Una enfermera se va del Hospital de Burgos a Primaria tras denunciar la agresión sexual de un médico
Después de que un primer juez no adoptase medidas, se acabó imponiendo una orden de alejamiento al encausado. «Al final parece que la víctima es la que tiene que abandonar»

Hospital Universitario de Burgos (HUBU)
Del Hospital Universitario de Burgos (HUBU) a Atención Primaria a raíz de una presunta agresión sexual a manos de un compañero. Difícil decisión, aparentemente voluntaria, la que tuvo que tomar una enfermera de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) tras denunciar los hechos, sin que el juez adoptase medidas, y recurrir posteriormente ante la Audiencia Provincial para lograr una orden de alejamiento.
Fue un segundo magistrado, por lo tanto, quien impuso al Sacyl un cambio de turnos para evitar que la víctima y el supuesto agresor, médico intensivista, volviesen a coincidir. Según fuentes consultadas por este periódico, era la enfermera quien tenía preferencia para elegir cuando le tocaba estar de guardia y viceversa.
Los hechos se remontan al pasado mes de agosto durante una boda en la que ambos coincidieron. Poco después, el Sindicato de Enfermería SATSE tuvo conocimiento de lo ocurrido e inició un «seguimiento» con el fin de «acompañar, guiar y orientar a la víctima». Se hizo, tal y como apunta la secretaria provincial de dicha organización, Silvia López, «tanto a nivel personal como laboral» y presionando para que «la orden de alejamiento fuese efectiva».
Teniendo en cuenta que el caso está judicializado, fuentes del HUBU señalan que «se tomaron las medidas oportunas indicadas por el juez». También que a la enfermera «se le ofrecieron distintas opciones a nivel laboral» en el propio complejo asistencial y otros entornos «dentro del mismo sistema sanitario». Por otro lado, se incide en la idea de que la presunta agresión ocurrió «fuera del ámbito laboral».
Con la mayor de las cautelas al tratarse de un asunto delicado y pendiente de juicio, desde SATSE lamentan que su compañera haya optado por tomar una decisión «voluntaria» y «obligada» al mismo tiempo para «mantener su bienestar emocional y mental». En este sentido, a López le apena comprobar que «al final parece que la víctima es la que tiene que abandonar». No pasa por alto, eso sí, que denunciar episodios de esta naturaleza -en principio aislados, afortunadamente- supone dar un «paso muy importante».
A preguntas de este diario, desde el HUBU aseguran contar con un protocolo ante agresiones sexuales. Algo que SATSE desconoce y por lo que preguntará. En caso afirmativo, López solicitará una copia para «ver si se cumple adecuadamente».