POLÍTICA
El candidato del PSOE a la Junta ha subido siete veces los impuestos como alcalde de Soria
Martínez Mínguez eleva un 24% el IBI, con las críticas de los empresarios, que piden reducir la fiscalidad para luchar contra la despoblación y no dañar la competitividad de las empresas

Carlos Martínez Mínguez, secretario regional del PSOECyL y alcalde de Soria.
El candidato a la Junta de Castilla y León en los comicios del mes de marzo, secretario regional del PSOECyL y alcalde de Soria, Carlos Martínez Mínguez, se ha convertido en todo un especialista en el alza de la recaudación del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) en su ciudad, el ingreso más importante de un Ayuntamiento que supone un desembolso económico de envergadura para sus vecinos. Tras años de incrementos sostenidos, Martínez Mínguez también ha subido el IBI para 2026, un 2,2%, a pesar de que ese año es la cita electoral en la Comunidad. Desde que es alcalde, el tipo impositivo ha sufrido un alza del 24%, pasando del 0,5% al 0,621%. Esto se traduce en incrementos del recibo del impuesto, pero con el mismo porcentaje para 2026 los vados y el impuesto de vehículos, con subida del 3% a los de mayor cilindrada.
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Todo ello entra en contradicción con la lucha contra la despoblación y la fiscalidad diferenciada que propugna el candidato socialista, tal y como constatan los empresarios, que insisten en la necesidad de una «fiscalidad reducida como solución para revertir situación en las zonas despobladas».
Cuando llegó al Gobierno municipal la recaudación era de 5 millones de euros, que 18 años después se ha triplicado hasta los 15 millones, como denuncia la oposición. Es verdad que la ciudad cuenta con un mayor desarrollo urbanística en cuanto a viviendas, pero no es menos cierto que por entonces los vecinos de Soria pagaban un IBI de en torno a los 150 euros de media y ahora se ha ido al doble, por encima de los 300 euros. A golpe de IBI, la justificación para tales aumentos desde el equipo de gobierno municipal es que «es necesario dotar de ingresos suficientes para cubrir las necesidades del Ayuntamiento en servicios, gasto social, actividades culturales y deportivas e inversión. Somos conscientes del esfuerzo que se hace por parte de las familias»» y apostillan: «No engañamos a nadie». También subraya que la subida está por debajo del IPC.
Así, el tipo impositivo para 2006 se situará en el 0,621% para bienes de naturaleza urbana, se mantiene al 0,80% para los de naturaleza rústica y tampoco registra variaciones en las de características especiales (0,60%). El citado tipo impositivo para bienes de naturaleza urbana se situaba en el 0,5 en el año 2003, y así se mantuvo hasta el 2007, cuando Martínez llegó a la Alcaldía. Esa anualidad se produjo una revisión de los valores catastrales que no compensó para nada la rebaja del tipo impositivo porque el recibo seguía subiendo. Bajó hasta el 0,475 en 2009; 0,46 en 2010; 0,42 en 2014, la más baja; 0,49 en 2016 y volvió a superar el umbral del 0,50 en 2017, con 0,52. A partir de aquí incrementos hasta el 0,55 (años 2018 a 2020);0,56 en el 2021; 0,574 en 2022 y 2023; 0,594 en 2024; 0,608 en 2025 y el citado 0,621 previsto para el año próximo. Es decir, desde el año 2016 ha subido hasta en siete ocasiones el tipo impositivo.
La excepción a estas subidas es cuando el regidor soriano se ha sometido a las urnas en las elecciones municipales. Así sucedió en los comicios locales de 2019 y 2023.
Pero ¿qué pasa en las capitales más despobladas de España que forman ese tridente a favor de la fiscalidad diferenciada? Pues en Teruel, gobernada por Emma Buj (PP), se cumple el tercer año consecutivo con el IBI congelado. Es la tercera capital de España con el impuesto más bajo y el tipo impositivo es del 0,444%. En Cuenca, gobernada por el socialista Darío Dolz, el IBI suma ya nada menos que 7 años de congelación y el tipo impositivo es similar al de la capital soriana, con el 0,60%.
Los empresarios sorianos están en pie de guerra ante estas subidas. Aunque hace una semanas trataron de limar asperezas en una reunión del comité ejecutivo de FOES con el alcalde por las obras de las travesías en la ciudad (de las que se quejaban por la nueva disposición urbana), lo cierto es que la patronal soriana ha alegado repetidamente contra estas subidas del IBI, sin resultado, y se queja de una enorme carga fiscal en sus negocios. «El incremento de la presión fiscal reduce la competitividad de las empresas y condiciona su viabilidad», han denunciado los empresarios. «Es una pesada losa para las economías de las empresas y para las economías domésticas.
Dicen que son «conscientes»de que el Ayuntamiento de Soria tiene la obligación de velar por el equilibrio financiero de las cuentas municipales, y por eso proponen la racionalización del gasto, la priorización de actividades o la conveniencia de las inversiones como alternativas al aumento de ingresos vía tasas e impuestos. Los empresarios, en fin, se quejan de que desde 2008 hasta la presente década, el IBI en Soria se habrá incrementado casi un 180%.
Un estudio sobre el panorama de la fiscalidad local elaborado por el Registro de Economistas Asesores Fiscales, órgano especializado en fiscalidad del Consejo General de Economistas de España, situaba a la capital soriana como una de las que más había subido el IBI tras la pandemia, la quinta en concreto, mientras la mayoría lo había bajado. Por su parte, según el ranking tributario que elabora el Ayuntamiento de Madrid, la capital soriana es desde hace años la que lidera la clasificación del esfuerzo fiscal absoluto, que en 2024, último dato disponible, situaba la media en 176,26 euros.
La oposición también rechaza sistemáticamente cada incremento de la también llamada contribución, a tal punto que desde el PP este año ironizan con la nuena alza: «Pensábamos que al ser año electoral y por ser el alcalde de Castilla y León no los subiría, pero esto imagino que será un poco lo que hará en la Comunidad», señalaba el portavoz de Urbanismo y Hacienda del Grupo Municipal Popular, Saturnino de Gregorio. Se queja el PP de que el recibo del IBI ya subió un 2,4% el año pasado, lo que unido al de este año deja un incremento en dos años del 4,6%. «Dicen que lo que sube es el IPC, pero no tiene en cuenta la cesta de la compra». El PSOE se defiende argumentando que la subida del IBI no representa «ni un euro al mes», ya que el promedio se queda en diez euros al año, «muy lejos de los ríos de tinta que se vierten con este impuesto».
Para Vox, el tercer partido con representación en el Ayuntamiento de Soria, las continuadas subidas del IBI suponen un «infierno fiscal» y están «injustificadas». «Es perjudicial para los ciudadanos, especialmente para pensionistas y empresarios», a quienes considera «confiscados». Este clima de carga fiscal, sin embargo, de momento no le ha pasado factura al alcalde de Soria en las urnas, ya que suma cinco mandatos como alcalde de la ciudad, los últimos cuatro con mayoría absoluta.