SANIDAD
Sacyl indemniza a una mujer operada en Miranda por error de cáncer al confundirlo con una diverticulitis
Le extirparon parte del colon pero luego el informe patológico descartó signos de malignidad
Sanidad reconoce el fallo diagnóstico y, tras oír al Consultivo, debe resolver la cuantía, fijada en inicio en 25.000 euros

Acceso al hospital Santiago Apóstol de Miranda de Ebro, en Burgos
No era cáncer sino diverticulitis aguda. Sacyl ha reconocido el error diagnóstico con una paciente del hospital de Miranda de Ebro, en Burgos, que fue sometida a una operación de colon por un supuesto cáncer cuando en realidad lo que padecía era diverticulitis aguda. La Consejería de Sanidad asume así su negligencia y se aviene a indemnizar a la mujer en respuesta a la reclamación de responsabilidad patrimonial que ésta había presentado para exigir una compensación económica por los daños derivados de la asistencia sanitaria que le fue prestada.
El Consejo Consultivo acaba de pronunciarse a favor de la paciente, con un dictamen que es el penúltimo paso antes de que Sacyl emita su resolución definitiva con la cuantía de que procede pagar a esta usuaria.
Tras analizar el expediente, el órgano consultivo confirma en su dictamen del 21 de noviembre la postura preliminar de Sanidad, que ya en septiembre estimó parcialmente la reclamación siguiendo el criterio de la Inspección Médica y de la compañía aseguradora de la Administración. La asesoría jurídica también informó favorablemente.
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En esa orden, Sanidad proponía indemnizar a la mujer con 25.072 euros, una cantidad algo superior a la planteada por la aseguradora (21.915 euros) pero muy por debajo de lo exigido en la reclamación (150.303 euros, por la mala praxis y el «perjuicio moral moderado» sufrido).
Tras revisar los baremos y el tiempo del padecimiento, ahora Sanidad debe resolver si se reafirma en la cuantía propuesta con anterioridad o si eleva la cuantía definitiva que procede para compensar los daños soportados por esta paciente del hospital Santiago Apóstol.
Los hechos se remontan al otoño de 2021. El 18 de octubre la mujer acudió al servicio de Urgencias del centro sanitario mirandés, donde fue diagnosticada de apendicitis aguda. Ese mismo día fue intervenida de urgencia y tras dos jornadas ingresada recibió el alta. Tras esa operación, «se envió la pieza quirúrgica al servicio de Anatomía Patológica, que tras realizar la biopsia informó de adenocarcinoma», explica en su relato de los antecedentes el dictamen del Consultivo.
Con ese diagnóstico, que luego se confirmó erróneo, se indicó una nueva operación. Y un mes después fue sometida a una intervención que más tarde se demostraría innecesaria. El 24 de noviembre se le practicó una «hemicolectomía derecha laparoscópica», que le mantuvo hospitalizada durante cuatro días.
La pieza extraída tras esa «resección parcial del intestino grueso» fue enviada para su análisis a Anatomía Patológica. Y con los resultados llegó la sorpresa. No había signos de malignidad. «El 14 de diciembre de 2021 el Comité de Tumores desestimó el diagnóstico de adenocarcinoma, y lo modificó a diverticulitis aguda».
La paciente solicitó una revisión de la primera biopsia. También pidió una segunda opinión al servicio de anatomía patológica de otro hospital, que «concluyó con el diagnostico de diverticulitis aguda».
Un año después, durante una revisión en febrero de 2022, la paciente «manifestó tránsito intestinal normalizado con ingesta oral adecuada y malestar psicológico». Pero la cosa volvió a complicarse poco después.
Para mayor padecimiento de la mujer, la operación de colón innecesaria le ocasionó pasados unos meses complicaciones adicionales que volvieron a exigir su paso por quirófano una tercera vez. Durante un control en agosto de 2022 «se sospechó de eventración», que es una hernia producida como consecuencia de una mala cicatrización tras una incisión en la pared abdominal durante una cirugía. Tras esperar tres meses para que se le realizar un TAC, esa prueba confirmó ese nuevo diagnóstico. Yen mayo de 2023 volvió a ser operada.
Con ese panorama –un error diagnóstico que la llevó a quirófano en dos ocasiones para sendas intervenciones– la paciente mirandesa decidió exigir una compensación económica. Presentó la reclamación de responsabilidad patrimonial frente a la Administración autonómica en febrero de 2022, antes de que tuviera que volver a ser intervenida por esa eventración. La paciente adjuntó diversos informes médicos y un informe pericial que cuantificaba los daños en 150.303 euros (de ellos, 32.910 euros alegando un perjuicio moral moderado).
«Al expediente se incorporó, además de la historia clínica de la paciente, informes del Servicio de Cirugía General y Digestivo y del Servicio de Anatomopatología», repasada el dictamen del Consultivo.
El informe de la Inspección Médica (emitido en febrero de 2023)ya propuso estimar la reclamación. Y un año después el informe de valoración de daños de la aseguradora de la Administración (en febrero de 2024) los cuantificó en 21.915 euros.
En su análisis del fondo del asunto, el Consultivo constata que «tanto la reclamante como la Administración sanitaria coinciden en que en el proceso asistencial se produjo un error de diagnóstico de Anatomía Patológica y que como consecuencia de éste la paciente fue sometida a una hemicolectomía derecha innecesaria, y a una posterior intervención de eventroplastia, por lo que la relación de causalidad es clara e indiscutible».
«La actuación asistencial no se ajustó a la lex artis y, por ello, la reclamación debe estimarse», concluye el órgano presidido por Agustín Sánchez de Vega.
Respecto a la indemnización a abonar, el órgano consultivo pone de manifiesto la «determinación de cantidades muy dispares». Por un lado, porque cada parte establece una fecha distinta de estabilización. Además, «existen discrepancias en la valoración del perjuicio moderado, del perjuicio básico, de las secuelas y del perjuicio moral por pérdida de calidad de vida, y también en la aplicación de los baremos indemnizatorios», enumera el Consultivo, que devuelve el expediente «contradictorio» a Sanidad para la evaluación «técnica» final la cuantía.
«En todo caso, este Consejo considera que en la determinación de la cuantía no puede obviarse, en este caso, la consideración del importante daño moral que el error de diagnóstico y la innecesaria intervención quirúrgica consecuente han debido de producir a la reclamante. Por otro lado, se comparte el criterio de la Asesoría Jurídica de que la estabilización de las lesiones debe situarse tras la segunda intervención, en junio de 2023», apostilla.