El astronauta escondido en la Catedral de Salamanca no es un error, tiene una explicación
La figura del astronauta de la Catedral Nueva de Salamanca se convirtió en uno de los símbolos más curiosos de la ciudad, pero su origen está relacionado con una restauración moderna y una antigua tradición artística

La Catedral Nueva de Salamanca alberga el famoso astronauta incorporado durante la restauración de 1992.
El astronauta escondido en la Catedral Nueva de Salamanca se ha convertido en una de las imágenes más fotografiadas de la ciudad. Miles de turistas levantan la vista buscando esa figura imposible incrustada entre la piedra dorada del templo: un hombre con casco espacial, botas y traje de astronauta en una catedral construida a comienzos del siglo XVI. Durante años, las teorías más extravagantes han alimentado el misterio. Hay quien habla de mensajes ocultos, viajeros en el tiempo o símbolos esotéricos. Pero la realidad es mucho más interesante.
Según explica Rafael López Borrego en el vídeo «El astronauta de la Catedral de Salamanca», publicado en su canal de Youtube, la Catedral Nueva de Salamanca «es la última catedral gótica, junto con la de Segovia, que se construye en España». El divulgador sitúa la figura en la conocida Puerta de Ramos, una de las entradas más visitadas del templo.

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López Borrego señala en el vídeo que «ahí vemos una escena central con la entrada de Jesucristo en Jerusalén» y explica que el astronauta aparece en la decoración lateral de la portada, entre otras figuras esculpidas.
La explicación real se remonta a 1992. Tal y como detalla Rafael López Borrego, aquel año Salamanca acogió una importante edición de 'Las Edades del Hombre' y algunas zonas de la piedra presentaban deterioro por la humedad, el frío y la niebla. El autor explica que «decidieron cambiarla y decidieron colocar algunas figuras que fueran representativas de nuestro tiempo».
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La restauración moderna de la Catedral de Salamanca explica el misterio
El vídeo de Rafael López Borrego aclara que la piedra utilizada en Salamanca es la conocida piedra de Villamayor, un material que modifica su color con el paso del tiempo. De hecho, el divulgador comenta que en algunas zonas todavía «podemos apreciar un cambio de color», diferenciando claramente las partes originales de las restauradas.
Fue precisamente durante esos trabajos cuando se incorporó la figura del astronauta. López Borrego afirma literalmente: «Tenemos esta que es bastante curiosa y que como veis representa un astronauta, como un símbolo de nuestro tiempo».
Lejos de tratarse de una broma improvisada, la inclusión respondía a una tradición habitual en restauración monumental: incorporar elementos que identifiquen la época de la intervención artística. El astronauta representaba así el final del siglo XX y el avance tecnológico contemporáneo.

La figura del astronauta fue añadida como símbolo contemporáneo durante las obras de restauración del templo.
El astronauta de Salamanca no es la única figura moderna de la catedral
Según relata Rafael López Borrego en el vídeo, junto al astronauta también se añadieron otras figuras contemporáneas durante la restauración. Entre ellas destaca «este monstruo que como veis está comiendo un helado con varias bolas», una imagen que el autor define como «bastante curiosa e incomprensible para una catedral del siglo XVI».
El divulgador también menciona otras esculturas añadidas en la zona restaurada, como un perro mordiendo un racimo de uvas o pequeños angelillos inspirados en elementos decorativos presentes en la Universidad de Salamanca y el Patio de Escuelas Menores.
El astronauta de la Catedral de Salamanca se convirtió en un fenómeno turístico
Rafael López Borrego explica que esta figura «se ha convertido en un reclamo turístico de la ciudad porque todo el mundo quiere ver esta figura en una catedral». El propio autor añade que quienes desconocen su origen llegan incluso a elaborar «conjeturas» sobre posibles significados ocultos.