Diario de Castilla y León

SUCESOS

Investigan una agresión sexual entre menores en un piso tutelado de Burgos

La Junta, Fiscalía y Nuevo Futuro investigan el caso mientras que la madre ha presentado denuncia / Como medida preventiva, uno de los menores ha sido trasladado de centro

Hospital Universitario de Burgos (HUBU).

Hospital Universitario de Burgos (HUBU).ICAL

Publicado por
L.V / B.O
Burgos 

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La Consejería de Familia y Ayudas Sociales de la Junta de Castilla y León, la Fiscalía de Menores y la ONG Nuevo Futuro, como gestora del piso tutelado, han abierto investigación sobre un presunto caso de agresión sexual entre los dos menores de edad residentes en uno de sus hogares de acogida en la capital burgalesa. La presunta víctima tiene 11 años y catorce su supuesto agresor con el que convivía junto a otros menores y sus cuidadoras, pero en una habitación diferente.

Los hechos se produjeron, según consta en la denuncia presentada por la madre, en uno de los pisos tutelados que gestiona Nuevo Futuro en la ciudad de Burgos donde, según siempre la versión de esta mujer de origen sudamericano, cuando tras quejarse su hijo de dolores en los genitales y la zona anal y ser trasladado para su exploración, en el hospital uno de los policías le explicó «que el niño había reconocido que un chico por las noches pasaba a su habitación, se bajaba los pantalones, se los bajaba a él, y le tocaba» y que esta situación «estaba ocurriendo hacía un mes».

«Cuando me dijo que le dolían sus partes íntimas y luego he descubierto que no fue un hecho aislado si no que ocurrió muchas noches durante un mes, se me cayó el mundo encima. Me parte el corazón estar lejos de él y, además, me tienen limitada porque, si le pregunto por la agresión por teléfono, me han dicho que me prohibirán las llamadas. No sé qué hacer», señala la madre.

La presunta víctima ha sido ya explorada en el hospital y el informe forense ha sido remitido al Juzgado. 

Trasladada a otro piso 

Por el momento, la Consejería y Nuevo Futuro han acordado trasladar al menor denunciante a otro de los hogares de acogida tutelados por la ONG y aseguran que «está tranquilo», aunque en la denuncia su madre se quejaba de que no había sido atendido por ningún profesional de psicología.

El menor llegó al centro burgalés hace dos meses y los presuntos abusos se habrían producido en el último mes. Según explica la madre, los Servicios Sociales activaron el protocolo de protección del menor tras una discusión entre la progenitora y su pareja, en la que intervino la Policía, que fue llamada por un vecino del hostal donde viven. «Me quitaron a mi hijo porque no quisimos presentar denuncia porque no todas las discusiones son violencia de género, por vivir en una habitación de hostal y porque el niño había faltado a clase, por absentismo, pero era porque tenía problemas en el cole con algunos niños y con una profesora de Educación Física», explica.

Sin embargo, según ha podido saber este periódico, la famila y el menor ya estaban en el radar de Servicios Sociales por un caso de absentismo escolar del niño que se prolongó durante más de un curso.

La madre insiste en que ha tratado de normalizar su vida, incluso con una vivienda fija, pero argumenta que han «intentado todo para acceder a un alquiler, pero es imposible. O son demasiado caros o, cuando ven que eres inmigrante, directamente no te lo dan”, lamenta.

Hogares de acogida

El piso donde presuntamente han sucedido los hechos pertenece a Nuevo Futuro, una asociación sin ánimo de lucro dedicada a la protección de niños y adolescentes que no pueden vivir con sus familias y que están bajo alguna medida de protección de la Administración. El bienestar del niño es una prioridad y están atendidos las 24 horas de los 365 días. Solo se le cambia de centro escolar si es estrictamente necesario y, además, al funcionar como una casa, no hay horarios de cierre ni se cierran por vacaciones. En la actualidad tienen tres centros abiertos en la provincia, dos en Burgos y uno en Aranda, en los que cuidan a un total de 18 jóvenes, pero, si echamos la vista atrás, desde sus inicios han atendido a 365, de los cuales 106 vivían en Aranda o la Ribera. Cada vivienda cuenta con seis plazas abiertas a niños desde cero años hasta 18, aunque la horquilla mayoritaria va de los 12 a los 18 años.

Los menores que llegan a sus viviendas-hogar son todos jóvenes con un expediente de protección abierto y, generalmente, tutelados por la Administración, aunque también hay padres que solicitan la medida de forma temporal con la esperanza de poder subsanar las adversidades.

Llegan siempre derivados de la Gerencia Territorial de Servicios Sociales de Burgos, a través del departamento de Protección a la Infancia. Dada su trayectoria vital, no es extraño que una vez en sus hogares de acogida repliquen conductas que han presenciado o sufrido en su entorno familiar, lo que podría explicar el caso del menor trasladado en Burgos tras denunciar su madre una agresión sexual.

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