CULTURA
El cineasta salmantino Chema de la Peña regresa a la ficción con ‘Días de agosto’, un thriller erótico
La película, protagonizada por Roberto Álamo, Maggie Civantos, Pau Simón y Berta Galo, llegó el viernes a 80 salas de cine de toda España

El director, Chema de la Peña, la actriz Maggie Civantos, el actor Paul Simon , la actriz Berta Galo y la productora Lydia Palencia, en la presentación de la película 'Días de Agosto'.
El director salmantino trae una nueva película a las pantallas. Una década después de hacer doblete en la cartelera con ‘Amarás sobre todas las cosas’ y ‘Vive por mí’, el cineasta salmantino Chema de la Peña regresa a la ficción con ‘Días de agosto’, un thriller erótico marcado por el deseo prohibido, los secretos familiares y un calor sofocante, protagonizado por Roberto Álamo, Maggie Civantos, Pau Simón y Berta Galo, que el viernes llegó a 80 pantallas de toda España, informa Ical.
Para el cineasta, ‘Días de agosto’ se circunscribe en el subgénero del “drama familiar en el chalé de verano”, con una deriva hacia lo sensual, lo misterioso y lo inquietante. “La definición de thriller erótico encaja con la película”, confiesa antes de referirse al “potente contraste” que refleja el film entre la apariencia luminosa del verano (con el calor, los baños, la sensualidad y el relax) y las tensiones que van emergiendo bajo esa superficie.
Acostumbrado a combinar proyectos documentales y de ficción desde sus inicios (sus primeros largometrajes fueron ‘Shacky Carmine’ y ‘De Salamanca a ninguna parte’), y a tener entre manos diversos proyectos a la vez como director o productor, Chema de la Peña considera la ficción como “el género por naturaleza”. “El documental es como un hermano menor que también te da muchas satisfacciones; es un trabajo más artesanal, con un equipo más reducido de gente, en el cual yo me encuentro cómodo y me encanta hacerlo, pero la ficción es como el nervio del cine. En mi caso es donde está la pulsión como director y como creador”, explica en entrevista con Ical.
La amistad que mantiene con David Sueiro, el guionista de ‘Días de agosto’, hizo que este le mostrara el guion cuando estaba terminado. “Me encantó y lo primero que le dije era que teníamos que rodarlo. Ahí quedó la cosa hasta que me contó que había una productora canaria (Inefable Productions) que estaba interesada. Yo me puse en contacto con ellos, les trasladé mi idea y de ahí surgió la película”, recuerda.
Entre los elementos del guion que despertaron su atención, el cineasta charro subraya que en él se conjugaban dos elementos por los que siente especial predilección: “El conflicto familiar envuelto en un drama veraniego, como en ‘Call me by your name’, y el mundo de lo onírico, lo sensual y lo misterioso, al estilo de David Lynch. Ambas cosas estaban ya en el guion y vi que podía aportar una visión personal, juntándolas y trabajando con los actores”, apunta.
‘Días de agosto’ transcurre durante un verano que promete ser idílico para Juan (Pau Simon) y Gabriela (Berta Galo). Los dos han terminado sus clases y van a tener para ellos solos el chalé familiar de la playa, pero sus planes se truncan cuando el padre de Juan, Fernando (Roberto Álamo), aparece sin previo aviso con su nueva novia, Mónica (Maggie Civantos). Mientras aumenta la tensión entre padre e hijo, los secretos, las pasiones prohibidas, el calor del sol y la playa traen consigo un agosto inesperado.
Una película “de actores”
Para Chema de la Peña, ‘Días de agosto’ “es una película de actores”, y después de 33 años en el oficio (‘El negocio es el negocio’ fue su primer corto, en 1993) ha podido constatar que es en el trabajo con los actores como más disfruta. “Ensayo muchísimo con ellos, desarrollo los guiones, a veces improvisamos escenas... y de todo ese trabajo surge una propuesta sólida que hace que, al llegar al rodaje, ya esté todo bastante matizado y eso se nota luego en el resultado final”, relata.
En ese sentido, explica que, si bien en el caso de los adultos tuvo claro “desde el principio” que esos papeles serían para Roberto Álamo y Maggie Civantos, con los más jóvenes el proceso se prolongó durante más de un mes y medio hasta dar con Pau Simón y Berta Galo. “Ahora mismo hay una generación espléndida de jóvenes actores en el cine español. En mi búsqueda vi un montón de series tipo ‘Élite’, pero necesitaba intérpretes que pudieran dar a estos personajes un calado y una profundidad especial, que fueran capaces de encarnar el conflicto que se les presenta. Entonces di con Pau y Berta, que son un descubrimiento. Estoy encantado porque sostienen muy bien su trabajo y el recorrido de sus personajes, y eso hace que la película sea creíble”, señala.
Otro aspecto clave, según apunta, ha sido la labor de montaje de Cristina Laguna, con quien trabajó codo con codo hasta dar con la forma definitiva para la película. “Dimos muchas vueltas, porque en el thriller los tiempos son fundamentales y hay que decidir cómo dosificar la información, y ver qué sucede si cuentas algo antes o después. Hicimos muchas versiones cambiando la estructura. Esa parte del trabajo me divierte, porque ya has dejado atrás la batalla del rodaje y ahí puedes disfrutar y experimentar con el montador para intentar mantener la tensión de una forma dinámica, y que la evolución no sea abrupta”, relata.
La película se rodó el pasado verano en Mogán, un pequeño pueblo al sur de Gran Canaria, que consideraron “perfecto”. “Es un sitio pintoresco, tranquilo, no demasiado grande, y todo el entorno de naturaleza que hay en el sur de la isla es brutal, con unos cañones que parece que estás en el Colorado, en Estados Unidos; eso nos permitió incorporar una estética de naturaleza salvaje. Luego a través de la puesta en escena hicimos que el calor estuviera muy presente, con el sudor de los actores y ventiladores por todas partes, que generaban un ambiente muy tórrido y una atmósfera sofocante que hace que el thriller vaya cogiendo más peso según avanza la trama”, resume.
Por otra parte, la casa donde transcurre el grueso de la historia se convierte en el film en “un personaje más”. “Nos costó mucho encontrarla. Estuvimos viendo muchas y al final dimos con ella en Santa Brígida, una zona que está al norte de la isla de Gran Canaria. Nos gustó porque necesitábamos que tuviera mucha personalidad en el sentido estético, arquitectónico y narrativo. Tenía que darles a los personajes una luz especial y creo que la encontramos”, apunta.
Para Chema de la Peña, la película ofrece “varias lecturas”. Así, desde la perspectiva de los personajes más jóvenes, aparece reflejada parte de la problemática que actualmente afronta esa generación, como la vivienda o la “alergia al compromiso”, especialmente de los varones. “Cada personaje tiene su propio recorrido en la historia, pero en el caso de Juan, que quizá sea el más protagonista, en realidad está viviendo un ‘coming of age’ tardío, porque en ese verano él pierde todo lo que tenía: empieza casi como un adolescente y cuando regresa de las vacaciones ya vuelve hecho un hombre”.
Tras el estreno de ‘Días de agosto’, el director charro trabaja ya en la posproducción de ‘Cecilia, una luz de mañana’, que verá la luz este otoño, coincidiendo con el 50 aniversario de su prematura muerte en un accidente de tráfico en la provincia de Zamora. A expensas de un posible recorrido previo por festivales (“nos gustaría presentarlo en Seminci si nos seleccionan”, confiesa), la película se estrenará en salas comerciales el próximo 9 de noviembre, una fecha emblemática para los seguidores de la autora de ‘Un ramito de violetas’, antes de llegar a la plataforma Movistar Plus+ y de su desembarco en Televisión Española, dentro de la serie de documentales ‘Imprescindibles’.