Diario de Castilla y León

SANIDAD

Castilla y León, a la cabeza en tasa de enfermeros

La Comunidad presenta un ratio de 7,35 profesionales por 1.000 ciudadanos, solo por detrás de Navarra (8,84) y País Vasco (7,99) / Un tercio de las enfermeras de Primaria superan los 60 años

Una enfermera en la unidad de epilepsia. E.M.

Una enfermera en la unidad de epilepsia. E.M.

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Valladolid

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En Castilla y León hay poco más de siete enfermeras por cada 1.000 habitantes. En concreto, 7,35. Sin decir si es positivo o negativo, los informes son claros respecto a este dato: no se cumple con los ratios de Europa. Si sus medias son de 9 enfermeras, en España solo Navarra es ajena a la necesidad de estos profesionales en centros de salud y hospitales al contar con un ratio de 8,84. Un punto porcentual de diferencia frente a Castilla y León que, atendiendo a su situación, significa la necesidad de una única enfermera o de 3.375.

Pese a las diferencias entre ambas regiones, el informe ‘Situación actual y estimación de la necesidad de enfermeras en España, 2024’, presentado por el Ministerio de Sanidad, no deja tan mal parada a Castilla y León en lo que a déficit de enfermeras por cada 1.000 habitantes se refiere. Y es que, tras Navarra, solo País Vasco es capaz de superar a la Comunidad con un ratio de 8,3 enfermeras por cada 1.000, y donde la comparativa con otros países europeos sitúan una necesidad de 1.819 profesionales en este sector.

A pesar de estas ‘pequeñas’ limitaciones, se puede observar que España muestra una tendencia de crecimiento en los últimos años. No suficiente, en cambio, ya que las proyecciones de futuro por parte de la OCDE, Eurostat y OMS para igualar sus ratios se sitúan entre un año y los 86. Y cómo no, a Navarra le pertenece el primer valor mientras el segundo a La Rioja.

En lo que se refiere a la situación de Castilla y León, son 26,3 los años que deberán pasar para alcanzar las medias europeas, el sexto mayor tiempo del país. Por encima, al margen de La Rioja, se encuentran la Comunidad de Madrid (52,6), Extremadura (45,6), Cantabria (44,3), Murcia (40,3), Comunidad Valenciana (30,6). Mientras que por debajo aparecen Cataluña (23,6), Andalucía (23), Baleares (22), Castilla-La Mancha (20,6), Asturias (16,3), Aragón (13,6) y Canarias (7).

La hoja de ruta, además de la formación universitaria en territorio nacional con graduados adscritos al sistema público o privado nacional, podría ser la acogida de otros profesionales desde otros país. Pero a pesar al crecimiento exponencial, con 726 enfermeras acogidas en España de países como Portugal, Colombia o Rumanía, la movilidad destaca por ser entre las propias comunidades de España, con un total de 4.257 contratos que implicaron desplazamiento.

Por regiones, Cataluña (3.880), Madrid (1.423), Navarra (1.027) y País Vasco (1.001) son las receptoras principales de enfermeras, a las que habría que añadir Asturias (121) y Baleares (76).

En el revés, Andalucía (-1.937), Castilla-La Mancha (-1.129) y Castilla y León (-679) se caracterizan por ser emisoras netas, con un mayor número de salidas que de entradas. Y no son las únicas, ya que hasta otras ocho comunidades tienen un flujo de movilidad negativo, como son Aragón (-562), Comunidad Valenciana (-552), Murcia (-548), Extremadura (-524), La Rioja (-404), Galicia (-354), Cantabria (-319) y Canarias (-227).

Precariedad laboral

Si la escasez de enfermeras es una preocupación mundial, el Ministerio de Sanidad explica que en España esta escasez es «resultado de las condiciones laborales precarias y la falta de desarrollo profesional, que fomentan la migración nacional e internacional de enfermeras». Por ello, el departamento de Mónica García considera «prioritario» la mejora de esas condiciones laborales tanto salariales para paliar ese déficit.

Es una amenaza que está sobre la mesa y en el día a día, lo que dificulta las necesidades de personal en los sectores sanitario y sociosanitario. En la mente de un enfermero confluyen así factores «push» y «pull», siendo los primeros aquellas condiciones que generan un efecto de expulsión a diferencia de las atractivas oportunidades en otras regiones o países, donde haya salarios más altos, menos temporalidad y mejores condiciones laborales desde los primeros años de ejercicio. Si no se logra esta combinación, la fuga de talento crecerá año tras año

Es lo que advierte el Consejo de Colegios Profesionales de Enfermería de Castilla y León, que se apoya en los 43.800 euros anuales que ganan las enfermeras hospitalarias con 14 años de antigüedad, categoría estatutaria fija y nivel II de carrera profesional, es decir, aquellas enfermeras que en Castilla y León tienen consolidado un puesto de trabajo fijo en la sanidad pública de la comunidad autónoma. Si bien la región se sitúa entre los mejores salarios medios de España, Enrique Ruiz Forner, presidente del Consejo, avisa que estas cifras no reflejan la realidad de muchas enfermeras en la región, donde la precariedad laboral dificulta alcanzar dichas condiciones.

Sin antigüedad, el sueldo base junto a las pagas extra para las enfermeras de Castilla y León también es de los más altos tanto en Atención Especializada y Primaria, como siendo especialista en Atención Primaria o en Unidad de Hospitalización. Así, solo se sitúa por detrás Navarra, donde el salario alcanza los 25.445,84 euros, muy del resto de España como de Castilla y León, en segunda posición con 17.115,2 euros al año en cada categoría.

Conviene recordar que el Ministerio de Sanidad refleja que por tipo de enfermeras, los datos en 2024 en Castilla y León se disgregan en Atención Primaria en un 92,1% en la rama generalista. Por rangos de edad, el 29,9% tiene 60 o más de años, mientras si la cifra supera los 50 el porcentaje se dispara hasta el 70,7%. En caso ser especialistas, de las cuales un 71% son matronas y el 28,3% de familia, solo el 32,5% tiene 50 o más años.

En cuanto a la Atención Hospitalaria, un 95,2% son de tipo generalista, con menor envejecimiento respecto a la Primaria ya que solo el 32,5% tiene 50 o más años. Respecto a especialistas, entre las cuales más de la mitad son matronas (56,4%) y un 16,4% son pediatras, el 20,1% supera los 50 años

Por debajo del salario base para enfermeros en Castilla y León aparecen las Islas Baleares, con sueldos entre los 16,925 y 17.160 euros; la Comunidad de Madrid, fijado en 16.661,76 euros; Andalucía, con oscilaciones entre los 16.661 y 16.674 euros; La Rioja, con 15.441,76 euros; la Comunidad Valenciana, con 15.441 euros; Extremadura; con 15.139,94 euros; Asturias, con 15.138,94 euros; Aragón, con 15.138,84 euros; Murcia, con 15.138,94 euros; Galicia, con 15.665,74 euros, como en Castilla-La Mancha y Cantabria; País Vasco, con 14.628,98 euros; y Cataluña, con 13.432,92 euros. Sueldos relativamente uniformes que, sin embargo, se diferencian por el montante de las pagas extras.

«Lograr consolidar una posición estatutaria fija y una antigüedad significativa en Castilla y León es una meta que muchas enfermeras no consiguen debido a la falta de estabilidad laboral y las muy precarias condiciones iniciales de contratación. Cientos, miles de enfermeras, acumulan sucesivos y numerosos contratos temporales, a veces de tan solo un fin de semana», señala Ruiz Forner. «Esto lleva a muchos profesionales a buscar oportunidades en comunidades autónomas donde la estabilidad es mayor o incluso en el extranjero, donde pueden desarrollar una carrera profesional más predecible y menos precaria».

«No podemos permitir que las enfermeras formadas en Castilla y León abandonen la región porque no encuentran un entorno que valore su esfuerzo. Es hora de garantizar tanto salarios dignos como estabilidad laboral desde el inicio de sus carreras», concluye Ruiz Forner.

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