Diario de Castilla y León

Violencia de género

El marido de Laura, una de las víctimas del incendio en Miranda (Burgos): "Que se me muere"

Mauro, que vivía enfrente de Antonia y Dolores, recuerda que esa tarde un hombre estuvo aporreando la puerta de sus vecinas

Lugar del suceso.

Lugar del suceso.ICAL

Publicado por
L. Briones 
Valladolid

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Mauro y su familia recordarán el resto de su vida la noche del 10 de marzo de 2026. Pasadas las diez de la noche un ruido extraño en la cocina alertó a su mujer. Una corriente de aire había desprendido un extractor aún sin atornillar en la cocina.

Al comprobar qué ocurría, Mauro descubrió que un humo muy denso trataba de colarse en su vivienda. Saltaron entonces todas las alarmas. La pareja abrió la puerta y "aquello era como una película de terror".

"No se veía nada", rememora, aún impactado por la experiencia. Con rapidez, cerró de nuevo y junto a su mujer y sus dos hijos salió al balcón de su vivienda, en la segunda planta. "No sé ni cómo logré saltar al primero y de ahí a la calle para pedir ayuda", consciente entonces de la gravedad de la situación. El fuego estaba devorando el edificio en el que residía desde hace unos meses.

Poco más tiempo llevaban allí sus vecinos, una pareja colombiana de la que solo él pudo salvarse. Mauro vio cómo logró salir y a punto estuvo de regresar con él a por Laura Carolina, de 23 años.

Los agentes desplazados ya en el lugar de los hechos los convencieron del peligro que entrañaba entrar en el edificio, pasto de las llamas, y no les permitieron pasar. "Él estaba desesperado. Me decía: que se me muere. Quería entrar. Fue un momento de gran angustia", relata, aún consternado por lo vivido. La joven fallecía a causa del incendio, que también se cobraba la vida de otras dos mujeres, Antonia y Dolores, con las que Mauro compartía rellano.

"Su puerta era de madera y la nuestra no. Hemos tenido un ángel de la guarda, porque eso es lo que nos ha salvado", aseguraba el afectado, para agradecer la rapidez con la que los servicios de emergencias respondieron a su llamada de socorro y celebrar, horas después, que sus hijos se encuentran en perfecto estado.

"Aunque la espera a mí se me hizo eterna, actuaron con la máxima diligencia y eficacia", indica, para detallar que tanto su familia como otra vecina fueron rescatados en los balcones, mientras que otro residente en el inmueble saltó, como él, por sus propios medios.

Sobre las víctimas de más edad, objetivo al parecer del causante del fuego letal, Mauro asegura que vivían en Miranda de Ebro, en ese mismo domicilio, desde "hace más de cuarenta años", según le contaron. "Charlaba a menudo con ellas", añade. De hecho, fue testigo presencial de un altercado que se reveló después antesala del triste suceso. Sobre las 18.30 horas, su hijo le alertaba de unos golpes en la puerta.

"Pensaba que eran en la nuestra, pero no, un hombre gritaba en la entrada de la casa de enfrente", recuerda. Sorprendido, salió a interesarse y preguntó a su vecina si necesitaba ayuda. "Ella me dijo que no, que lo tenía controlado, y volví a mi casa, aunque me quedé mirando por la mirilla, por si acaso. Poco después el hombre se marchó dando patadas por la escalera", apunta. Su testimonio es clave en la investigación policial por presunto delito de violencia de género.

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