 y la N-611 y la N-122, esa que aguarda por la ansiada Autovía del Duero, la A-11 llamada a coser la Comunidad, que ya tiene todos sus tramos en marcha pero que aún requiere esperar para ser una realidad completa.

Precisamente sobre el estado de las infraestructuras viales alerta Aquilino García, delegado de Stop Accidentes en Castilla y León. «El estado de las carreteras influye muchísimo para que haya accidentes. A veces cuando la carretera está bien te confías y luego hay un tramo peor, que está otra vez mal, y te sorprende», indica. «En nuestra opinión, hay también otros factores decisivos para la siniestralidad vial como las distracciones o las drogas y alcohol al volante. Y es importante la educación», sostiene.

En cabeza del país

Todas las vidas segadas por el asfalto en estos últimos 21 años (3.637 si se cuentan las 19 de 2025) colocan a Castilla y León como la tercera comunidad del país con más víctimas mortales en accidentes de tráfico; lo mismo sucede si se tiene en cuenta únicamente 2024.

La dramática cifra de 126 muertos en las carreteras interurbanas durante 2024 mantienen a Castilla y León en cabeza en esta delicada realidad, sólo superada por Andalucía, con 232 decesos, y Cataluña, con 136, por esta misma causa.

León registra más víctimas

Las 19 víctimas mortales que en lo que va de 2025 ha engullido la carretera se reparten entre todas las provincias, salvo Salamanca y Valladolid que no han registrado este año ningún fallecimiento por siniestro vial.

Respecto al análisis anual, León es la provincia peor parada en 2024 al anotar 28 muertes en sus carreteras en un año y suma cuatro en lo que va de 2025. Su cómputo desde 2004 también la sitúa con más víctimas (630).

Le sigue en el repaso del último año Zamora con otro elevadísimo resultado de los siniestros viales: 20 muertes en 2024 y 377 en los últimos 21 ejercicios.

Burgos también es un escenario preocupante para la siniestralidad vial. Se convierte en la segunda provincia con más decesos en el histórico (595) y la tercera anual con 17.

Ávila también se despidió para siempre de 15 personas por culpa de las carreteras; 329 víctimas mortales si se echa la vista años atrás como en el resto de provincias.

Valladolid se encuentra en quinto lugar con doce muertes el pasado año, y en tercero si se observa desde los primeros del 2000 al acumular 446 fallecimientos causados por accidente vial.

No aparecen en la estadística de la Comunidad, pero Castilla y León, en concreto Valladolid, ha perdido a otros dos vecinos, a Eduardo Carracedo y a María Salceda Arias, en sendos accidentes. Él en la M-50, en Madrid, el pasado 15 de diciembre y ella en la autovía A-67 en Cantabria el 25 de enero de 2025.

Salamanca, con 11 defunciones en sus vías interurbanas en 2004 y 380 desde 2004; Palencia, con 10 y 283, respectivamente; Soria, con 8 y 298, y Segovia, con 5 y 298, cierran este negro balance provincial.

Uno de los más recientes y dramáticos casos es el de Tamara, Daniel y Amaia, una mujer de Astudillo y sus dos hijos, uno de ellos bebé, fallecidos el pasado domingo en un siniestro en la P-405 de Palencia que ha consternado y conmocionado a la Comunidad y ha puesto de manifiesto la ferocidad y crueldad de la carretera.

Castilla y León no consigue bajar del centenar de fallecidos, salvo en un paréntesis comprendido entre 2019 y 2021, cuando se registraron entre 89 y 96 muertes en el asfalto, aunque los dos últimos años de ese periodo estuvieron marcados por la pandemia de la Covid-19 que condicionó la movilidad de toda España con confinamiento y toque de queda incluidos.

Al analizar la evolución de los decesos por siniestralidad vial se observa cómo hace dos décadas la Comunidad llegó a 357 muertos (tal y como puede observarse en el gráfico adjunto) y se ha conseguido reducir un 64,7% desde entonces hasta los 126, gracias a una combinación de factores, como la mejora de las infraestructuras, de los vehículos, la concienciación y los adelantos también en los métodos y recursos sanitarios y de los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado que asisten en los accidentes.

Contestar un WhatsApp

Mirar un WhatsApp, girarse para hablar, a revisar el GPS... Desde Stop Accidentes, Aquilino García, incide en cómo se han normalizado estas actitudes que cuestan vidas y cómo las distracciones al volante, además de frecuentes, finalizan de la peor manera posible.

«Las distracciones son cada vez mayores. Se va pendiente del móvil, del WhatsApp, del mensaje que acabas de recibir o del GPS, y al final esos gestos provocan accidentes», resalta. «Ya mirarás el WhatsApp más tarde».

También el uso del cinturón de seguridad sigue siendo una asignatura pendiente, ya que el 24% de los fallecidos en turismo y furgoneta no hacía uso del cinturón de seguridad en el momento del siniestro, según los últimos datos publicados por la Delegación del Gobierno.

A estos factores y «al consumo de drogas y alcohol» Aquilino añade el del «respeto»: «Los conductores no siempre nos respetamos, por eso es tan importante la educación. Uno en una rotonda no gira bien, se te cruza y reaccionas mal. Que falta educación se ve todos los días con pequeños golpes en ciudad que la mayoría de las veces se resuelven con chapa y pintura; pero otras, no».

Como padre que ha perdido a un hijo en el asfalto hace seis años reconoce que «es muy difícil afrontar la vida después de una pérdida así». «Se lleva peor y no se cura y, después, la sociedad tampoco acompaña. Otro tipo de víctimas tienen apoyo por parte del Estado, pero los de accidentes, nada. Necesitamos psicólogos y o tienes dinero o tarda muchísimo. Las compañías de seguro tienen la obligación de darte esa asistencia, pero desde que sucede hasta que lo resuelven pasa demasiado tiempo», lamenta.

Él recaló en esta asociación que atiende a familiares y víctimas de accidentes de tráfico para tratar de minimizar el desamparo de otras familias. «En Stop Accidentes hay varios psicólogos y grupos de trabajo en los que cuentas tu historia y ayuda mucho. A mí me vino muy bien contarles mi vivencia a otras personas, soltar la rabia. Me metí a ayudar porque me ayudaron a mí», explica.

Aquilino no es demasiado optimista con la suma de carretera más futuro. «Los accidentes siempre van a estar ahí. Por mucho que se luche, salir en un vehículo o de casa andando es un riesgo. Sí que mejoraremos, lo harán también los vehículos, la tecnología y las carreteras. Si nos vamos concienciando como sociedad y si cada uno pusiera su granito de arena... Con el paso del tiempo cada vez habrá más medios para combatirlos».

Antonio tiene 37 años y acude a Aspaym en Valladolid semanalmente. Vio cómo todo su mundo se desvanecía cuando fue arrollado mientras circulaba con su moto. Además de perder una pierna, terminó en silla de ruedas por «un aplastamiento de médula». «Un todoterreno se saltó un stop y destrozó mi vida. Cuando desperté del coma seguía creyendo que tenía la pierna. Fue muy doloroso asumir algo tan difícil, de la noche a la mañana se te quitan las ilusiones. Me jubilaron del Ejército y he perdido casi todas las amistades que tenía. De mi vida anterior echo de menos muchas cosas, poder correr, conducir la moto, la independencia... Tener una vida normal», relata.

Sobre el alcohol y las drogas al volante, recuerda a otros conductores que «si no conduces plenamente consciente de hacerlo puedes romperte la vida o rompérsela a otro por hacer el gilipollas».

Aquilino tiene un ruego para quien vayan en carretera: «Máxima precaución y sentido común. No sólo el conductor, también el peatón, que parece que va zombi cuando cruza el paso de cebra. Tenemos que ser más responsables y cambiarían muchas cosas», invita este leonés a quien le escuche.

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