TOMA DE POSESIÓN
David Mingo toma el bando de mando de la Diputación de Salamanca
El nuevo presidente asegura, en su toma de posesión que quiere transformarla en una institución "más ágil, moderna y útil"

David Mingo, con el bastón de mando de la Diputación de Salamanca tras su toma de posesión.
La Diputación de Salamanca tiene ya nuevo presidente. El hasta ahora vicepresidente David Mingo toma el bastón de mando. David Mingo, elegido este viernes 9 de octubre por la Corporación Provincial en sesión extraordinaria del pleno, juró su cargo y tomó posesión del mismo con el objetivo de transformar la institución en una administración pública “más ágil, moderna y útil”. A su vez, se comprometió a gestionar una entidad “todavía más cercana, que escuche, se anticipe” y, además, “sea capaz de reivindicar cuando sea necesario”.
El alcalde durante 12 años del segundo municipio más grande de la provincia, después de la capital tormesina, Santa Marta de Tormes, fue escogido por 16 votos a favor y ocho en contra, mayoría absoluta en primera vuelta. Así lo anunció el representante más veterano de la mesa de edad, Luis Rodríguez Herrero, diputado más veterano, quien compartió tarea con la más joven, la socialista Miryam Tobal. Por cierto, Alberto Torres Marco tomó posesión como nuevo diputado en sustitución del presidente saliente, Javier Iglesias.
“Recibo este testigo con respeto, gratitud y también con una gran responsabilidad”, afirmó el nuevo presidente, quien tuvo palabras de agradecimiento para su antecesor. Sobre su experiencia como alcalde, Mingo aseguró que le ha ayudad a comprender que la política municipal “es la expresión más directa del servicio público” y ubicó a los 362 alcaldes como “parte esencial” de la provincia.

Agustín Sánchez de Vega, Carlos García Carbayo, Alfonso Fernández Mañueco, Bermúdez de Castro y Enrique Cabero, en la toma de posesión de David Mingo.
Mingo juró su cargo ante un patio del Palacio de la Salina abarrotado de autoridades, encabezadas por el presidente de la junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco. También estuvieron presentes otros cargos autonómicos, como el presidente del Consejo Económico y Social, Enrique Cabero, el presidente del Consejo Consultivo, Agustín Sánchez de Vega y, por supuesto, de índole local y provincial, como el propio alcalde de la capital, Carlos García Carbayo, amén de otras autoridades civiles y militares, y del Diálogo Social, informa Ical.
En su discurso, Mingo reivindicó una reforma de la financiación local y exigió “justicia territorial”, además de un estatuto del pequeño municipio para favorecer la gestión de las entidades menores. Por su parte, se comprometió a dotar de continuidad a los proyectos estrella de la institución, potenciados por su antecesor, como los planes provinciales, el plan de apoyo municipal y los planes de carreteras y abastecimiento de aguas.
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Tras reivindicar “mejores conexiones ferroviarias” para la provincia, el nuevo presidente aludió a la nueva estrategia competitiva de Salamanca, que pasa por el Puerto Seco, y en potenciar la economía para contener la despoblación. “Empleo, vivienda, servicios, conectividad y oportunidades empresariales que transformen nuestros pueblos en lugares con calidad de vida”, aseguró. Mingo aludió al plan de relevo generacional, con la recuperación de 151 negocios rurales desde su puesta en marcha, defendió la estrategia de empleo, que ha movilizado 16 millones de euros y se mostró dispuesto a “atraer talento”.
Asimismo, se comprometió con Salamaq como “el gran escaparate” del sector primario y defendió la alianza con la Universidad de Salamanca en el Centro de Transferencia del Conocimiento. “En esta nueva etapa, jugará un papel determinante la finca de Castro Enríquez, que será un gran espacio de innovación y experimentación”, avanzó, reafirmando su apuesta turística por proyectos como el Camino de Hierro o Vega Terrón.
Tras la parte más emotiva y menos institucional del discurso, con palabras de cariño hacia sus personas más próximas, Mingo se comprometió a ejercer su cargo “con humildad, con ilusión y con una enorme determinación y responsabilidad”. “Creo profundamente que la política solo merece la pena cuando sirve para mejorar la vida de las personas. Transformemos juntos nuestra provincia. Es el mejor legado que podemos dejar a quienes nos sucedan”, concluyó.